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Sin miedo a las consecuencias
[Extraído
del nº 9 de la revista Sombras y Cizallas,
a su vez extraído de No Compromise nº 28]
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Peter Young fue arrestado el 21 de marzo de 2005,
después de figurar durante siete años
en la lista de búsquedas del FBI, tras una serie
de ataques a granjas de pieles. Después de hacerle
esta entrevista, el 8 de noviembre de 2005, recibió
una sentencia de de dos años de prisión.
Aquí nos habla de su caso, de acción directa,
de ataques y de lo que se presenta para el futuro.
Si quieres conocer las últimas noticias sobre
su caso y sobre cómo apoyarle visita www.supportpeter.com
No Compromise: El
FBI te buscó durante siete años. ¿Qué
le condujo a tu arresto?.
Peter Young: Mi único
"fallo" fue manipular varias copias de un
mismo CD en una de las cafeterías de la cadena
Starbucks, mientras un policía fuera de servicio
me observaba desde fuera. Ni por asomo estaba cometiendo
un "robo", pero a veces cualquier asunto puede
convertirse en motivo de sospecha (tal como llevar un
libro titulado "Evasión", o llevar
algo que el policía pensó que era la llave
de unas esposas atadas a la trabilla del cinturón).
Entonces, sin ninguna excusa, decidieron arrestarme.
Quince minutos después de que los policías
tomaran mis huellas dactilares, la orden de búsqueda
y captura de 1998 resurgió y comenzó este
nuevo capítulo de mi vida.
NC: Los
medios contaron tu caso de formas muy diferentes; pero
cuéntanos una versión resumida de lo que
ocurrió, desde las acciones hasta las recientes
peticiones de acuerdo.
PY: Fue en 1997, justo
antes de la época de despellejar a los animales,
a menos de un mes para que murieran todos los visones
de las granjas de pieles de América. Una vez
dado el golpe en el Noroeste, donde se informó
de algunas liberaciones de visones, tanto exitosas como
fallidas, así como de nuestra visibilidad como
activistas de Seattle, nuestra visión se centró
en la zona de los Grandes Llanos. Cuando la situación
se despejó dos semanas después, ya habíamos
visitado seis granjas de pieles para liberar a ocho
mil visones y cien zorros.
Nos salvamos por los pelos varias veces, como aquella
en que Tom Fasset (el granjero) se nos apareció
cuando abríamos una de las 2.000 jaulas (siempre
me pregunté si habrían cogido a aquel
visón, y encontré la respuesta en las
evidencias que presentó el FBI el mes siguiente:
se escapó).
No hay duda de que nos saltamos los límites de
seguridad -trasladándonos de una granja a otra,
incluso golpeando dos granjas en una noche-. Y mientras
se constataban las pruebas de que estábamos implicados,
puedo decir que me di cuenta de la gravedad del tema
y de que esto nos llevaría tiempo. La cárcel
puede ser mala, pero siempre me había sentido
peor por el hecho de no hacer nada. Once meses después
fuimos acusados de cuatro cargos de Extorsión
(con un máximo de 20 años de sentencia
por cada uno) y de dos cargos de Terrorismo contra Empresas
Animales (con un máximo de un año de sentencia
por cada uno). Siete años después fui
arrestado.
En el caso de que el jurado tomase una severa decisión,
me dijeron que si me encontraban culpable me caerían
de ocho a diez años. El caso en mi contra fue
bastante circunstancial, teniendo en cuenta que me encontraron
una lista con direcciones de granjas de pieles, cizallas,
además del testimonio de Justin Samuel (un compañero
también detenido que para minimizar su pena delató
a Peter).
Fui trasladado de California a Wisconsin, donde se hizo
evidente que estaban más interesados en saber
quiénes habían sido mis amigos durante
los últimos siete años que en un viejo
caso, incluso ofreciéndome un acuerdo de un año
si les contaba algo sobre ellos. Su acusación
quedó a un lado cuando mi abogado archivó
una moción citando una Corte Suprema de 2003
según la cual aquella "extorsión"
no era aplicable a casos políticos.
