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Earth First! entorpece la cacería de cabras montesas en Arizona

Por los grupos de Earth First de Phoenix y Chukshon

En el mundo de los trofeos de caza, la cabra montesa del desierto son unos ejemplares tremendamente apreciados. La Asociación Norteamericana de Cazadores de Cabras montesas heroifican a aquellos cazadores que matan una de las cinco subespecies de cabras montesas que hay en Norteamérica al incluirlos en el “Club del Grand Slam.” De las cinco subespecies la que menos ejemplares quedan es la cabra montesa del desierto.

El departamento de caza y pesca de Arizona otorga 150 permisos para matar cabras montesas del desierto cada mes de diciembre. Por tercer año consecutivo, Earth First! se había preparado para sabotear a los cazadores de “trofeos” que pretendían matar a 15 ejemplares en el Refugio Natural de Kofa.

En 1939, mas de un millón de acres de tierra fueron destinados como santuario para las cabras montesas, el Refugio de Kofa estaba incluido. Por aquel entonces, no había mas de 700 cabras montesas en Arizona debido a las continuas matanzas de los cazadores, la fragmentación del hábitat y la introducción de enfermedades por parte de las ovejas que habían invadido la zona. De todos modos, en los años 50, la caza de trofeos de cabras montesas seguía estando permitida.

Hoy en día, el Refugio de Kofa invita a una gran variedad de guías de caza profesionales y cazadores que tienen que pagar fianzas de un minimo de 5.000 dólares, para que conduzcan a los cazadores de trofeos por los santuarios que hay en las escarpadas montañas del Refugio.
Earth First! cree que los refugios naturales deben ser santuarios para la vida salvaje, no lugares de entretenimiento para aquellos asesinos que se divierten matando. La recuperación de la cabra montesa del desierto solo será posible si se ve con el objetivo de preservar la especie, y no de proveer de ornamentos para paredes a los cazadores de trofeos.

Los activistas de Earth First! de Phoenix y Chukshon estamos comprometidos en evitar que los cazadores maten cabras montesas. Las tácticas usadas son sencillas y tienen una eficacia provada: se trata de localizar a los cazadores, seguirles hasta las areas de caza, y espantar a las cabras montesas fuera del alcance de sus balas.

El sabotear una cacería de cabras montesas del desierto requiere una gran cautela, sigilo y persistencia. Hay que invertir muchas horas caminando por montañas rocosas de origen volcánico en busca de los cazadores. Los saboteadores tienen que empezar la jornada cuando todavía no se ha hecho de día y volver cuando empieza a oscurecer, seguir a los cazadores cuando se acercan al área donde están las cabras montesas, frecuentemente caminan entre 10 y 15 millas diarias. El objetivo es no perder de vista a los cazadores, que invierten las mañanas y gran parte de la tarde en encontrar los ejemplares que les proporcionarán un mayor estatus antes de acribillarlos a balazos.

El seis de diciembre un grupo de saboteadores de la caza de EF! Visualizaron un vehículo de cazadores al norte de Bighorn Pass. Con nuestro 4x4 subimos la colina para encontrar a los cazadores. Lo supiesen o no, su caza había terminado. Durante cuatro horas seguimos al equipo formado únicamente por un matrimonio hasta que desistieron y recogieron las cosas dejando a las cabras montesas en paz.
Esa noche recibimos una especial visita cuando estábamos sentados alrededor de una hoguera, llegaron dos guías de caza que ya habíamos visto por la mañana. Creyendo que éramos simples montañeros, fantasmearon de los peligros de la caza de cabras montesas y nos proporcionaron importante información. Mike era un simpático hombre de unos 50 años, un veterano de la Marina con barriga cervecera que guiaba a cazadores con dinero de Phenix en sus vacaciones. Carlos era un seguidor de pistas de treinta y pico años al que Mike llamaba su “proporcionador de diversión”. Su cliente era un cazador de trofeos de Arizona que había contratado a Mike para que le llevase frente a una cabra montesa de color achocolatado.
Gracias a Mike y Carlos aprendimos que las cabras montesas no pastaban libremente cuando hacía calor sino que se desplazaban a una zona concreta en verano. Cuando hacía frío, las cabras montesas generalmente van a los claros de las montañas, donde son mas fáciles de descubrir por los cazadores.

A la mañana siguiente, siete saboteadores de la caza se desplazaron a través de Hoodoo Wash hacia los altos picos rocosos de la cordillera de Kofa. Estábamos buscando a cuatro cazadores que se encontraban en la zona sur del refugio. Cuando nos cruzamos con un vehículo de cazadores tres saboteadores bajaron del coche. Poco después dieron con un grupo de cazadores que buscaban cabras montesas. Los cazadores se dirigían a la montaña Polares, un monolito de piedra que surge abruptamente del Valle Kina. Los cazadores no tuvieron éxito localizando ninguna cabra, y los saboteadores solo se marcharon del lugar después de que lo hiciesen los cazadores.

A grandes rasgos, empleamos muchos días sin hacer otra cosa masque buscar cazadores por las carreteras. De todos modos cuando alcanzábamos los riscos donde solo viven las cabras montesas nos sentíamos cercanos no solo a ellas sino a nuestra capacidad como saboteadores de la caza. Este es el mundo por el que estamos dispuestos a luchar. Hasta que todas las formas de vida salvaje estén libres de la amenaza y codicia humana, gritaremos en coro, “sabotaje a los asesinos”.

   
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