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¿Y ahora qué?
Un momento de reflexión en la guerra contra las
jaulas
[extraido del zine tensión]
*Nota Acción Vegana: Este texto es una reflexión
de l@s compañer@s del Grupo Tensión, en
varios puntos del texto como Acción Vegana discrepamos,
pero hay tantas opiniones como gente y como dice la
frase; Caminante no hay camino el camino se hace al
andar.
“Nuestro fatum era la plenitud, la tensión,
la retención de fuerzas. Estabamos sedientos
de rayo y acciones, permanecíamos lo más
lejos posible de la felicidad de los débiles,
de la 'resignación'... Había en nuestro
aire una tempestad, la naturaleza que nosotros somos
se entenebrecía – pues no teníamos
ningún camino”
Una bala y un millón
de objetivos
Resulta dífil descubrir un camino cuando uno
se encuentra completamente rodeado por todo aquello
que pretende destruir. Echas a andar y solo ves mierda.
Una carnicería por aquí, una peletería
por allá, esclavitud y miseria a cada paso que
das. La normalidad abruma, urge destruirla. ¿por
dónde empezar, pues?
Se puede decir que el engranaje de explotación
animal no es una masa uniforme, no al menos en su funcionamiento.
Se compone por diferentes mecanismos, industrias, partes
de un todo que juegan un papel particular y tienen unas
características diferentes por diversas razones.
Analizar estas partes, estudiar su funcionamiento, comprobar
su sensibilidad, es el primer paso. No nos podemos permitir
dar palos de ciego. Tantas jaulas, tantos esclavos,
tantas muertes... Los animales pagan nuestra ceguera.
La ausencia de análisis y la inercia nos llevan
a la acción inocua e inefectiva que si bien puede
satisfacer un poco nuestra necesidad de revuelta, en
nada daña a la Máquina.
No tiene sentido invertir TODA nuestra fuerza en ir
por ahi reventando carnicerías de barrio. Hay
que saber ver bajo las cosas, hay que saber donde podemos
causar más daño en la explotación,
y no sólo eso, hay que saber tambien cómo
podemos hacerlo. Señalar y atacar estos objetivos
concretos, estos puntos sensibles. Huntingdon Life Sciences,
la industria peletera... Propuestas no faltan, que cada
cuál decida.
De siglas e imágenes
Lo de “todos somos el FLA” no nos vale.
Si en la teoría el Frente de Liberación
Animal es tan sólo una forma de firmar unas determinadas
acciones que puede haver llevado a cabo cualquiera,
en la práctica puede servir más para limitar
y artificializar la lucha que para extenderla y reproducirla.
En primer lugar está el hecho de el FLA como
organización
específica, a la que se aplaude o condena en
las tabernas del cyberghetto donde aparecen sus comunicados.
Las siglas son una barrera más, un muro que convierte
a unos en protagonistas y a otros en espectadores. Puede
que este muro no sea muy sólido, o que ni siquiera
exista, pero en cualquier caso no hay ninguna necesidad
de usar siglas, y menos si lo que realmente se quiere
es generalizar los ataques y transmitir la idea de que
la acción directa está al alcance de todo
el mundo.
Por otro lado está la estética y el discurso
que se desprende a veces de los comunicados, a menudo
totalmente paternalistas y artificales. ¿Quien
no ha tenido la oportunidad de ver colgada en internet
la típica fotografia del encapuchado con el animal
liberado entre sus brazos, como si de un trofeo se tratase?
La mayoría de las veces estas fotografías
no sirven para mostrar la brutal situación en
la que sobreviven los animales presos, ni tampoco para
enseñar a la gente como realizar tal o cual cosa,
sino que se hacen y se publican simplemente para responder
a la mentalidad espectacular basada en la imagen, en
lo falso, en la idea de que todo lo que no se reivindica
o representa mediante imágenes no ha existido.
Esto es peligroso más que nada porque nos desvía
de lo efectivo y real a lo espectacular y mediático.
