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Información sobre la campaña
contra Huntingdon Life Sciences y sus sangrientos aliados
Acción Vegana jamás ha pretendido incitar
a la gente a que cometa acciones ilegales, ni mucho
menos decir a nadie lo que tiene que hacer. No somos
una vanguardia ni llevamos intención de serlo.
Por el contrario nuestro propósito ha sido el
de publicar la información tal y como nos llega
y a partir de ahí que cada uno saque sus conclusiones
y actúe como lo considere oportuno. Es por ello
que no comprendemos porqué hay empresas tan interesadas
en que Acción Vegana desaparezca. Desconocemos
qué tienen que ocultar, pero desde luego, si
su objetivo es que nxs quedemxs calladxs se equivocan.
A continuación ofreceremos un texto sobre la
campaña por el cierre de Huntingdon Life Sciences
(HLS) y algunas de las más fieles empresas de
estos asesinos, especialmente dedicado para aquellos
que intentan callarnos.
A estas alturas todxs sabréis que HLS es el laboratorio
europeo de vivisección más grande que
existe. Se trata de una multinacional que experimenta
según los contratos con otras compañías.
Es decir, ellos no tienen ningún proyecto de
investigación específico sino que experimentan
cualquier producto que cualquier empresa de cualquier
ámbito esté interesada en probar. De este
modo han llevado a cabo experimentos de lo más
variados, unos consistían en forzar a animales
a ingerir endulzantes ultra concentrados hasta morir;
otro conocido experimento fue el que encargó
la compañía japonesa Yamanouchi; pagaron
a HLS para que les partiese las patas con una barra
de acero a 35 cachorros con el fin de experimentar con
un producto que ya había sido testado en otros
laboratorios.
Lo anteriormente señalado ha sido una mera introducción
de lo que es HLS. No pretendemos decir que el hecho
de que otros laboratorios tengan su propio proyecto
de investigación con animales -en lugar de aceptar
cualquier experimento como hace HLS- les convierte en
gente más respetable. Consideramos todo experimento
llevado a cabo sobre animales como una clara dominación
y un absoluto abuso de poder.
La campaña contra HLS comenzó cuando aparecieron
en las más importantes cadenas de televisión
inglesas unas imágenes grabadas con cámara
oculta dentro de sus laboratorios. En ellas se veía
claramente a los vivisectores golpeando brutalmente
cachorros. Esto despertó la ira de muchos espectadores
y lxs más decididxs optaron por emprender una
campaña para cerrar ese infierno. La campaña
se bautizó como SHAC y ese es el nombre que ahora
hace temblar a muchos explotadores de animales.
En estos momentos la campaña lleva ya seis años
en pie. Durante este tiempo han sucedido muchas cosas.
El tercer año HLS se derrumbó por su situación
económica y cuando iba a cerrar el gobierno británico
lo sacó del pozo al perdonarles todas las deudas
que tenían pendientes. Presionado por las multinacionales
farmacéuticas decidieron que no podían
permitir que un puñado de “radicales”
pusiesen en jaque a esta poderosa industria.
En otra ocasión el gobierno inglés volvió
a salvar a HLS de un cierre más que seguro. En
Inglaterra está prohibido que cualquier empresa
trabaje sin seguro. SHAC con la ayuda del ALF consiguió
que MARSH (la aseguradora más grande del mundo)
rompiese su contrato con HLS. Ninguna otra aseguradora
se atrevió a negociar con HLS, por lo que el
laboratorio tenía que cerrar. Pero el gobierno
inglés por primera vez en su historia actuó
como aseguradora de una empresa privada. Exactamente
lo mismo ha ocurrido con el banco de Huntingdon. Tras
la campaña de SHAC ningún banco quiere
trabajar con HLS y es el gobierno inglés el que
actúa como banco.
Tras seis años la campaña ha tenido muchos
éxitos y han ido aprendiendo de sus errores,
han avanzado en cuestiones tácticas y su mayor
logro ha sido el de ir siempre por delante de lxs que
les querían derrotar. El ingenio ha sido su mejor
arma, sorprenden a sus adversarios cada vez con una
nueva estrategia de ataque.
Después de seis largos años -seis años
que han significado un gran esfuerzo y que han hecho
entrar a varias personas a la cárcel- lxs miembros
de la campaña y sus simpatizantes están
más convencidxs que nunca de que conseguirán
cerrar HLS. Si el 2004 significó que más
de 100 empresas rechazasen seguir trabajando con HLS,
el 2005 ha sido el año en el que más países
han participado en la campaña, alcanzando el
número de catorce. Pero no sólo eso...