Aquellos casos se descartaron, y mi máxima sentencia
bajó de 82 años a 2. Los agentes del FBI
perdieron interés, y al final establecí
un acuerdo de dos años por las liberaciones de
visones y un cargo por obtener el carné de conducir
con documentos falsos.
NC: ¿Por
qué os centrasteis en la industria de las pieles?
¿Qué efecto tuvieron vuestras acciones?.
PY: Golpeamos la industria
de las pieles porque, en lo que se refiere a efectos
inmediatos, sabíamos que ninguna acción
conseguía un resultado tan alto como una liberación
de visones. La crítica más común
hacia las liberaciones de animales - que dice que los
animales liberados son reemplazados- no cuenta. Cuando
una granja de cría de animales cierra significa
que sus animales se han salvado, y la granja está
perdida. Atacamos granjas de pieles principalmente porque
no teníamos ninguna excusa para no atacarlas.
Es muy sencillo. Dos personas pueden liberar 1.000 visones
en quince minutos. Creo que si más gente supiese
la simplicidad de estas acciones pasarían menos
tiempo sentados en el messenger y más tiempo
cortando las vallas.
NC: Es
importante evaluar no sólo nuestras victorias,
sino también nuestros fallos. ¿Podrías
ofrecernos un análisis de los errores que condujeron
a tu acusación?.
El plan era golpear todas las granjas que pudiésemos
en el menor tiempo posible. D PY:espués
de la segunda liberación en Sioux City, fue evidente
que la comunidad de granjeros de pieles del medio Oeste
estaba alerta. Comenzaron a esperarnos, y nos siguieron
varias veces en los días siguientes. El primer
error fue no admitir que éramos demasiado visibles
como para continuar.
No tenía nada que ofrecer en mi defensa, excepto
que estábamos muy enfadados y decididos a hacer
aquello. El segundo error fue que estábamos trabajando
con una persona con inestable emocionalmente y pacifista
dogmático (Se refiere obviamente a Justin Samuel).
Descubrí la cruda realidad de que ser un informador
para el FBI pierde toda la seguridad sin un código
Gandhiano de no violencia. Nuestra campaña de
dos semanas terminó cuando una granjera nos siguió
cuando pasamos por la granja de visones Timbal en Oostburg,
Wisconsin. Llamó a la policía desde su
teléfono móvil y en unos minutos estábamos
acorralados. Después de rechazar el consentimiento
para un registro confiscaron nuestro vehículo.
Sobre todo lamenté no haber cortado más
la valla del ataque en Sheboygan aquella noche, así
como haberme desecho de las evidencias de nuestro coche.
Esto hubiera solucionado muchos de mis problemas.
NC:
Cuéntanos
algunos hitos de tu historia como activista.
PY: Hacerme vegano en 1994
fue lo más importante, sin duda. Mis comienzos
en el activismo estuvieron inspirados por la escena
straight edge de mediados de los noventa. Grupos de
música como Abnegation me llevaron de la fase
de "vegano autosuficiente" a la fase de acción,
y a entender que éste no era otro de esos "asuntos
propios", sino algo mucho más urgente de
lo que yo pensaba. Escuchábamos las letras de
Earth Crisis todas las noches antes de encapucharnos
y atacar aquellas granjas en 1997. He sido vegano y
straight edge durante once años. Supe que la
guerra había llegado cuando descubrimos un matadero
de pollos en un edificio a las afueras de Seattle. De
repente, la liberación animal pasó de
ser una lucha abstracta a una lucha por la cual había
que actuar en mi propio vecindario. Nos agachamos entre
los arbustos, y mirando a través de una ventana
rota vimos la masacre. Esta era la imagen: pájaros
agitados colgados por los pies y conducidos hacia su
sangriento final. Aquello marcó en mi conciencia
una promesa: dedicaría el resto de mi vida a
ver el final de esta realidad. Finalmente, un hito crucial
apareció a finales de aquel año cuando
apareció en el periódico que activistas
anónimos de Seattle habían entrado en
un matadero de cerdos y se habían llevado la
pistola que utilizaban para matarlos. Poco después
apareció un segundo artículo que informaba
de que otro matadero de la misma zona había sido
saqueado y se habían rescatado tres gallinas.
