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Nueva carta de Jon Abblewhite,
preso animalista
Jonny Ablewhite - Febrero 2008
Otras navidades, otro año nuevo
y otro cumpleaños en la cárcel! Vaya manera
de comenzar el 2008! Como consuelo puedo decir que el
menú especial por las fiestas fue fantástico!
Las tartas y demás delicias donadas por el Grupo
de apoyo a presxs veganxs fueron las mas sabrosas muestras
de amor que he tenido en dos años y medio!. El
trabajo de esta gente, haciendo este tipo de donaciones
y asegurándonos un montón de productos
acordes a nuestra ética es realmente bello y
digno de mención. Es más, el talento de
John Smith, nuestro chef personal y quien preparó
todas esas delicias también merece ser reconocido
aquí: gracias tío!. Así que ese
tiempo lo he dedicado a vegetar delante de la tele viendo
Sky Sports y Film Four mientras hacía el tonto
con mi guitarra y toqueteaba mi gorda cara. Cómo
han facilitado estas gloriosas horas de comilonas y
televisión el aburrimiento de estar entre rejas!.
En la parte legal, y como era de esperar,
la Comisión para la revisión de Casos
desestimó mi petición de una resentencia!.
Mi cumpleaños y esta desestimación, que
no me pilló por sorpresa, me recordaron de nuevo
que no soy mas que un vulgar mortal. Os agradezco muchísimo
vuestras cartas y vuestra generosidad, me subieron el
ánimo un montón!. Así que, dado
que voy a estar en la cárcel todo el tiempo de
condena que se me impuso, si aun no habéis venido
a visitarme, por favor intedtadlo antes de que la palme
y vaya al Valhalla vegano (donde los ríos son
de helado de soja y la luna está hecha de queso
vegano). Por otra parte, y siendo esto algo mas positivo,
este verano “debería” ser recategorizado
a la clase C, por lo que me trasladarían a una
prisión de categoría C. Después
de 6 meses allí, lo normal es que me lleven a
una prisión tipo D, donde pasaría los
últimos dos años de condena. En la categoría
D, los internos pueden relaizar visitas dentro del pueblo,
tener curro, e incluso algunos fines de semana libres.
Esto efectivamente, lo tiene que aprobar mi “Agente
de libertad vigilada”, pero bueno, parece que
es una buena mujer, así que crucemos los dedos
para que al menos me concedan eso.
Mi máster en Ciencias sociales
continuará en Mayo. No querría parecer
pesado, pero os agradezco de nuevo vuestra colaboración,
el Máster me lo he podido permitir gracias a
vuestros donativos (no me lo he gastado en chocolate,
lo prometo!). Realmente os debo el que mantengáis
en orden mi salud mental!. Mi siguiente módulo
es sobre “la semiótica de la imagen visual”.
Mis otra actividad para pasar el tiempo ha sido “Vegandia”,
un proyecto musical. Cualquier cosa que difunda el veganismo
está bien, incluso si para ello hacen falta mis
gorgoritos. Si, algunas de mis canciones son flojas,
pero están llenas de alma folk-punk. Por favor,
entrad en www.myspace.com/vegandia , escuchad las canciones
de muestra y escribid alguna cosilla constructiva, me
inspirará para continuar!. No había cogido
una guitarra en 20 años... juzgad vosotros mismos!.
Si queréis conseguir una copia del CD de 13 canciones,
por favor, mandad vuestro nombre y dirección
a vegandia@hotmail.co.uk y os lo enviuarán. Estaréis
apoyando este proyecto.
Pero bueno, tampoco me malinterpretéis.
El peor problema para alguien cumpliendo condena es
el aburrimiento, algo por lo que nadie debería
pasar. Pero bueno, no me quejo, la firmeza es mas fuerte
que la adversidad. La avalancha diaria de cartas y mensajes
de apoyo lo hace posible. Sólo he apreciado lo
endémica y universal que es la compasión
a partir de ser encarcelado. Antes, cuando era libre,
vivía en mi burbuja vegana y no me paraba a pensar
en el resto del mundo. De cualquier manera, cuando recibo
cartas de la gente involucrada en la lucha por la liberación
animal, humana o de la tierra me siento lleno de esperanza,
sé que no solo en el nubloso Reino Unido, si
no que en todas partes hay gente que ha optado por el
camino de la compasión para conseguir la igualdad
y la justicia. Como declarado seguidor de las teorías
de Kropotkin, trato de ver el bien en todas las personas.
Hay muchas de ellas que aun sin ser veganas todavía
tienen ese gen biológicamente programado que
favorece la cooperación mutua y el altruismo.
Esa interdependencia es innata, es el principio que
enriquece a todos los seres sociales: el apoyo mutuo.
Está ahí y está listo para que
lo utilicemos entre nosotros y con otras especies. Todos
somos flores en el desierto que dentro de poco florecerán.
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