... Este año Huntingdon de nuevo se ha visto
en una situación económica muy difícil,
y han decidido meterse en la bolsa de Nueva York a toda
costa para salir del apuro. La bolsa de Nueva York no
acepta que cualquier compañía entre en
ella, y para hacerlo HLS tenía que lograr que
sus acciones subiesen su valor. La mejor forma que encontraron
para lograr esto fue nada más y nada menos que
vender toda su infraestructura. Es decir, ahora los
edificios y laboratorios en los que HLS hace sus experimentos
con animales ya no son propiedad suya; pertenecen a
otra compañía que los ha comprado (una
compañía que por ahora permanece en el
anonimato; por ahora). Este fue el modo en el que Huntingdon
logró entrar en la más prestigiosa bolsa
del mundo, consiguieron su objetivo, pero el precio
fue muy caro. ¿Qué pasó después?
Muy sencillo. Brian Cass (director de HLS) se encontraba
orgulloso y satisfecho celebrando una comida de bienvenida
con los directivos de la bolsa de Nueva York, tenía
una sonrisa que le iba de oreja a oreja, lo que él
no sabía era que el grupo de SHAC-Nueva York
junto con WAR (Win Animal Rights) estaba siguiendo lo
que pasaba en todo momento y en cuestión de minutos
informaron a compañeros de todo el mundo de lo
sucedido. La invasión de E-mails y de llamadas
telefónicas a la bolsa de N.Y. fue tan devastadora
que no pudieron asumirlo y se colapsaron las líneas.
En 45 minutos echaron a HLS de la bolsa. Esto es algo
que jamás había sucedido en toda la historia
de la bolsa de N.Y., salió en todos los telediarios
de EE.UU. y de Inglaterra y se escribieron infinidad
de artículos en los periódicos. Brian
Cass con cara de derrota expresó públicamente
frente a las cámaras su disgusto mientras que
SHAC advertía de que este había sido uno
de tantos golpes que iba a recibir Huntingdon en el
poco tiempo que le quedaba de vida.
Como decíamos, el mayor punto fuerte de SHAC
es su gran capacidad estratégica y de anticiparse
a los movimientos represivos del gobierno británico.
SHAC antes de empezar su campaña hizo una importantísima
labor de investigación con el fin de conocer
a su enemigo, una labor que sigue llevándose
a cabo en todo momento. SHAC conoce de qué pié
cojea su adversario, y golpea duro ese pie para hacer
que se tambalee.
Enseguida vieron que las manifestaciones en las puertas
de Huntingdon no iban a significar su cierre, así
que se optó por presionar a aquellas empresas
que encargaban los experimentos a HLS. Dentro de estas
compañías destacan las “dirty dozen”
entre las cuales están Chiron, Yamanouchi, Asahi
Glash, Roche, Sankyo, etc. Todas esas farmacéuticas
han vivido el ataque de SHAC, lo cual significa cientos
de manifestaciones en sus oficinas y en las casas de
los directores. La actividad diurna de SHAC ha ido acompañada
de la actividad nocturna del ALF, es decir, cientos
de sabotajes y decenas de incendios y explosivos. Todas
estas compañías tienen contratos multimillonarios
con Huntingdon, y a pesar de los esfuerzos no ha habido
una sola de las 12 mayores clientes de HLS que haya
decidido romper todos sus contratos. De haberlo hecho
hubiesen perdido cientos de millones de euros, no obstante
sus contratos han disminuido en un 33% su valor. Además
han servido para que ninguna multinacional cometa el
error de firmar un nuevo contrato con HLS.
La táctica seguida ahora por SHAC es la de combinar
la presión ejercida contra las grandes compañías
que contratan a Huntingdon con una fuerte presión
a aquellas empresas que el propio laboratorio contrata
para poder llevar a cabo su actividad. Dentro de estas
compañías que HLS contrata para poder
seguir en pie juegan un papel muy importante las empresas
de trasportes. Éstas traen al laboratorio pedidos,
paquetes, muestras a analizar, etc y también
los llevan desde Huntingdon al exterior. Sin este servicio
Huntingdon se vería seriamente entorpecido. En
los últimos meses decenas de empresas de mensajería,
tras recibir la llamada de SHAC o el ataque del ALF
han cortado sus lazos con HLS. La situación ha
llegado hasta tal punto que los activistas, cuando hacían
seguimientos a las furgonetas que salían de Huntingdon
han comprobado en repetidas ocasiones como los empleados
del laboratorio se citaban con las empresas de transporte
fuera de las instalaciones, en descampados, parking
o cruces de carreteras. En estos puntos se traspasaban
los paquetes de la furgoneta de la empresa de mensajería
a la de Huntingdon (o viceversa) con la vana esperanza
de que la empresa de mensajería no fuese descubierta.
