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Articulo del periodico El Mundo
sobre el Frente de Liberación Animal [22 de febrero
del 2000]
AUÑON
(GUADALAJARA) / TESTIGO DIRECTO
Ecoguerrilleros en acción
Un «comando» del
Frente de Liberación Animal «rescató»
el domingo en Guadalajara a una jauría de perros
de caza que vivían en condiciones lamentables
ROSA DE LAS NIEVES
Suena el teléfono móvil; en la pantalla
pone «número privado». Un hombre
se identifica como un miembro del Frente de Liberación
Animal (FLA). Van a actuar en Auñón, un
municipio de Guadalajara, donde hay una rehala con casi
40 perros «en condiciones lamentables».
Me pregunta que si estoy dispuesta a ir; le digo que
«sí». Son las 14.57 horas del domingo
día 20. «Hay una gasolinera de la BP en
la salida a Sacedón. Te volveremos a llamar.
Procura estar allí a las 17.00 horas»,
añade.
Durante el trayecto, que me parece interminable, tengo
la cabeza hecha un lío. No sé si se trata
realmente de un grupo del FLA o de una emboscada de
mafiosos de peleas de perros. Vuelve a sonar el teléfono
y me dicen que busque la salida a Auñón.
«Cuando llegues al stop, vas camino de la Ermita
de Madroña. Allí te esperamos»,
me vuelve a decir la misma persona.
Cuando llego, veo a un encapuchado con ropa paramilitar.
Llama a alguien por el teléfono móvil,
me dice que siga con el coche unos cuantos metros más
y, de repente, me topo con otros cinco encapuchados.
Cada vez estoy más nerviosa, pero mi sexto sentido
hace que me relaje.
Aquel lugar es espeluznante. Los perros están
en condiciones pésimas. Sus barreños no
tienen agua, están sedientos, atados y entre
sus propios excrementos.
Ante la presencia de los desconocidos, comienzan a ladrar,
pero sólo por unos minutos. Hay uno atado a un
bidón de gasóleo fuera de la puerta. A
su lado, tres cubos de basura llenos de restos de matadero
-su único alimento-, donde cientos de moscas
se posan sobre patas de cabritos, vejigas e intestinos.
El olor es insoportable.
Dentro de las instalaciones hay 37 perros. Están
atados en sus jaulas. En una de ellas hay dos canes
adultos y dos cachorros que apenas pueden moverse entre
las heces.
Sin embargo, hay dos perros que no reaccionan. Están
tumbados, sin mover la cabeza pero observando los pasos
de los encapuchados. Parece que nada de lo que allí
está ocurriendo vaya con ellos.
Los animales se callan cuando los miembros del F.L.A.
saltan las vallas. Mueven el rabo y se ponen a dos patas.
Es evidente que han intuido que nada malo les va a pasar.
Se forma una gran algarabía. Es como si todos
quisiesen ser los primeros en salir de aquel inmundo
lugar. Mientras tanto, uno de los encapuchados está
grabando con una videocámara.
Otro de los ecoguerrilleros coge en brazos a un perro
y éste le besa en el cuello. Llevan jeringuillas
para tranquilizarlos. Les inyectan, les quitan las cadenas
y los van metiendo en una furgoneta. Cada uno de ellos
tiene que dormir a una media de siete perros y se nota
que están perfectamente coordinados.
«Terminado C». «OK Comprueba material».
Se van hablando en clave y noto que uno tiene acento
extranjero. Me dicen que ya me puedo ir, por cuestiones
de seguridad; algo que no termino de entender. Necesito
hablar con ellos y, aunque no es el mejor momento, les
pido que me llamen para darme unos testimonios.
Varias horas después, recibo la llamada. «Todo
está OK» y añade que han tirado
las puertas y escrito en el suelo «Frente de Liberación
Animal». «No nos gusta jugarnos el tipo,
pero nos vemos obligados. Es indignante ver las pésimas
condiciones higiénico-sanitarias y alimenticias
en las que están muchos animales en España.
Esta rehala es sólo un ejemplo de cómo
viven los perros utilizados para la caza», comenta
el ecoguerrillero.
Según me cuenta, el dueño de la rehala,
«un tal Gustavo», fue denunciado hace tiempo.
«Sabemos que soltaba a los perros en el vertedero
que hay a pocos metros para que comiesen. Y también
que les han llegado a dar cachorros vivos para comer
porque estaban hambrientos».
Pregunto por el chico de acento británico, y
me dice que es de Londres; que siempre actúa
con ellos. «Hace poco liberamos a unos visones
de una granja de peletería. Por desgracia, sólo
pudimos coger a unos pocos porque surgieron problemas.
En cualquier caso, mientras las administraciones no
funcionen, tendremos que seguir actuando para defender
los derechos de los animales». Se despide y, me
da por pensar si miembros del F.L.A. británico
estarán actuando en España. De cualquier
forma, esos perros vieron en ellos su salvación.
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