Entrevista a Marco Camenish
[extraido
de Palabras
de Guerra]
Entrevista a Marco –
Unas palabras previas
Podríamos compartir o no el hecho de que nuestro
querido compañero concediese una entrevista a
un periodista que trabaja para un diario del régimen.
Como suele ocurrir en situaciones similares, el periodista
busco el lado sensacionalista, dejando al margen la
sustancia, el contenido de las luchas.
Por eso conviene prestar mucha atención a las
contestaciones de Marco, que también en una situación
parecida intenta mostrar su pensamiento sobre el anarquismo
y el ecologismo radical.
Si el periodista se centra principalmente en las acciones
directas, como las efectuadas contra la Alta velocidad,
es porque su diario –“La Stampa”-
pertenece al grupo FIAT, o sea el grupo empresarial
que más se comprometió en dichas obras.
Nuestra lucha por la liberación
de Marco continúa!
Un abrazo libre y salvaje
La mitad de su vida entre las cárceles de Italia
y Suiza, Camenisch tiene que expiar 17 años por
el homicidio de un guardia fronterizo
“Soy un ecoterrorista, combato la civilización”
“Los postes son los vehículos de la energía,
son la linfa del sistema, se detiene todo si los atacas.
Cuando fueron golpeadas las líneas eléctricas
del Frejus se bloquearon todas las fábricas de
armas y municiones de la provincia de Brescia”
Entrevista a Marco Camenisch
“La Stampa” del 7 de mayo de 2005 Periodista
– Fabio Poletti
Su nombre escrito de muchas maneras “Marco libre”,
“Camenisch condenado a 17 años de cárcel
por homicidio”, “Marco Camenisch, el ecoterrorista…”
– aparece en los muros de media Europa, en decenas
de volantes de reivindicación de otros tantos
atentados a postes del Enel (organismo italiano de la
energía eléctrica – ndt), plantas
nucleares, líneas de la Alta velocidad y en la
última relación de los servicios secretos
italianos sobre los anarco-insurreccionalistas.
Él, en poca carne y huesos, con pelos grises
largos más allá de los hombros y nariz
afilada, ojos claros y uniforme de la cárcel
marrón, muchos cigarrillos y un río de
palabras, es como una sombra, en un rincón de
esta sala de las visitas de la supercárcel situada
a veinte kilómetros de Zurich. Una sala entarimada,
con los muros muy blancos, que da a una área
verde y con las puertas blindadas de color azul, todo
sumergido en un silencio quebrado sólo por la
sirena que toca a las 8 horas de la mañana y
después de tres horas, con una precisión
suiza.
“Era mejor la cárcel en Italia. Aquí,
a parte del uniforme obligatorio, también es
obligatorio el trabajo, siete horas en el taller de
encuadernación. Si no quieres hacerlo, acabas
en aislamiento” él se lamenta, la mitad
de su vida detrás de las rejas por dos homicidios
y decenas de atentados.
Usted conoce bien esta cárcel. Ingresó
aquí por primera vez en enero de 1980 por haber
hecho explosionar los pilares de la central hidroeléctrica
de Sarelli. Después, en diciembre de 1981 se
fugó. En la huida murió un agente. Es
el primer homicidio del cual es imputado.
“De aquel homicidio fui absuelto el año
pasado”.
En cambio, de un otro homicidio -el asesinato de un
guardia fronterizo en el limite de Brusio, cerca su
pueblo, el 3 de diciembre de 1989- usted fue considerado
culpable y por eso fue condenado a 17 años...
“Yo no hubiera querido hablar de estos dos homicidios
en el juicio. No hubiera querido decir ‘fui yo,
no fui yo’. Pero cuando, como en el caso del guardia
fronterizo, me acusan de haberle disparado mientras
estaba en el suelo desarmado, yo tuve que defenderme.
No soy ni un carnicero ni un verdugo... Me condenaron
a 17 años, pero ya presenté un recurso
a la corte suprema. Frente al tribunal federal presenté
otro recurso, por la entidad de la pena. Ni siquiera
tuvieron en consideración los 12 años
ya expiados en Italia.”
Aquellos 12 años que le infligieron por una
serie de atentados a postes de alta tensión,
a centrales eléctricas, a instalaciones industriales.
¿Todas acciones que usted reivindicó?
“Sí, de aquellas ya se sabe todo. Soy un
hombre de acción, además de ser un hombre
de los alpeggi (pastores de ganado en la montaña
- ndt).”
Verdaderamente usted es llamado terrorista, ecoterrorista,
anarquista, anarcoinsurreccionalista. Hay para elegir...
“Son sólo definiciones cómodas
que son utilizadas de vez en cuando. Además,
terrorista es un término ya inflacionado. Yo
me siento anarquista y ecologista. Un ecologista radical.”
¿Qué tiene que ver sabotear un poste
del Enel con la ecología?
“Los postes son los vehículos de la energía,
son la linfa del sistema. Si los atacas se detiene todo.
Cuando fueron atacadas las líneas eléctricas
del Frejus se bloquearon las fábricas de armas
en la provincia de Brescia (Beretta, entre otras –
ndt).”
Pero usted no me ha contestado. Se puede estar en contra
de las fábricas de armas, sin por eso sabotear
necesariamente a las instalaciones industriales...
“Entonces tengo que empezar desde lejos. Yo nací
en Schiers, en el Cantón Grisones, pero casi
por casualidad. Mi padre era un guardia fronterizo,
nos trasladábamos a menudo de un lugar a otro.
