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Un paso más en el camino a
la victoria...
ACCIONES PEQUEÑAS = EFECTOS GRANDES
Al recordar los éxitos de los activistas en
la lucha por cerrar los centros de explotación
es fácil que nos vengan a la memoria los momentos
decisivos que hicieron dichas campañas famosas:
la manifestación nacional en Little Rock, las
imágenes que aparecieron en la televisión
sobre la evacuación de varios edificios de Seattle
tras el ataque con una bomba de humo en el edificio
de un cliente de HLS, etc. Pero las acciones clamorosas
como estas son tan solo un paso más en el camino
de la victoria.
Igual de importantes –y frecuentemente menospreciadas-
son las horas invertidas en concentraciones y otras
formas de protestas frente a las compañías
que negocian con la empresa explotadora en cuestión,
y las muchas otras actividades a pequeña escala
que han sido siempre igual de vitales para lograr la
victoria. Estas actividades menores son las que realmente
sustentan cualquier campaña. La mayoría
de las veces, las victorias se logran no por eventos
espectaculares, sino por el enfrentamiento físico
y continuado con el oponente. Muchas de las victorias
en la campaña para cerrar H.L.S., por ejemplo,
pueden ser directamente atribuidas a la continua realización
de acciones menores contra empleados en particular.
Las grandes acciones son importantes, pero sólo
si son seguidas de otras actividades. Mientras que una
combinación de acciones de pequeña y gran
escala es fundamental. Personalmente diría que
la persistencia de las acciones pequeñas durante
periodos continuados de tiempo son más importantes
que las acciones a gran escala. Lo menos efectivo sucede
cuando sólo se dan acciones mayores, especialmente
cuando están dispersas en el tiempo, ya que éstas
raramente logran ningún éxito a largo
plazo.
Las acciones grandes son más efectivas cuando
el objetivo de la campaña es muy grande, ya que
demuestran la capacidad del movimiento por la liberación
animal a aquellos que de otra manera nos subestimarían.
Además, cuando la gente está dispuesta
a correr ese riesgo, dan ejemplo e inspiran a otros
activistas; y lo que han logrado será empleado
por otros activistas. Un piqueteo seguido de una gran
acción naturalmente tendrá un efecto mucho
mayor, ya que el miedo permanecerá intacto en
la mente de vuestro objetivo.
No podemos subestimar la importancia de la persistencia
de las actividades de baja intensidad. La naturaleza
de las acciones pequeñas no importa tanto como
el hecho de que están sucediendo de modo regular,
y de que no se ofrecerá tregua ni descanso alguno
hasta que no cesen de participar en la explotación
animal.
CÓMO FUNCIONA
El secreto del éxito de las tácticas de
bajo nivel es el hecho de que los explotadores de animales
no valoran la seriedad de las acciones del mismo modo
que lo hacemos nosotros. Desde su punto de vista, el
hecho de que haya sucedido una manifestación
es mucho más importante que el número
de personas que han acudido a ella. Grosso modo, tratan
cada evento –ya sea una bochornosa concentración/piqueteo
en mitad de la tarde o una espectacular acción
nocturna - con el mismo nivel de seriedad.
La idea que tiene un explotador de animales sobre la
campaña que se está llevando a cabo contra
él, está altamente influida por toda la
retórica de mentiras que infunden miedo por parte
de la prensa, la policía y las empresas de seguridad.
Por suerte, esto corre a nuestro favor, ya que la persona-objetivo
considerará cada actividad como un “evento.”
Y cuantos más eventos sucedan, más acosada
se sentirá la empresa o persona.
La razón por la que el número no es tan
importante es que mientras se presente un número
reducido de personas, la persona en cuestión
se comportará como si un gran número de
activistas fuesen a presentarse a continuación,
ya que no tienen ni idea de lo que va a suceder. El
efecto es el mismo que si hubiesen acudido un gran número
de personas, es por ello de gran importancia organizar
concentraciones no necesariamente muy numerosas pero
continuadas en el tiempo. No pretendo menospreciar la
importancia de preparar grandes manifestaciones de vez
en cuando, sino destacar el papel que puede jugar la
actividad de un reducido número de manifestantes.
Las acciones a pequeña escala son métodos
eficaces de emplear la inseguridad, el miedo y la confusión
que sienten los explotadores de animales. Para la empresa
(o persona) en cuestión, una acción a
pequeña escala acarrea implícitamente
la amenaza de que las cosas pueden convertirse en algo
mucho más serio, ya que eso es lo que la prensa
y las compañías de seguridad les han advertido
que sucedería.
