Último comunicado de Jeffrey
Luers
Enviado
por LaCizallaAcrata [http://www.lacizallaacrata.nuevaradio.org/]
El viernes pasado fui oficialmente
devuelto a la cárcel. Así que supongo
que este es el principio del fin. Y menudo principio.
Así es como empezó.
Me reuní con mi consejero interino
el pasado Lunes. Es la persona que decide cuál
es mi nivel de custodia, y qué tipo de programas
debo seguir (es decir, “manejo de la ira”)
. En pocas palabras, el consejero es el que marca el
camino. Esta reunión fue única por que
en ella tuve que ver mi historial. Ese que me ha causado
tantos problemas. Ese que hizo que un capitán
viniese a sacarme del autobús cuando llegué
a prisión. Es un historial denso, con una pegatina
roja brillante en la primera tapa de la carpeta que
lo contiene en la que pone: “Peligro, riesgo de
fuga”.
Así es como empezó. Mi
consejero me preguntó por qué estaba ahí
puesta esa pegatina. Supuse que era una pregunta retórica.
Quiero decir, él tenía todo el archivo
y yo no tenía ni idea. Pero realmente era así.
Él tampoco tenía ni idea. No pudo encontrar
nada al respecto.
Me preguntó sobre mi lista de
“reclusos sensibles”, que es como llaman
a aquellos reclusos que se supone que son peligrosos.
Le respondí que quizá tenía algo
que ver con mi nivel de apoyo. Recibí una contestación
un tanto enigmática. No la llegué a comprender.
Para mi sorpresa, mi consejero dijo, “Bueno, no
entiendo por qué tienen todas estas restricciones
sobre ti. No hay nada que las justifique”. Así
que me las quitaron todas, poniéndome en la lista
de presxs con la custodia mas baja posible, y así
fue.
Como era de esperar, al día
siguiente volvió. La conversación empezó
de esta manera: “Señor Luers, hasta el
día de ayer no sabía quien era usted.
Pero le he buscado en Google. ¿Sabe usted la
cantidad de gente apoyándole que tiene ahí
fuera?” . Y de nuevo empezaron los encuentros
con capitanes y con tenientes de seguridad. Me dijeron
que conservaría mi status de mínima custodia,
pero que tendría que volver a la cárcel
del Estado de Oregón, la única cárcel
de máxima seguridad de Oregón...
Así , me llevé una gran
sorpresa cuando me llevaron a una cárcel de mínima
seguridad en Pórtland. Fue la misma clase de
shock que tuve cuando fui arrestado. Había sido
separado de mi familia de nuevo. Puede sonar un poco
extraño, pero he pasado los últimos siete
años en la Prisión del Estado de Oregón.
Los amigos y hermanos que he ido dejando atrás
eran una familia para mí. De hecho, he pasado
mas tiempo con ellos que con alguna gente de mi familia
real. Muchos de ellos estarán allí de
por vida, a muchos no les veré nunca mas.
Así que me hago a la idea de
la separación de mis amigos mientras trato de
ajustarme a un lugar donde la gente no va vestida con
monos y no se matan entre ellos. Cosas que, sin duda,
son una mejora con respecto a la cárcel de Oregón,
hacen que la actitud de los reclusos aquí sea
mucho mas irrespetuosa. El miedo que da pasarte de la
raya en la cárcel de Oregón, hace a todo
el mundo muy atento y cauteloso. Un montón de
“por favor”,”gracias” y “perdón”
se oían a diario entre nosotros. Aquí
no hay el mismo nivel de educación, y hace que
me cueste ajustarme a esto. De algún modo echo
de menos la cárcel de Oregón. Aquí
uno además puede poseer menos cosas que allí.
Lo que significa que cuando lleguen mis pertenencias
desde Oregón, me tendré que deshacer de
unas cuantas.
Aquí hay dormitorios, no celdas.
El patio es muy pequeño, aunque puedo salir mas
a menudo. Algo sorprendente, o al menos nuevo, es la
presencia de árboles alrededor del patio. Cedros
y pinos, fragancias que no había olido en años.
Y ranas, las oí la otra noche. Incluso pude hacer
mi primera colada en ocho años. Me tomó
un tiempo recordar cómo se planchaba. Y me trajo
recuerdos de todas esas comedias que he visto en las
que un tipo acababa con toda la plancha marcada en la
camisa por despistarse y hacerlo mal.
Aún no estoy feliz ni conteto
aquí. Ni creo que lo esté. Acepté
la cárcel de Oregón como una casa, y este
lugar no es mi hogar. Me siento en una especie de transición,
pero una transición que yo no controlo. Ahora
mismo tengo unos 20 meses aquí si todo va bien.
Pero quizá pueda tener acceso a un ingreso en
un “boot camp” (reformatorio para jóvenes,
algo así como una “cárcel light”).
Aunque, nunca se sabe, hay 7.000 personas elegibles,
y yo no tengo por qué ser uno de ellos. Realmente
quiero empezar algunos cursos por correspondencia. Pero
me preocupa que firme y gaste un montón de dinero
para al final terminar en un “boot camp”
donde no los podré hacer. O no firmar y esperar
al “boot camp” para que al final no me cojan.
No tengo ni idea de qué hacer.
Y no es una posición que me guste. Mi futuro
está en el aire y no tengo, para nada, una sensación
de control sobre él. Pero hay algo que es verdad:
tengo un futuro por delante a solo 20 meses de distancia,
o incluso antes si ingreso en el “boot camp”.
Así que, como cualquiera, esperaré
a ver qué pasa. A estas alturas ya debería
estar acostumbrado a ello, pero no, no lo estoy.
Jeff “free”
Luers
Su nueva dirección es:
Jeffrey Luers # 13797671 CRCI
9111 NE Sunderland Ave Portland, OR 97211-1708
|