en defensa del a.l.f.
Por Rod Coronado (1)
Desde 1985 he formado parte del Frente de Liberación
Animal (F.L.A.) y actualmente estoy cumpliendo una condena
de 57 meses en una prisión federal por mi participación
en la acción en 1999 del F.LA. en la Universidad
del Estado de Michigan en la sección de investigación
peletera donde 32 años de investigación,
que tenían como objetivo beneficiar la industria
de las granjas peleteras, fue destruido y dos visones
de una granja peletera de experimentación fueron
rescatados. Como alguien que cree en las campañas
no violentas de acción directa llevadas a cabo
por el F.L.A. me gustaría responder al artículo
escrito por Freeman Wicklund`s sobre la acción
directa.
Wicklund afirma que la campaña del F.L.A., que
ha salvado decenas de miles de vidas de animales del
sufrimiento y que les ha supuesto a sus explotadorxs
millones de dólares a través de la destrucción
no violenta de propiedad inanimada empleada para torturarles,
ha supuesto el incremento de la explotación de
los animales. Pero no es capaz de poner un solo ejemplo
de que esto haya sucedido. Ese no fue el resultado que
siguió a la acción del F.L.A. en 1994
en la Universidad de Pennsylvania en el laboratorio
de estudios cerebrales (vivisección) sino que
significó su cierre. Tampoco fue el caso en 1991
y 1997 cuando acciones del F.L.A. en la granja de experimentación
con animales destinados para pieles de la Universidad
del Estado de Oregon y el matadero de caballos de Cavel
West también significaron su cierre permanente.
Durante los últimos 15 años las acciones
del F.L.A. contra lxs vendedorxs de pieles han resultado
en el cierre de decenas de tiendas de pieles y acciones
en los últimos años en granjas de pieles.
No sólo han rescatado literalmente decenas de
miles de visones y zorros, sino que también han
contribuido a la continua bancarrota de estos campos
de concentraciones para animales. Al contrario a la
suposición de Wicklund, lxs vivisectorxs, como
aquellxs de la Universidad de Arizona donde una acción
de 1984 concluyó en la liberación de más
de 1200 animales de laboratorio, han demostrado que
las acciones del F.L.A. han significado la disminución
del número de animales usados en experimentos
y en el aumento de la vigilancia en la reducción
del sufrimiento animal en un intento de eliminar las
causas de la crueldad animal. ¿Se supone que
debemos creernos que lograr estas victorias concretas
que tienen como meta conseguir la total liberación
es negativo y posiblemente contra producente?
Mientras que hay sectores del movimiento de los derechos
de los animales que parecen aceptar un compromiso en
el que las cotidianas víctimas de la explotación
animal permanezcan en su situación actual de
tortura, -suponiendo que una resistencia más
pasiva producirá un cambio en la falta de moral
de las indsutrias y gobiernos más poderosos del
mundo-, nosotrxs en el F.L.A. no. El incremento de la
institucionalización de la explotacón
animal en el último siglo ha demostrado que lxs
explotadorxs no se guían por la moral sino por
el dinero. Allí donde se puedan crear beneficios
a través de la explotación de animales
y del medio ambiente, continuará a pesar de que
las protestas sean legítimas.
El F.L.A. como rama clandestina del movimiento de liberación
animal ha mirado durante años a los ojos de nuestros
parientes animales que están encerrados en los
laboratorios, las fábricas y granjas peleteras.
Después de haber mirado esos ojos, todos los
argumentos que hemos intentado buscar para emplear una
estrategia menos agresiva son vistos por esos ojos como
una cosa: TRAICIÓN. Para esos animales que están
sufriendo hoy mientras nosotrxs debatimos sobre las
muchas formas en que nuestro movimiento les ayuda, es
evidente que tenemos que ser capaces de estar de acuerdo
en que su inmediata liberación en el momento
que sea posible debe ser apoyada e incluso fomentada.