Fueron artículos de acciones sencillas que habían
conseguido salvar vidas y que me transmitieron un profundo
mensaje: a pesar de que no ganemos en toda nuestra vida,
sí puede haber muchas pequeñas victorias
en el camino.
NC:
Tristemente, tu co-acusado Justin Samuel se convirtió
en un informador. ¿Qué sientes hoy hacia
él?
PY: Es
un desgraciado y le deseo lo peor.
NC: Como
víctima de un chivato, supongo que tendrás
una opinión de cómo hay que intervenir
en esta situación. ¿Con compasión,
desterrándole, o un punto intermedio?.
PY: Cualquier persona que
encuentra una excusa para ser un informador debería
preguntarse a sí mismo cuántas disculpas
haría si la víctima del chivatazo fuese
un amigo cercano, querido, o incluso él o ella
misma. El primer paso es enfocarlo desde un punto no
distante. Espero que cualquier chivato que se dedique
a encerrar en prisión a un activista por la liberación
animal sepa que ya no tiene sitio en nuestro movimiento.
Por supuesto. Lo que me duele es que siempre hay una
persona deseando trabajar con el chivato. En el caso
de Justin Samuel había unos cuantos. No espero
recuperar la confianza de aquellas personas de nuestro
movimiento que permiten a Justin actuar sin problemas,
aquellos que apartan su mirada del bien y aquellos que
permiten a Justin formar parte de grandes grupos de
activistas (como la boda de David Agranoff) sin decirle
donde estaba la puerta para que se fuera. Mi preocupación
es tanto para mí mismo como para el mensaje que
se envía, para la cultura del chivatao que alimenta
y para que sirva a las futuras víctimas.
NC: A
mediados de los 90, hubo un resurgimiento del activismo
y de la acción directa. ¿Qué recuerdas
de aquella época tan cambiante.
PY: Recuerdo el uso liberal
de la palabra "revolución vegana".
Recuerdo letras hardcore, con frases como "esto
es un aviso para aquellos que violan el orden natural".
Había un clima de militancia que quizás
carecía de una buena estrategia. A mediados de
los 90, hubo una oleada de acciones directas pero muy
dispersas, la mayoría eran de bajo nivel. Se
consiguió hacer una llamada de atención,
pero al final del día no estoy seguro de cuántas
vidas se salvaron. Ahora sólo vemos unas cuantas
acciones significantes cada año, pero a mí
me impresiona más una acción grande con
una buena estrategia que otra con un ladrillo y un espray.
NC: Durante
estos años, ¿has seguido las noticias
sobre acción directa? ¿Cuáles consideras
que han sido las acciones más significativas?.
PY: La primera, el asalto
en 1999 a la Universidad de Minnesota. La habilidad
de los activistas para liberar a los animales causó
unos daños valorados en tres millones de dólares
y dejó al FBI sin idea alguna de cómo
habían entrado allí de una forma tan extraordinaria.
No había ocurrido nada como eso en diez años.
Si tenemos en cuenta que aquellas personas no eran activas
en los años 80, podemos aprender una lección
de este grupo, que empezó de cero, aprendieron
solos las tácticas y se hicieron fuertes. Y la
acción en Ellsworth, en la que se vació
dos veces en una misma semana una granja de pieles en
Iowa, que después acabó cerrando. Esta
acción fue para mí algo muy especial,
ya que yo sé lo que es escuchar que a aquellos
que has liberado han vuelto a ser recapturados, y no
tienes el coraje de volver al mismo lugar para ajustar
cuentas.
NC: ¿Cuál
es tu análisis de la acción directa hoy
en día? ¿Qué le falta a la estrategia
del ALF?.
PY: Lo primero, no confiar
en aquel que diga ser un experto del ALF. Lo que yo
digo no es un análisis autoritario, sólo
una opinión personal. Lo segundo es quitarle
importancia a la típica estructura de grupo de
"dos a cinco personas" y reconsiderar el poder
de lo individual. Una persona en bici con una mochila
puede potencialmente hacer mucho más daño
que varias personas, sin la carga del consenso ni la
amenaza de un chivato.
