¿a qué llamamos Green
Scare?
Extensa definición del término
Green Scare e información sobre algunos de los
ecoactvistas presos en la Operación Backfire
¿A
QUÉ LLAMAMOS GREEN SCARE?
Desde 1917 a 1920 y desde 1947 a 1957, el gobierno
americano aprovechó el clima de xenofobia y paranoia
en cuanto a infiltración comunista para procesar
y encarcelar a todas aquellas personas tipificadas como
“radicales”, comunistas y demás.
Hoy en día se utiliza el término “Green
Scare” (que podríamos traducir como “Asustar
a los verdes”) para definir las actuales acciones
legales e ilegales que el gobierno de los EEUU está
llevando a cabo contra el movimiento ecologista desde
el año 2002. Como ocurrió con el “Red
Scare”, hoy en día el Green Scare”
utiliza nuevas leyes, nuevas facciones del gobierno
y propaganda amedrantadora para reprimir a los disidentes.
Castigando duramente a unos pocos individuos el gobierno
busca suprimir todo un movimiento social que protege
nuestro amenazado ecosistema.
LA LUCHA
POR LA TIERRA
Mas y mas organizaciones e individualidades están
tomando conciencia sobre la destrucción del mundo
natural. Algunos de los cambios mas alarmantes son el
calentamiento global y las extinciones masivas (algunos
científicos calculan que en el año 2100
la mitad de las especies que habitan el planeta se habrán
extinguido). Quizá conoces a alguien que sufra
de asma, o has perdido a algún familiar debido
al cáncer. Ahora que la polución y el
calentamiento global afectan nuestras vidas diarias,
a nuestras familias y nuestro bienestar físico,
mas gente se decide a actuar contra este desastre.
Ciertas empresas son responsables directas de las
peores de estas ofensas medioambientales. El gobierno
ha hecho poco o nada para detenerles, y en la mayoría
de los casos ha facilitado sus abusos. Viendo esto,
gente con la buena intención de detener estas
injusticias ha decidido actuar para llamar la atención
sobre ellas. Algunos de ellos están ahora en
prisión, cumpliendo sentencias muy duras por
sus acciones.
LA GUERRA
CONTRA LA DISIDENCIA
En Diciembre del 2005, bajo la tutela de la “Operación
Backfire” del FBI, agentes del gobierno lanzaron
una batería de arrestos en la que 14 personas
fueron acusadas de varias acciones directas en el Noroeste
Pacífico. El por entonces fiscal general Alberto
González definió en una rueda de prensa
a estos individuos como “eco-terroristas”,
en un intento de demonizarles ante la opinión
pública.
Como dijo el periodista Will Potter, “Las empresas
y los políticos han coordinado una campaña
para silenciar a los disidentes llamando “terrorista”
a todo aquel que se entrometa en su camino. Es como
si se hubiesen aprendido la lección del Red Scare
y la hubiesen juntado con el típico “con
ellos o con nosotros” de la lucha contra el terrorismo
internacional”.
El estado ha unido la palabra “terrorismo”
a actos de sabotaje y desobediencia civil en un esfuerzo
por asustar a todos aquellos activistas en defensa de
la tierra y los animales, así como a todos aquellos
quecompartan sus planteamientos. En este clima de represión
el estado ha utilizado métodos sucios, pagando
grandes cantidades de dinero a sus informantes y chivatos,
infiltrando agentes en las vidas privadas de activistas...Y
esto es probablemente solo el principio del programa
antiterrorista post- 11 S.