También se han dado casos de empresas de mensajería
que a su vez contrataban a otras para que les entregasen
los paquetes a los vivisectores de HLS, con el fin de
librarse ellos de la presión de SHAC (y del ALF).
Aunque se ha conseguido que muchas empresas de transporte
rechazasen a Huntingdon y esto les ha supuesto un gran
problema, los activistas han estudiado cuales eran las
furgonetas y camiones que con mayor frecuencia accedían
a los recintos de HLS para hacer sus entregas y recoger
paquetes. De este modo han establecido un orden de preferencia
para ser presionadas. En el tercer puesto nos encontramos
con TNT. Se trata de una multinacional a la que se le
ha presionado relativamente “poco” debido
a que había preferencia por las otras dos. No
obstante misteriosamente hace unos meses cuatro de sus
camiones han sido calcinados en Gran Bretaña.
DHL es la segunda de la lista, ha tenido que enfrentarse
a decenas de manifestaciones y de sabotajes tanto en
Europa como en Norte América. La más odiada
entre todas las empresas de reparto está claro
cual es. Se trata de UPS. Esta compañía
entra y sale a diario del infierno de Huntingdon, y
juega un papel decisivo en que siga adelante. Aquellos
que quieren ver HLS cerrado para siempre han mostrado
su rechazo a sus amigos de UPS de diversas maneras.
Las manifestaciones y concentraciones se han dado en
multitud de estados, también se han hecho infinidad
de irrupciones por parte de rabiosxs encapuchadxs que
invadían sus oficinas chillando, insultando y
que torpemente tropezaban tirando al suelo todo lo que
encontraban a su paso, creando un ambiente de lo más
“propicio” para el trabajo. No decimos nada
nuevo al comentar que tan solo en el estado español
UPS ha sido saboteada en más de cuarenta ocasiones
(incluidos tres incendios), pero nadie debe pensar que
este ha sido el único lugar en el que el ALF
le ha atacado. Austria, Gran Bretaña, Suiza,
Alemania, Canadá, Estados Unidos, Australia,
etc, han sido otros de los estados en los que UPS ha
sido atacado por juntarse con quien no debía.
Ante este hecho muchxs se preguntan cómo es posible
que UPS siga adelante con Huntingdon. Las personas involucradas
en la campaña no dan con una respuesta clara
para que alguien se relacione con HLS ya que cualquiera
que lo haga corre el riesgo de ver sus instalaciones
reducidas a cenizas; pero en el caso de las grandes
empresas de mensajería la respuesta parece ser
la siguiente. Cuando una persona se desplaza a una oficina
entrega el paquete y si la dirección está
bien escrita y el remitente abona la cantidad establecida
el paquete es aceptado sin objeción alguna. De
ahí se envía a una “centralita”
que distribuye los paquetes en función del lugar
del destino. En caso de que rechazasen entregarlo en
HLS, en este punto –la centralita- se rechazaría
el paquete y sería devuelto al remitente. Esto
es algo que no es sencillo, dado que a Huntingdon se
le envían decenas de paquetes a diario por medio
de UPS, el devolverlos supondría unos gastos
importantes. Para que UPS deje a HLS los activistas
consideran que se debe lograr que estos gastos no sean
nada en comparación con los que le suponga relacionarse
con HLS. De conseguirse este objetivo no sólo
se entorpecería en gran medida la actividad de
Huntingdon sino que significaría una gran vergüenza
para ellos el que los que les envían los paquetes
sepan que nadie quiere hacérselos llegar. Además
DHL pasaría automáticamente a ser el centro
de atención y al mirar lo sucedido con quien
le precedía no tardaría en hacer lo propio.
Finalmente queremos decir que la reacción del
gobierno británico y la histeria de la industria
farmacéutica ha dejado fuera de toda duda que
este tipo de campañas está haciendo mucho
más mella a la industria de la vivisección
que cualquier otro método anteriormente empleado
por los activistas por la liberación animal.
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