La mayor limitación de la acción directa
siempre será la falta de gente sólida
con la que trabajar. Una persona no será capaz
de grandes liberaciones, pero las acciones en silencio
en las que no hace falta un vigilante, tales como entrar
en un lugar para confiscar datos, ocurrirían
más a menudo si la gente se plantese las células
unipersonales. Además, se debería revisar
la forma que se usaba en los años 80 para mostrar
las atrocidades a través de grabaciones. Ahora
hay un valor que el FLA tiene que recuperar - como una
imagen de Robin Hood desastrado-. Recuerdo dos ejemplos
de liberaciones de gallinas cuyas imágenes se
mostraron en las noticias de la tarde, dando al público
una ligera visión de lo que hay dentro de una
granja, una mezcla de educación y liberación.
Eliminar objetivos cuya labor no puede ser desempeñada
por otras empresas es una buena estrategia. Es fácil
que una persona se dé cuenta de un Kentucky Fried
Chicken destruido en la calle, pero también existen
muchos laboratorios que están haciendo ingeniería
genética en gallinas sin piernas.
Considero que con lo que más se lograría
un aumento de la acción directa es facilitando
a la gente más nombres y direcciones. Esto es
lo que hizo que los últimos años de la
década de los 90 fuesen tan exitosos, y es lo
que ha hecho que la campaña en contra de HLS
sea tan exitosa hoy. Se conseguiría así
hacer del abuso animal no sólo algo abstracto,
sino también algo con una localización
física exacta, eliminando la excusa más
común de la gente para darse la vuelta. El conocimiento
implica responsabilidad. Me gustaría ver el fin
de los laboratorios. Esto, en mi opinión, haría
que la cosa se pusiese en marcha. Y no ganaré
ningún amigo con esto, pero creo que limitar
nuestro uso de agentes estupefacientes como el alcohol,
las drogas, los ordenadores, el correo electrónico
o la televisión sería un paso importante
para eliminar distracciones y mantenernos motivados
para actuar.
Mi confianza en la acción directa no ha cambiado,
sólo ha aumentado mi deseo de que el FLA crezca
y de golpear donde más duele.
NC: Corre
el rumor de que el FBI piensa que escribiste un libro,
¿podrías comentar algo al respecto?.
PY: La alegación
es que yo firmé un fancine, que después
imprimió una publicación radical fuera
de Olimpia con un autor anónimo, una colección
de historias cortas, bastante conocida en algunos círculos.
Es una teoría interesante.
NC: ¿Cómo
te sientes con tu acuerdo pactado?.
PY: Diré esto: ayer
por la noche leí el archivo del FBI, sumé
el número de animales que nunca fueron recapturados
y los dividí entre mi sentencia. Salía
a cerca de doce horas por visón.
NC: ¿Has
recibido un apoyo adecuado de cara a ir a la cárcel?
¿Cómo podría mejorar?.
PY: Adecuado es poco. Pocos
días después de mi arresto se puso en
marcha una página web para conseguir apoyo económico,
y hubo un colapso en las líneas telefónicas
de prisión para conseguirme comida vegana, dinero
y muchas cartas. Ha sido increíble. A cualquier
persona con cargos le recomiendo un arresto en esta
zona costera. La gente local cuidará de ti. Cuando
fui extraditado a Wisconsin, una persona generosa incluso
desarraigó su vida y se mudó a Madison
para dedicarse a tiempo completo a apoyarme en prisión.
A pesar de lo aplastante que ha sido todo esto, el mejor
gesto de apoyo vino diez días después,
cuando 58 zorros fueron liberados de una granja de pieles
en Illinois, y la acción decía hacerse
en solidaridad conmigo. Sobre mi visión de mejorar
el apoyo en la cárcel diría que prefiero
la liberación de un animal a una carta.
NC: ¿Qué
planes tienes para cuando salgas de la cárcel?.
PY: Salir inmediatamente
ahí fuera para hacer mi tarea. Nunca me encontrarás
entre aquellos que dejaron de luchar por cambiar.
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