Una trabajadora que explotaba animales en Gran Bretaña
comentó la ansiedad que sentía después
de que un pequeño grupo de activistas llamase
a su puerta y le dijesen que sabían quien era
y donde vivía. Cuando, unos meses más
tarde, un ladrillo entró por su ventana sintió
que se confirmaban sus temores de que un ataque sucedería.
Esto muestra como actividades sencillas y pequeñas
esconden el poder de un golpe mayor.
¿QUÉ HACER?
Ser un activista comprometido con la liberación
animal no se reduce a rescatar animales y realizar grandes
destrozos en la propiedad de aquellos que se enriquecen
del sufrimiento animal. Si los activistas realmente
quieren conseguir que una persona o empresa deje de
explotar animales las acciones de bajo nivel sucediendo
de modo continuado son cruciales. ¿Qué
quiere decir exactamente “bajo nivel” Podemos
entender por acciones de bajo nivel todo lo comprendido
entre visitas con pintadas hasta piquetes regulares
a las puertas de una empresa o hasta la saturación
de llamadas por medio de teléfonos automáticos.
El repertorio de tácticas poco usadas pero altamente
efectivas al alcance de los activistas es inmenso.
Lo más importante, de todos modos, es la persistencia.
La compañía o persona en cuestión
tienen que enfrentarse a los efectos de tu campaña
DIARIAMENTE. Jamás debe ofrecérseles un
descanso o la creencia de que pueden salirse con la
suya.
AFECTANDO AL INDIVIDUO
Una táctica en el arsenal del activista sorprendentemente
efectiva es el poner en evidencia. Las personas son
extremadamente sensibles a lo que la gente con la que
se relaciona piensa de ellas, así que, las acciones
que les hacen un tema de discusión o la causa
de un malestar por parte de los vecinos puede ser muy
útil.
Este es el motivo de que escribir con spray por los
alrededores, colgar pancartas y concentraciones ruidosas
en sus casas un domingo por la tarde merecen mucho la
pena. Incluso si el vecindario al completo manifiesta
públicamente su apoyo al explotador de animales,
en privado surgirán los rumores, así como
las preocupaciones de que estas actividades estén
afectando otras cosas, como el valor del terreno. La
última cosa que una persona que se dispone a
comprar una casa en una urbanización quiere ver
son muchos graffitis y manifestantes ruidosos. También,
rondas frecuentes con petardos sonando en mitad de la
noche, sin activistas a la vista a los que culpar, pronto
provocará que los vecinos expresen su ira al
propio explotador de animales*.
Los activistas pueden extender estas tácticas
para incluir a la red social del explotador en cuestión.
Por ejemplo, grupos de ruidosos activistas que aparecen
en reuniones de una organización en la que participa
un explotador de animales o en un evento deportivo al
que el/ella participa como público puede ser
otra causa de vergüenza difícil de afrontar.
¿Y qué hay de llamar a los amigos y a
la familia de un explotador de animales para conversar
con ellos sobre sus ocultas actividades? Es mucho más
difícil para la persona en la que te centras
el tratar con histéricos familiares que paranoicamente
creen que van a ser invadidos por algo así como
un ejército de activistas del ALF que tratar
con un pequeño grupo de activistas en la puerta
de su casa.
Todas estas actividades pueden causar una gran presión
psíquica que incitarán a la persona a
ceder a las demandas de los activistas o a dejar su
negocio. Ninguna de estas acciones requieren grandes
planificaciones o costes. En la mayoría de los
casos son completamente legales o son delitos tan pequeños
que no provocarán ningún tipo de interés
policial. Pero esto no significa que sean menos efectivas
que aquellas actividades que provocan grandes investigaciones
por parte de la policía.
Lo que es más, frecuentemente estas acciones
a pequeña escala pueden ser llevadas a cabo por
una persona que trabaja sola. Sólo se requiere
una persona para dejar una caja vacía frente
a una puerta o para hacer una llamada a las tres de
la madrugada. Mientras tanto, la persona contra la que
se dirige la campaña tiene que ocuparse de limpiar
las pintadas que aparecen por su barrio o de llevar
su coche al garaje cada vez que descubre que alguien
le ha arrojado disolvente de pintura –este estres
no es fácil de afrontar ya que siempre se mantiene
en sus cabezas la incertidumbre sobre qué será
lo siguiente.