Las estrategias y el sacrificio táctico que
propone Wicklund que debe hacer el F.L.A. sustituyendo
la acción directa por tácticas y estrategias
más suaves, ignora la realidad de que ambas estrategias
pueden coexsistir, siendo esto mucho más positivo,
y no debemos eliminar ninguno de nuestros recursos que
han originado victorias para los animales. Ninguna táctica
se verá perjudicada por la existencia de la otra,
como se ha temido durante muchos años. Al cuestionar
la eficacia y si es apropiada la estrategia del F.L.A.
estamos alimentando nuestra separación con la
Naturaleza y los animales, en lugar de reconocer nuestra
hermandad con toda forma de vida que nos pide en nuestros
corazones que protejamos a aquellxs a lxs que hemos
decidido respetar.
Cuando aquellxs de nosotrxs del movimiento de liberación
animal que realmente sentimos su filosofía y
creemos que toda forma de vida es sagrada, igual que
la nuestra, y verdaderamente lxs vemos como hermanxs,
empezamos a entender lo difícil que es rechazar
las tácticas usadas por el F.L.A. para conseguir
la victoria aquí y ahora en beneficio de nuestrxs
iguales no humanos. La pregunta que lxs involucradxs
en el movimiento de liberación animal debemos
hacernos a nosotrxs mismxs es ¿qué tipos
de acciones justificaríamos si fuesen nuestras
propias madres, padres, hermanas y hermanos o seres
más queridos los que están siendo torturadxs
en las jaulas en lugar de los animales anónimos
que no son de nuestra familia? Entonces, ¿están
las tácticas del F.L.A. justificadas? Una vez
que hemos contestado a estas preguntas honestamente
debemos tener en cuenta de que en más de 15 años(2)
en lo que el F.L.A. ha actuado en América todavía
no ha causado un solo daño físico –y
menos aún pérdidas de vida- en nuestras
campañas, que han dado libertad a decenas de
miles de víctimas silenciosas de los humanos
en su guerra contra las personas no humanas. Decenas
de miles de animales que fueron amados por aquellxs
que los conocieron antes de su forsoza separación.
Sin embargo, el F.L.A. no sólo lucha por la
libertad de los animales, sino que por la tuya también.
Sin el apoyo de activistas que luchan por los derechos
de los infravalorados animales, que han ayudado a encontrar
hogares repletos de amor a los animales liberados y
que han ayudado a financiar nuestras campañas,
dejaríamos de existir. Cuando la mayor parte
de lxs miembros del movimiento de liberación
animal consideren nuestras acciones innecesarias o contraproducentes
para lograr la liberación animal, las acciones
y liberaciones comenzarán a desaparecer. Aunque
en mi experiencia, la mayoría de nosotrxs nos
alegramos en secreto (o públicamente) cuando
nos enteramos de que ha habido otra liberación
del F.L.A., como aquellas que se hicieron en las granjas
peleteras del Medio Oeste este pasado Agosto, donde
a miles de visones y zorros se les dio la libertad.
Es difícil creer que los animales o nuestro movimiento
estaría mejor sin el F.L.A. Sin duda más
animales –y no menos- están vivos y viven
en paz hoy gracias al F.L.A.
Con respecto a aquellxs que tan injustamente acusan
al F.L.A. de usar tácticas violentas, nos debemos
preguntar a nosotrxs mismxs ¿qué es violencia
y no violencia?, ¿nunca está justificada
una respuesta mínimamente violenta ante un ataque
deliberadamente violento? Nosotrxs debemos contestar
a la primera pregunta, pero sólo aquellos que
realmente son víctimas de la violencia son los
que deben responder a la segunda pregunta, el mismo
Gandhi dijo que, “es preferible la violencia que
la cobardía.”. ¿Es violento destruir
sin causar ningún daño a cualquier ser
vivo, destruir las cámaras de matar y torturar
hechas de acero y hormigón cuyo único
propósito es asesinar vidas inocentes? Igual
que lxs responsables de Nuremberg acusaron a aquellxs
que conocían los crímenes de guerra nazi
de grosera apatía y pasividad, nosotrxs que somos
conscientes de los horribles crímenes contra
la Naturaleza y los animales ¿olvidaremos nuestra
responsabilidad moral dejando de actuar para prevenir
su sufrimiento cuando la única excusa a la que
podemos recurrir es que hacer eso desobedecería
las leyes o nuestra sociedad y pondría en peligro
nuestra propia libertad?