Reivindicar las acciones es una herramienta útil
en tanto que puede servir (en este momento concreto)
para hacer frente al animalismo de cocina, incitar a
otras personas a hacer lo mismo o subir el ánimo
de las que ya lo están haciendo, pero si esta
herramienta se vuelve contra la lucha real y solo sirve
para justificar una determinada imagen como la del FLA,
debe ser tirada a la basura sin contemplaciones, junto
con las octavillas de PeTA y demás mierda.
El terrorismo es una opción
Las acciones que impliquen violencia contra seres humanos
no pueden ser reivindicadas bajo el nomre de FLA, pero
¿que es violencia y que no lo es? Presionar semana
tras semana, con incendios, pintadas, pedradas y amenazas
a una persona sin dañarla físicamente,
¿eso no es violencia? ¿no es acaso mas
violento ese acoso constante que una simple paliza?
El rechazo del FLA a la violencia física es el
reflejo de una crítica centrada en el sufrimiento,
no en la dominación. El dolor y la violencia
son inherentes al mundo natural, siendo ésta
última imprescindible la autodefensa y supervivencia
de miles de especies. Nuestro objetivo es el fin de
la dominio, no del sufrimiento y no vemos contradicción
alguna en que una cosa cause la otra, más bien
van juntas. Si tuvieses que elegir entre la integridad
física de un carcelero o la libertad de uno o
mas presos, ¿que eligirías?
La lucha es un juego, pero un juego con apuestas altas.
Si queremos combatir todo un sistema de dominio, todo
un mundo de jaulas, no podemos sentarnos sobre medias
palabras. Hay que ir a por todas. Centrandonos en la
efectividad, la violencia física se nos presenta
como una opción interesante: Los paquetes y los
coches-bomba no son otra cosa que la presión
que hoy se ejerce contra los explotadores llevada hasta
sus últimas consecuencias.
Cuando surge el debate sobre la violencia, hay quien
suele invocar al espectro de la opinión pública.
Sí, ese semi-dios que todo lo juzga, que todo
lo vale y justifica, esa masa abstracta a la que hay
que convencer y agradar a cualquier precio. La 'opinión
pública' se escandaliza y extraña ante
los camiones quemados y las granjas en ruinas. “Gamberros!”,
masculla
el espectador ante la pantalla, y continua devorando
su bocadillo de jamón a esperas de la sección
de deportes. Es por gente como esta por la que estamos
renunciando al enfrentamiento y al avance de la lucha.
Nos hemos hecho esclavos de la masa, de su mediocridad
y servilismo. ¡Que les jodan!
No tenemos porque renunciar a la propaganda y la difusión,
pero tampoco podemos esperar a que todos esten de nuestro
lado para ir a por todas ni dejar que los animales se
pudran en sus jaulas porque esta mal visto saltarse
las leyes. Debemos crecer, pero no a cualquier precio,
máxime cuando crecer supone, en muchos casos,
convertir una fuerza de lucha real en un patético
e inofensivo club donde izquierdistas muy bien educados
y asociaciones de vecinos demócratas unen al
fin esfuerzos para poder salir en los periódicos.
Definitivamente, ha llegado el momento de calibrar
todas nuestras armas.
Oscar Horta hueles mal
Petición de leyes de protección animal,
partidos defensores de los animales, apoyo a empresas
'bio', izquierdismo, compasión cristiana, reformismo,
“derechos de los animales”,... Éstas
son algunas de las posturas y actitudes que hoy debilitan
la lucha de liberación animal. Son manifestaciones
de un mismo error, de una misma forma de ver las cosas:
el parcialismo. Considerar la crítica a la explotación
animal de forma separada y aislada, como diciendo no
a la dominación contra los animales para decir
sí a todo lo demás. Los demócratas
de la liberacion animal, que hablan de “igualdad
de derechos”, que nos dicen que la la esclavitud
humana y el patriarcado ya han sido abolidos, que piden
leyes de mierda y que defienden a la policía
cuando carga contra los manifestantes pro-caza, esos
y no otros son el primer peligro para nuestra lucha.
