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el cuento de los tres cerditos, accion FLA

Relato de una acción del Frente de Liberación Animal

Odio y rabia sentimos cuando hace algunas semanas (dos activistas por el respeto y la liberación animal) nos introdujimos a plena luz del día en aquella nave industrial en la que "fabricaban" cerdos como si de objetos se tratasen; al salir de ahí ningun= de l=s dos tuvimos la menor duda de que volveríamos, y pronto.

Al llegar la noche del 20 al 21 de Junio nos encontramos con que el acceso no iba a ser tan sencillo como fue la primera vez, las puertas estaban cerradas, lo cual no supondría tampoco un gran problema, es mas sería un placer destrozarles parte del sistema de ventilación para entrar dentro.

El calor era tremendo, el hecho de que las moscas fuesen las dueñas del lugar tampoco lo hacía muy agradable, pero era aún más triste ver como se encontraban estos animales tan menospreciados en nuestra sociedad. Los cerdos son animales inteligentísimos, mucho más que los perros a los que tanto acariciamos. Son seres cariñosos y aunque no lo creamos se dan cuenta de muchas más cosas de las que nos podamos imaginar. Se dan cuenta de que desde que tan sólo tienen unos días les separan de sus madres a las que aman. Se dan cuenta de que el pienso no es igual que la leche materna. Se dan cuenta de que el estar rodeados de cientos de huérfanos como ellos, desprotegidos, no es lo que elegirían de tener la oportunidad. Se dan cuenta también de que se encuentran en un lugar en el que las temperaturas son muy elevadas, y que su anatomía no está preparada para ellas. Saben que su sitio ideal son las frescas orillas de los ríos. Se dan cuenta de que el hecho de que no hayan visto jamás la luz del día es triste, y que el hecho de tenerlos día y noche en condiciones de luz artificial sin periodos de descanso es cuanto menos agotador. Se dan cuenta de que no es agradable ver que gran parte de sus compañeros caen agonizantes en el mugriento serrín que pisan, hasta morir. Y se dan cuenta de muchas cosas más, cosas que posiblemente ningún ser humano podrá descubrir jamás.

El interior estaba dividido por unos seis o siete cercos con unos cuarenta o cincuenta cerditos cada uno, entré al primero y descubrí un cerdito tirado en el suelo, pensé que estaba durmiendo, pronto me daría cuenta de que agonizando era la palabra adecuada. Me planteé el rescatar a ese, para luego llevarlo al veterinario y curarlo. Tras darle un suave empujoncito para reanimarlo me di cuenta de que ningún veterinario sería capaz de hacer el milagro de salvar la vida a ese inocente animal. Unas pocas horas después moriría. Tan sólo a un metro o dos de allí, enterrado entre el serrín, descubrí el cuerpo de un lechoncillo, intenté reanimarlo a este también pero ya hacía algunas horas que había fallecido (mirar fotos). El hecho de que en esa nave hubiese unos doscientos o trescientos cerditos y que fuese la más pequeña de las cuatro que había nos hizo plantearnos cuántos animales asesinaban a diario impunemente los propietarios de ese horrible lugar.

Por el mismo conducto de aire por el que había entrado introduje a tres de los que estaban en el primer cerco, y se los entregué a mi compañer=. Después procedí a desordenar los cercos para que se mezclasen todos los animales entre ellos, y para que pudiesen correr por el pasillo. Por último se les hizo una pintada en rojo para que les quedase claro de qué iba la cosa: "ASESINOS DE ANIMALES VOLVEREMOS" y "LIBERACIÓN ANIMAL YA!"

Todo esto ocurrió en Burgos, muy cerca de Aranda de Duero, como sabreís, la ciudad donde se encuentra toda la industria de Leche Pascual, (a los cuales estaríamos gustosos de hacerles una visita, a no ser que sustituyan por completo sus tetrabricks repletos de leche robada a los terneros por leche de soja).

Los tres cerditos ahora se encuentran en un lugar infinitamente mas agradable para ellos, aunque por desgracia sin la compañía de sus madres, pero estamos segur=s de que llevarán una vida feliz, gozando de la compañía de sus dos compañeros. Todos ellos parecieron llevarse y entenderse a la perfección desde el primer momento.

Nos hemos visto motivados a actuar gracias no tanto a la repulsa y odio hacia aquell=s repugnantes seres humanos que abusan del débil para enriquecer sus arcadas, sino más bien por el infinito amor que sentimos hacia todos los animales humanos y no humanos explotados y oprimidos por ell=s.

No hay cárcel, no hay leyes que encierren nuestros sueños!

   
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