TOMANDO
UNA POSICIÓN DE PRINCIPIOS
Aunque mucha gente se enfrenta a cargos en relación
al Green Scare, este panfleto se centra en cuatro personas
que decidieron no colaborar con el gobierno. Joyanna
Zacher (Sadie), Jonathan Paul, Daniel McGowan y Nathan
Block (Exile). La “Operación Backfire”,
en la que fueron detenidas catorce personas, es el centro
de le persecución que la Administración
Bus ha pretendido llevar a cabo contra el “eco-terrorismo”
y la disidencia doméstica. Los actos de “terrorismo”
de las que estas personas son acusadas deberían
ser ,en todo caso , definidos como simples actos de
sabotaje. Fueron actos contra la propiedad, nunca contra
personas. Quines los realizaron tomaron todas las precauciones
necesarias para asegurarse que nadie resultaba herido
en ellos. Edificios y coches de empresas y agencias
de gobierno relacionadas con la destrucción medioambiental
fueron incendiados. Caballos salvajes, a los que les
esperaba la muerte, fueron liberados.
Debido a que el estado ha unido la plabra “terrorismo”
a estos cargos, los acusados se enfrentan a pensa mayores
que las que les hubiesen conllevado otro tipo de destrucciones
de la propiedad. A algunos les llegaron a amenazar con
penas de por vida por sus acciones. Con amenazas de
este tipo, algunos de los detenidos admitieron su participació
en los hechos y aceptaron convertirse en chivatos, dando
información sobre las acciones de otros acusados.
Para recibir sentencias reducidas algunos incluso llegaron
a comprometerse a dar información sobre los ecologistas
radicales de por vida. Esto, obviamente, ha creado una
sensación de rabia y tristeza entre la gente
del movimiento.
Joyanna, Jonathan, Daniel y Nathan decidieron no dar
información sobre sus amigos y su comunidad,
ni a cambio de ofertas de sentencias reducidas a cambio
de su cooperación. El 1 de Junio, Joyanna Zacher
y Nathan Block fueron condenados a siete años
y ocho meses de cárcel y de les impuso una restitución
de 1.953.412 dólares. A Daniel McGowan se le
impuso una restitución de 1.944.033 dólares
y siete años mas otros tres años de libertad
condicional. Daniel, Joyanna y Nathan fueron relacionados
con terrorismo en varios puntos de sus sentencia. Jonathan
Paul fue condenado a cuatro años y tres meses.
Daniel tenía la esperanza de poder acabar las
últimas semanas de su semestre de la escuela
de acupuntura antes de ingresar en prisión, pero
el juez Aitken ordenó que entrase antes. Daniel
había hecho público su deseo de terminar
ese curso en una entrevista concedida a Democracy Now!
(un programa de televisión) y a la qe el juez
Aitken se remitió, dejando claro que aquello
no era mas que otro castigo, esta vez por hablar en
un medio público.
LIBERTADES
CIVILES Y ECOLOGÍA
El planeta y las especies que lo habitan sufren a
diario ataques indiscriminados, todos ellos basados
en el dinero y la explotación. Estas personas
están entre rejas por haber tratado de impedirlo
y muchos otros, hoy en día, siguen en el punto
de mira del estado por idénticos motivos, siendo
etiquetados como “eco-terroristas”. Lo que
buscamos y pretendemos es que estas personas puedan
estar seguras de que no están solas.
QUÉ
HACER
Escribir a los presos siempre es una buena idea. Agradecerán
unas palabras de apoyo y saber que aún hay gente
fuera, incluso en otros países, dando la cara
por los mismos motivos que ellos la dieron. Aquí
van algunas direcciones:
Nathan Block #36359-086, FCI Lompoc, Federal Correctional
Institution, 3600 Guard Road, Lompoc, CA 93436, USA
Daniel McGowan, #63794-053 UNIT I, FCI Sandstone,
PO Box 1000, Sandstone, MN 55072 USA
Joyanna Zacher #36360-086, FCI Dublin, Federal Correctional
Institution, 5701 8th St - Camp Parks - Unit F, Dublin,
CA 94568 USA
Jonathan Paul, #07167-085, FCI Phoenix, Federal Correctional
Institution, 37910 N 45th Ave., Phoenix, AZ 85086 USA
Por lo demás, usa tu imaginación y haz
lo que debas.
DIRECCIONES
DE INTERÉS
Greenisthenewred.com
, Greenscare.org,
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