El movimiento de liberación animal ha explicado
exhaustivamente nuestras obligaciones morales para prevenir
el sufrimiento de las razas animales por medio de las
palabras, a veces somos demasiado atrevidos al juzgar
y criticar al F.L.A que demuestra su compromiso por
medio de la acción: acciones que son ilegales
en nuestra injusta sociedad, pero que en definitiva
no son ni injustas ni inmorales para las leyes de la
Naturaleza y de la humanidad. Ese uso de los principios
de la no violencia practicados por el F.L.A. puede ser
más agresivo que pasivo, pero sigue siendo congruente
incluso con los principios de la no violencia de Gandhi,
quien nunca consideró la destrucción de
la propiedad como violencia.
La lucha por la independencia en la India y los derechos
civiles en América son frecuentemente citados
como una buena demostración del poder de la no
violencia, pero sólo alguien que no esté
familiarizadx con estos movimientos podría pensar
que la resistencia pasiva, como aquella de la que hablaban
Gandhi y Martin Luther King, fue la única responsable
de la victoria de estos movimientos. Wicklund evita
mencionar los segmentos legítimos de ambas luchas
que emplearon la no violencia agresiva e incluso la
lucha armada, segmentos que nunca fueron condenados
por Gandhi o King, como Lxs Revolucionarixs de Vengala
cuya guerra de guerrillas en la India aventajó
con diferencia las campañas de desobediencia
civil de Gandhi. Tampoco menciona al nacionalismo afro-americano
como el de Malcom X, La Nación del Islam, el
Partido de los Panteras Negras y Angela Davis, que ayudaron
a construir las bases del movimiento antirracista de
este país y que hoy en día continúan
en lucha contra el racismo institucionalizado sin ser
condenado por aquellxs que creen en la autodefensa y
las tácticas agresivas.
Dentro de los argumentos de Wicklund en apoyo de su
definición de no violencia, está la creencia
de que el movimiento de liberación animal debe
presentar nuestra lucha al público a través
de los media, de modo que aparezcamos en ellos como
moralmente superiores. Mientras que el F.L.A. cree que
es contraproducente atacar verbal o físicamente
a nadie, nosotros no creemos que nuestra causa haya
avanzado mediante la demostración pasiva de que
estamos dispuestos a asumir actos violentos contra nosotrxs.
Tampoco demostramos superioridad moral ayudando a crear
una atmósfera que ha visto más violencia
física que cualquier testimonio de cualquiera
de las acciones realizadas por el F.L.A.
Con el incremento de la violencia física contra
lxs participantes de desobediencia civil no violenta,
sin darnos cuenta, contribuimos a la habilidad de los
media para dejar de centrarse en el tema de la explotación
animal para fijarse en las acciones de nuestrxs propixs
activistas. También debe ser recordado que históricamente
han sido muy raras las ocasiones en las que los movimientos
que quieren un cambio social no hayan sido tachados
de extremistas. Esto no es una simple coincidencia ya
que frecuentemente las instituciones de los media son
dueñas de industrias de explotación animal.
Las corporaciones de los media hoy están controladas
por ejecutivxs cuyos negocios dependen en gran medida
de los dólares pagados por los anuncios de las
industrias que explotan animales. Tampoco podemos negar
que las altamente competitivas compañías
de los media se guían no por el deseo de mostrar
y propagar incondicionalmente la moral en el mundo,
sino por cubrir noticias que vendan espacios publicitarios
y que aumenten las ganancias. Si la verdad y la realidad
fuesen la base del periodismo, las prácticas
de las empresas y los actos de las industrias que destruyen
la Tierra y a los animales, lxs militares y policías
del mundo serían presentadxs como lxs protagonistas
verdaderxs del terrorismo que realmente son. Y las acciones
–ya sean legales o ilegales- del movimiento de
los derechos de los animales serían presentadas
como realmente son: acciones que no sólo respetan
aquello intrínsecamente sagrado de toda forma
de vida, sino que también alerta al público
y a lxs consumidorxs del fraude corporativo gubernamental,
el peligro de la salud del ser humano y del medio ambiente.
