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El año pasado, a finales de julio se hizo una acción directa por la liberación animal que causó una repercusión en la opinión pública a la que no estamos acostumbrados en el estado. Esta acción, en la que se liberaron 13000 visones, sería reivindicada posteriormente por una célula del Frente de Liberación Animal a través de la página web Pangea.
Me entristeció que algunos sectores ecoespecistas, de grupos como Ecologistas en acción, criticasen el suceso en los medios de comunicación de masas. No se si estos subgrupos concretos sentían tanta preocupación por los posibles daños ecológicos como interés por salir en los medios. La lucha por la defensa de nuestros ecosistemas es una causa en la que muchos de nosotros también estamos implicados y no podemos permitir que unas determinadas personas rompan la fusión que existe entre el movimiento ecologista y el animalista.

Lo mas sorprendente es que incluso dentro del movimiento liberacionista hubo quienes, por diversos motivos, no encontraron adecuada la acción, creándose entre nosotros un intenso debate para el que no teníamos tiempo. Algunos la criticaban, también, por los supuestos daños al medio. Partiendo de la base de que no son especistas, supongo que estos mismos compañeros preferirán también la eliminación que la liberación de todos aquellos animales que causen mayor daño a nuestro planeta que el que pueda causar un visón en Teruel. Los humanos (salvo esperanzadoras excepciones) y nuestro sistema capitalista, somos los principales responsables de que la Tierra se esté convirtiendo en un auténtico estercolero inhabitable y sin biodiversidad. No debemos olvidar el enorme impacto al medio que supone cualquier granja intensiva (especialmente si alberga a animales carnívoros), quienes son los que sacan los visones de sus ecosistemas y quienes son los que lo permiten. Si se ha producido algún daño ecológico, los culpables no están entre nosotros.

Los medios nos pretendieron hacer creer que los visones, al encontrarse en un ambiente hostil, morirían indiscriminadamente. Donde no iban a morir, si no que iban a ser asesinados con total seguridad, era en la granja. Aquella célula del F.L.A. se limitó a dar una oportunidad de vivir a 13000 visones y a causar un buen daño económico a quienes se lucran con el sufrimiento y la muerte ajena.

En un chapucero intento de desprestigiar a nuestros activistas, las mismas fuentes de información, afirmaban simultáneamente que todos los animales morirían por inanición y que estaban dejando esa zona turolense sin conejos. ¿Cómo un ser vivo puede causar tales daños después de muerto?

Aunque no consiguió convencerme, de las críticas que se hicieron desde nuestro movimiento a la acción, fue que había suscitado una gran polémica. Es cierto que el público ordinario no está preparado para comprender el sentido de ciertas acciones (especialmente las incendiarias). Sin embargo, no creo que la solución sea el dejar de hacerlas, sino simplemente, no darlas a conocer, por ahora, a los medios convencionales, limitándonos a dirigir nuestros comunicados a los medios alternativos. Con esto nos evitaremos adquirir una injustificable mala fama en la opinión pública y conseguiremos levantar el ánimo de aquellos compañeros que, en algún momento, se puedan sentir solos en esta lucha. Las ideas que pretendemos difundir son polémicas en si mismas, no solo implican un gran cambio en la mentalidad especista de las personas, sino que además, tiene que acompañarse de otro cambio igual de importante, y mas difícil de conseguir, en su vida cotidiana. La acción que estamos tratando, y como muchas otras, creo que originó un debate que, a pesar de que podíamos haber sacado mas provecho, en general nos benefició. Cuanto mas fuerza tengamos para gritar “carne no”, “vivisección no” o “pieles no”, mas polémica se generará en torno a nosotros y mas críticas recibiremos por parte de los explotadores y de los matones que los protegen.

Pero mientras en aquel momento tan trascendental, entre nosotros discutíamos sobre un tema secundario, tanto los peleteros como la policía se encontraban muy atareados pasando la única información que quedaría reflejada en la prensa, sacando así partido de nuestra inactividad. Los ojos de la gente estaban pendientes de nosotros y perdimos una buena oportunidad para desplegar nuestras pancartas, intensificar nuestras campañas, convocar ruedas de prensa, y hacernos oír. Indistintamente de nuestra opinión sobre la acción, tendríamos que haber aprovechado la situación para conseguir lo que todos buscamos, que la gente se entere de lo que se esconde tras un abrigo de piel. Si nos apoyamos mutuamente, aprendemos a compenetrarnos y nos mantenemos unidos, nuestros esfuerzos serán mas fructíferos. ¡Que no nos dividan!

Flavio

 
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