AFECTANDO A LA EMPRESA
Las mismas tácticas que pueden emplearse contra
los individuos pueden aplicarse a las empresas. Lo que
derrota a una empresa no es el encontrarse con manifestaciones
de 100 personas una vez al mes. Por el contrario, es
el bloqueo de la línea telefónica lo que
entorpece el funcionamiento de las oficinas y dificulta
que los posibles clientes de una empresa se ponga en
contacto con ella. Es el abrir la cuenta de correo electrónico
y encontrarse con cientos de mensajes relacionados con
los derechos de los animales. Es el tener que pasar
todos los días a través de un reducido
grupo de personas que muestran carteles con horribles
fotos cada vez que entras y sales del trabajo.
Cada vez que una empresa tiene que pedir que acuda una
empresa de seguridad, tanto su economía como
su estado de ánimo se ven afectados. El perder
trabajadores que juegan un papel clave en el mantenimiento
de una empresa significa un costo y muchos problemas.
Una empresa que se siente acosada crea menos beneficios.
Por ejemplo, un restaurante que vende foie gras (o un
circo) se verá mucho más presionado por
uno o dos piqueteros que aparecen todos los días
que si se encuentran con una gran manifestación
una vez al mes. Igualmente, un restaurante que constantemente
tiene que hacer frente a reservas de mesa falsas se
encontrará con pérdidas mucho mayores
que si solo sucede una o dos veces. Por el precio de
unas pocas llamadas realizadas por cada activista muchas
pérdidas económicas pueden producirse.
EN RESUMEN
No pretendo decir que una única y gran acción
no sirva para nada. Son fundamentales para crear un
clima de ansiedad. Refuerzan la percepción que
tiene la persona o la empresa de que somos una “amenaza.”
De todos modos, para ser muy efectivas, las grandes
acciones deben ser seguidas de la persistente presión
por parte de las acciones a pequeña escala.
Las acciones a gran escala informan al “objetivo”
de lo peor que se pueden encontrar, mientras que las
acciones a menor escala realizadas con regularidad se
lo recuerdan constantemente, y, simultáneamente
provocan el estrés de tener que ocuparse de los
inconvenientes de dichas actividades, la presión
socia, los costes económicos y las noches en
vela. Además, los trabajadores estresados son
malísimos para mantener un negocio.
Todo lo que hace falta son unas pocas personas que,
cada día, encuentren tiempo para generar una
gran presión. No tienes que esperar al próximo
gran evento para participar en una campaña. Es
muy fácil hacer una rápida llamada telefónica
cuando vas al trabajo o quedar con unas pocas personas
para presentarte en la casa de alguien. No pases horas
muertas navegando por internet cuando estés aburrido/a;
investiga empresas u hogares relacionados con la empresa
en cuestión y consigue toda la información
posible para que otras personas puedan hacer más
llamadas o enviar emails. Lo mejor de todo es que nadie
tiene porqué correr ningún gran riesgo
en el proceso.
Nunca pienses que por el hecho de que no puedas participar
en los grandes eventos, no puedas jugar ningún
papel. Hay muchas acciones pequeñas, pero poderosas,
que puedes realizar y producir grandes cambios. Recuerda,
una sola llamada telefónica causó al Banco
de Nueva Cork más de 100.000 libras en pérdidas!
(N de T: el banco de Nueva Cork estaba íntimamente
relacionado con Huntingdon)
Así que, olvidate de escalar en intensidad; empieza
a pensar en ser lo más efectivo/a posible y recuerda:
muchos granos de arena se acaban convirtiendo en una
montaña. Lo importante es que esté sucediendo
algo todo el tiempo y que la presión sea constante.
Y cuando te despiertes mañana por la mañana,
preguntate a ti mismo/a, ¿qué voy a hacer
hoy para hacer que la vida de los explotadores de animales
sea una miseria?
*Como ya hemos dicho en otras
ocasiones, los participantes de Mundo Vegano no compartimos
todo lo que en sus artículos aparece. Si bien
podemos comprender que haya personas que inevitablemente
se vean afectadas por las protestas contra sus vecinos
explotadores, consideramos que esto debe reducirse dentro
de lo posible. Creemos que el usar como táctica
causar malestar a gente que nada tiene que ver con la
explotación animal es algo que debe pensarse
muy detenidamente antes de llevarse a cabo. El fin no
siempre justifica los medios.
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