En su lugar los media defienden las acciones de aquellxs
de los que obtienen beneficio y con los que comparten
una misma visión del mundo, mientras que usan
reportajes sesgados para crear una distancia entre el
F.L.A. y aquellxs que si no fuese por su influencia
apoyarían nuestras acciones. Permitir que la
estrategia de nuestro movimiento sea influido por los
media (que tienen un interés obvio en la explotación
animal) es estar en las sangrientas manos del gobierno
y de las grandes empresas que desean que el público
también condene las acciones no violentas del
F.L.A., que salva la vida inocente y son tratados como
actos de terrorismo.
Wicklund pide a lxs miembrxs del movimiento de liberación
animal que centren sus tácticas en dar una buena
imagen a los media, en lugar de que dichas tácticas
se centren en su habilidad para lograr la victoria contra
la explotación animal, a pesar de que estas empresas
de los media fortalecen los estilos de vida que causan
sufrimiento animal y también fortalecen a aquellas
personas que obtienen beneficios y poder a través
de la explotación animal. Mantener una estrategia
que desea llamar la atención de la moral de aquellxs
que en raras ocasiones (si lo han hecho alguna vez)
han demostrado algo a favor del mundo no humano es noble,
pero no debería hacerse a costa de estxs tan
humildes que durante años han liberado individuos
animales de una vida de sufrimiento.
Si los media han presentado el movimiento de liberación
animal desde un punto de vista favorable o no, han influido
poco el crecimiento de nuestro movimiento y la habilidad
del público para diferenciar entre lo que está
bien y lo que está mal. Por esta razón
las acciones del F.L.A. durante los años se han
guiado en la determinación de lo que va a prevenir
el sufrimiento de los animales en el futuro, además
de liberar aquellos que están siendo explotados
en la actualidad. Sólo se consideran de un modo
secundario el que los media presenten esas acciones
de un modo positivo, algo que es cada vez más
extraño en una época en la que cualquier
actividad ilegal que perjudique a los injustos intereses
económicos de este país es calificada
como terrorismo.
El F.L.A. nunca ha realizado ni ha participado en violencia
física y tampoco lo hará nunca. El F.L.A.
no apoya las acciones que se despreocupan por los riesgos
de causar un daño físico o pérdida
de vida y nuestra habilidad para evitar esa violencia
durante años de operaciones lo avalan. No estamos
luchando una guerra violenta, sino luchando con métodos
no violentos agresivos para terminar una guerra contra
la vida no humana.
Todxs lxs miembros de las células del F.L.A.
con las que realicé acciones en laboratorios
y granjas peleteras y de factorías y otras instituciones
de explotación animal en los últimos 13
años, han estado motivadxs, no por el odio por
falta de ganas de racionalizar o por el uso de violencia,
sino por el amor y un enorme sentimiento de compasión
hacia vidas de otra estirpe con las que compartimos
la Tierra. Mis compañerxs voluntarixs del F.L.A.
siempre han estado motivadxs por el respeto a la vida
y la libertad que, unidos, en el transcurso de todas
las acciones del F.L.A. en las que hemos participado
hemos estado dispuestxs a arriesgarnos a perder la nuestra
para obtener las de nuestros victimizados hermanxs animales.
Lejos de poner en compromiso los principios de la no
violencia, las acciones del F.L.A. han sido y siempre
serán de grupos con una disciplina enormemente
moral, cuyos esfuerzos serían hipócritas
si alguna vez aplicasen la violencia física.
EL F.L.A. existe en parte para proporcionar un camino
de la libertad a aquellos seres inocentes que el movimiento
de liberación animal es incapaz de rescatar por
la vía legal en estos momentos. El F.L.A. trae
esperanzas cuando otrxs no las tienen. Para lxs pacificxs
guerrerxs del F.L.A., las acciones no violentas para
salvar vidas no es algo que podamos elegir, es la obligación
de todo ser humano iluminado.
1- Rod Coronado es un indígena
norteamericano que militó durante más
de ocho años en el F.L.A. Fue uno de los activistas
más implicados en la Operación Biteback
contra la industria peletera. Tras esta operación
fue detenido y condenado cerca de cuatro años
de cárcel. Actualmente es el portavoz del grupo
de apoyo del Frente de Liberación de la Tierra
(F.L.T.)
2- Esto artículo tiene más
de diez años.
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