Porque la
policía puede detener a unos cuantos de nosotros,
los media pueden distorsionar nuestro mensaje, los anarco-especistas
pueden desprestigiarnos y tergiversar nuestras palabras
y actos, pero nada de eso puede hacernos tanto daño
como un grupo de personas infiltradas en la lucha que
poco a poco vayan desviando nuestra rabia y nuestros
proyectos hacia los cauces y los moldes mentales democráticos
que sirven al Sistema.
La liberación animal es un frente más
por el que atacar al mundo del dominio y si rechazamos
la guerra que éste practica contra los animales
no-humanos es porque rechazamos con el mismo desprecio
la guerra que practica contra nosotros mismos, que en
definitiva es la misma: la lucha entre el dominio y
lo salvaje, entre el control y lo que escapa a él.
Por eso, muchos de los mecanismos integrados en el mundo
del dominio que a primera vista parecen ser de ayuda
para los animales, a la larga acaban por reforzar la
explotación y legitimar su control sobre nuestras
vidas, la de todos los animales. La liberación
animal funciona en tanto que socava los valores del
sistema dominante, si ataca la explotación desde
sus mismos parámetros la acepta globalmente y
sólo sirve para perder el tiempo o satisfacer
la necesidad de militancia de algunxs. No queremos leyes,
ni supermercados sin carne, ni declaraciones de derechos
animales, ni asquerosos políticos clausurando
plazas de toros. Nuestro programa es sencillo: gasolina
y piedras contra toda dominación. Y, como bien
dice un compañero nuestro, “¡quien
no sea anarquista que se largue!”
Del rechazo al ataque
En estos últimos años hemos visto crecer
en número la cantidad de personas que han adquirido
una dieta vegana y que de alguna forma se han interesado
por las luchas de liberación animal. Sin embargo,
y a pesar de que tambien ha habido un augmento (tanto
en calidad como en cantidad) de las acciones, no parece
que la mayoría de personas que rechazan el consumo
de animales
intervengan directamente en la lucha. Esto puede deberse
a la falta de iniciativa individual, que junto con la
ausencia de campañas y colectivos concretos a
los que adherirse, provoca el estancamiento en el veganismo.
El rechazo al consumo de productos derivados de la explotación
animal es un paso, pero no deja de ser eso mismo, una
opcion de consumo, una actitud
practicamente pasiva. Y si bien es cierto que muchos
veganos no estan interesados en llevar a cabo acciones
(porque no se sienten comodos haciendolo, porque no
esten de acuerdo o porque no les de la gana) SÍ
hay un grupo de personas con ganas de hacer cosas y
dispuestas a correr riesgos. El muro con el que suelen
chocar estas personas es la ausencia de
compañeros y, a veces, cierta confusión
en torno a como comenzar a golpear.
Propagar y generalizar los ataques pasa por ponerles
las cosas fáciles a estos compas que quieren
dar rienda suelta a sus deseos, y por eso mismo todos
los mecanismos que puedan impedir hacer de la acción
directa algo al alcance de todo el mundo deben ser evitados
al máximo.
Notas aclaratorias
Con estas reflexiones aquí amontonadas no pretendemos
marcar un rumbo ni sentar ningunas bases de nada. Aspiramos
simplemente a sacar lo que en ciertos momentos nos viene
a la cabeza sobre como estamos y como creemos que deberíamos
estar. Es nuestra pequeña aportación subjetiva
y teórica a una lucha que amamos, que deseamos
ver avanzar y erigirse como amenaza real para este imperdonable
mundo, es sobretodo una digestión de nuestra
experiencia personal, a veces sesgada o inservible.
Es un grito de ánimo a los que salen ahi fuera
a golpear y a liberar;
A los que desde la comodidad de su butaca y sentados
frente al ordenador sólo hacen que rajar y reirse
de los presos, a los que sólo les preocupa su
imagen y su organización de mierda, que desprecian
la lucha real y se pasan la vida de charla en charla
diciendonos como tenemos que hacer las cosas, a todos
ellos les escupimos en la puta cara y les mordemos los
tobillos.
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