La idea de que era necesario un regreso a la naturaleza
me vino en los años setenta, cuando todavía
estaba en el liceo. En la escuela agrícola de
Planthof rechacé estudiar la agricultura moderna,
industrial y mecanizada. No quería saber de fertilizantes.
Pero con esto no me bastaba. Antes de acabar la escuela
fui a vivir en un alpeggio sin luz, y el agua la tomaba
de una fuente. Luego vi que el sistema quería
construir las plantas nucleares. Entendí que
tenía que defenderme, que necesitaba ir hasta
el fondo de las cosas. Se necesitaba parar los efectos
devastadores de la civilización, de la catástrofe
ambiental a la que nos estamos preparando.”
Pero usted admitirá que un regreso a las velas
y a las lámparas es impensable. A parte de usted
y pocos otros, ¿quién puede desearlo?
El progreso nos ha traído beneficios, ha mejorado
la calidad de nuestra vida. Es más fácil
apretar un botón y tener la luz en casa, y tener
una casa caliente, que no prender un fuego. ¿No
lo cree usted?
“Las cosas están cambiando. La gente está
sensibilizada sobre la energía limpia, no quiere
las antenas de televisión o de las radios que
producen contaminación electromagnética
frente su casa. Está preocupada por los organismos
genéticamente modificados.”
Para eso podemos defendernos de muchas maneras. No es
necesario derribar un poste...
“La gente llega a sensibilizarse sólo
si logra reconocer el peligro como próximo. Yo
sé que mi modelo de vida no es generalizable.
Lo elegí para mí. Nadie entre nosotros
está totalmente inmune de la intoxicación
de las tecnologías modernas. Aún si el
sistema nos quiere esclavos de la modernidad, está
bajo los ojos de todos que si talo un bosque es más
fácil que se produzcan avalanchas. Se cambió
el clima. Hay varios científicos acreditados,
y por cierto no son terroristas, que sostienen que hay
otra catástrofe ambiental en marcha.”
Son teorías sobre las cuales se discute mucho...
“Yo quise experimentar si se podía vivir
sin agua y sin luz. Comprendí que así
se está mejor. Otras cosas, no así evidentes,
son difícilmente reconocibles. El progreso no
terminó con el hambre en el mundo, la hizo aumentar.
La sociedad moderna con todas sus comodidades no logró
eliminar las enfermedades, es más, ahora hay
nuevas enfermedades. ¿Estáis seguros de
querer pagar este precio? Si las cosas son destructivas,
hay que prescindir de ellas. No se puede ser esclavo
de un sistema que destruye el ambiente.”
Pero también usted tiene un sitio en Internet
(www.freecamenisch.net -ndt), la tecnología mas
moderna de los últimos años. Y en la celda
hasta tiene una ordenador. ¿Cómo lo explica?
“Hasta cierto punto es lícito, si no necesario,
utilizar las mismas armas de la modernidad. Yo no puedo
atacar al sistema con arco y flechas. Tuve que utilizar
explosivos, tuve que utilizar automóviles para
transportarlo y trasladarme...”
Sus teorías son sostenidas por unas escuelas
de pensamiento. Ustedes son llamados neoprimitivistas...
“Volvemos a las palabras más que a la
sustancia... Entonces también existe la anticivilización...”
¿Usted se siente un “maestro malvado”
de estas teorías?
“Yo no soy el maestro de nadie. Y no digo a nadie
lo que tiene que hacer.”
Pero en su nombre fueron efectuados decenas de atentados.
Aún en el intento de destrucción de la
cabinovía del Abetone, en la Toscana, se habla
de usted. Luego hubo atentados en Francia, sobre las
obras de la Alta velocidad en Piamonte, sobre los postes
del Enel en Toscana en el 2003 y en Valtellina en el
2004...
“Hay quien sabe lo que tiene que hacer. Eso quiere
decir que no estoy solo en esta batalla.”
Bajo la bandera de la anarquía hay de todo.
Hasta los paquetes bomba contra las comisarías
de los carabinieri, las oficinas de la policía
de Génova, la casa de Prodi en Bolonia. Hay quien
sostiene que hay una única estrategia anarco-insureccionalista.
¿Usted qué dice?
“Siempre la usual reducción en categorías.
Yo podría decir que comparto todas las teorías
insurreccionalistas, pero no son cosas de las que se
pueda hablar fuera del propio movimiento. Yo me considero
anarquista y ecologista.”
¿No quiere hablar ni siquiera de las Brigadas
Rojas, de otro tipo de terrorismo?
“Como anarquista está excluido que yo
diga a cualquiera lo que tiene que hacer o no hacer.
Puedo solo expresar mi solidaridad a cualquiera que
es golpeado por la represión del Estado.”
Cuando usted salga de esta cárcel será
anciano. ¿Qué piensa hacer?
“Me gustaría volver a ser agricultor y
vivir en los bosques.”
¿Y los postes?
“Por razones personales, de edad avanzada y de
mi salud comprometida, no es factible que yo retome
la militancia clandestina armada.”
¿Es una declaración de fin de la guerra,
se retira en paz después de la mitad de la vida
transcurrida en la clandestinidad entre Suiza y Toscana
y la otra mitad en las cárceles de aquí
y de Italia?
“Yo no combatí mi guerra privada. Por
eso no gané, ni perdí ninguna guerra.
No reniego nada de todo lo que hice en mi vida. Pero
ahora que tengo 53 años de edad; que me consideren
un veterano.”
http://www.freecamenisch.net/
Marco Camenisch
Postfach 3143
8105 Regensdorf
Suiza
|