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Una cuestión de táctica - por John Curitn-
[extraido de la revista sombras y cizallas nº 7]

La última manifestación nacional contra Huntingdon Life Sciences (HLS) en la que estuve el pasado noviembre, me pareció decepcionante y me estimuló a escribir sobre la frustración que me hacen sentir las manifestaciones. El único hecho destacable que me ocurrió ese día fue ser tirado al suelo, golpeado y arrestado por un grupo de policías. Después de comentar que no vamos a lograr la Liberación Animal diciendo ‘si señor’ o ‘no señor’, tres sacos llenos para los señores policías.
Aparte de los arengadores de costumbre, en el ambiente se oían gritos de ‘asesinos’, mientras los policías barrigudos y los seguratas jugaban su papel en el espectáculo. Creo que la escena era patética y alejada de cualquier concepto de lucha que pueda imaginar. Si algo he aprendido durante todos estos años es que si gritar y llevar pancartas sirve de algo, ahora viviríamos en el paraíso. Esta crítica va dirigida a esa manifestación concreta, pero sirve para todo el concepto de nuestras manifestaciones para com-
batir la explotación animal.

Debemos recordar que el movimiento por la Liberación Animal que está arrinconando a los explotadores de animales, ha surgido a partir de la desilusión generada por las manifestaciones y concentraciones de protesta. Nuestras raíces parten de la Acción Directa. En el poder de cambiar tú mismo las cosas en lugar de espe-
rar a que lo hagan otros por ti. Durante 150 años ha habido defensores de los animales en Inglaterra que, a pesar de estar concienciados, han fracasado en su intento de cambio social. Algunos gatos y perros se han beneficiado, pero es casi insignificante si nos fijamos en la explotación de las granjas y la vivisección.

El cambio real llegó en los años 70, cuando un pequeño grupo que protestaba contra la caza, tomó la vía del sabotaje a los cazadores. En lugar de protestar con pancartas para que alguien detuviese la caza o intentar que los propios cazadores se concienciasen, los activistas decidieron no esperar y salvar las vidas ellos mismos. El movimiento ya había empezado y nunca ha dejado de moverse desde entonces. No pasó mucho tiempo desde que los primeros saboteadores de la caza (como Ronnie Lee), una vez descubierta la fórmula mágica de la Acción Directa, empezaron a actuar fuera de la ley. Tomaron como ejemplo a un inspirador grupo de radicales del siglo XIX pertenecientes a la RSPCA, quienes también habían decidido desobedecer la ley rompiendo escopetas pertenecientes a asquerosos cazadores. Se llamaron a si mismos the Band of
Mercy (la Banda de la Misericordia), y este mismo nombre fue conservado por la nueva generación durante sus primeras acciones. La Band of Mercy pasó a llamar se Animal Liberation Front (ALF o FLA), pero hay que tener claro que esto no son más que nombres bajo los que trabajar. El ALF nunca ha sido una organización,
siempre ha existido de forma espiritual.

Sencillamente viene del corazón. El hecho de que hubiese gente dispuesta a desobedecer la ley y arriesgarse
a ir a la cárcel impactó en una sociedad despreocupada y apática. Los sufragistas también sintieron la necesidad de realizar acciones ilegales, a las que llamaban la política de romper cristales. En nuestro caso son los cristales de carnicerías, peleterías y de propietarios de circos. Se penetró en los laboratorios, se liberaron gallinas y los incendios se extendieron hasta el punto de causar daños de millones de libras. Todas las organizaciones del país se unieron al equipo vencedor.
Nacieron grupos locales por todo el país. Un nuevo movimiento había entrado en acción. Los explotadores de animales lo odiaban. Los medios de comunicación estaban encantados. Los individuos com-
pasivos y preocupados tenían algo en lo que fijarse y convertir su rabia en acción.
No se trataba de abandonar las pancartas, sino de hacer realidad sus mensajes logrando la libertad. Hemos pasado de unos pocos individuos aislados al actual movimiento masivo. Conseguimos esto llevando a la práctica la famosa frase ’la acción habla más alto que las palabras’.

Desde entonces, los explotadores de animales tienen que preocuparse de algo más que de unos pocos manifestantes ruidosos protestando en las vallas de sus casas una vez al año. Ahora estaríamos en sus tejados, en las puertas de sus casas y dentro de ellas.

No pretendo contar la historia del movimiento de una forma autoritaria, ni hacer un nostálgico recordatorio de aquellos maravillosos años. Se trata solo de un recordatorio para que no olvidemos nuestro origen. Debemos aprender del pasado, no tratar de revivirlo. Nos movemos, nos adaptamos, progresamos. Es evidente que las manifestaciones vuelven a ocupar un espacio importante, pero debemos recordar que las protestas las debemos usar como una táctica más. Las protestas no son la pieza clave de nuestro movimiento. Grandes manifestaciones y constantes piquetes fueron esenciales para cerrar puertos y aeropuertos (excepto el de Dover) durante las campañas contra la exportación de animales. Pero piensa en cómo eran esas manifestaciones. Eran dinámicas. Lo mismo se puede decir de Consort, Hillgrove y Shamrock.
Lo he dicho una vez y lo diré cientos: las protestas son una táctica más. Como el granjero Brown puede afirmar, las protestas no fueron lo único que le hicieron arrodillarse. Así que no nos despreocupemos tras el poder de las concentraciones y no degeneremos otra vez en un movimiento de manifestantes mansos. No es que crea que vaya a suceder, simplemente quiero advertir del peligro.

Hay un dicho anarquista que dice si el voto cambiase algo, lo prohibirían. Lo mismo ocurre con las protestas. Lo podemos comprobar cuando se aprueba esta sección o esta otra. Los explotadores de animales no tienen ningún problema con las manifestaciones si están bajo control.
Yo no estoy interesado en formar parte de este juego, ¿tú si? La mayoría de las personas que hubo en la última manifestación contra HLS parecían jugar a un ritual con la policía. Si se van a repetir muchas manifestaciones como esa, yo no estaré. Esas manifestaciones son una excelente oportunidad para sacar provecho a la rabia de nuestro colectivo. Mantengamos las cosas en la cazuela. Hagamos la manifestaciones contra HLS más grandes, convirtámoslas en manifestaciones monstruosas, más caóticas, con más vida.

Usemos nuestra imaginación, nuestra inteligencia y nuestra iniciativa; y por favor, por favor, por favor basta ya de buscar líderes en las manifestaciones. Creo que eso desanima, es contraproducente y ofensivo.
Para concluir sólo quiero decir que si quieres detener las torturas de animales dentro de HLS, PUEDES hacerlo. Hablo en serio. Expresa tus deseos, tus sueños, tu amor y tu compasión en forma de acción.
No estás solo. Tenemos la capacidad de cerrar ese infierno y Newchurch, Interfauna, Dover y cualquier cosa que ataquemos. Nunca es fácil pero nunca es imposible. Han asesinado a tres de los
nuestros, cientos de nosotros hemos sido encarcelados y asaltados violentamente una y otra vez, pero seguimos moviéndonos.

¿Qué es lo que queremos? LIBERACIÓN ANIMAL ¿Cuándo la queremos? AHORA. ¿Vamos a conseguirla, o vamos a volver a pedírsela sumisamente a un país de explotadores de animales?

John ahora está siendo investigado acusado de desenterrar el cadáver de una mujer perteneciente a la familla Hall. Esta asquerosa familia cría cobayas para la vivisección y se les está haciendo una campaña desde hace años.

 

 
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