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Este verano decidimos ir a Inglaterra, el lugar donde mas fuerza e historia tiene el movimiento por la liberación animal. Queríamos conseguir libros y revistas sobre acción directa para la página web, conocer a otr@s compañer@s, ver como trabajan y mantener contacto con ell@s. Al final solo pudimos ir una pequeña porción de nosotr@s, los que no tenían otros compromisos y suficiente dinero, es decir yo.
Salí de aquí sin conocer a nadie ni saber donde iba a pasar la noche. Las cosas cambiaron pronto. L@s compañer@s de ahí, sin excepción, se portaron como cabía de esperar. Acción Vegana quiere mandar un abrazo especialmente fuerte a la gente de Save the Trafalgar Square Pigeons, al grupo de Hunt Saboteurs de Coulsdon, a Stop Huntingdom Animal Cruelty y a todas las individualidades con las que trabajamos que luchan por la liberación animal (ell@s ya saben quienes son).

Save the Trafalgar Square Pigeons

A través del programa del periódico mensual gratuito London Animal Rights News (L.A.R.N.) me enteré de las cosas mas importantes que se iban a hacer mientras yo estuviese ahí y los teléfonos de quienes las organizaban. Una de las cosas que se hacían, y se sigue haciendo todos los días, es ir a dar de comer a las palomas de Trafalgar Square.

En otoño del 2000 el alcalde de Londres, Ken Livingstone declara la guerra a la colonia de palomas de Trafalgar Square prohibiendo vender comida para palomas en ese lugar. Con quien Ken no contaba era con un grupo de voluntarios que se pondrían en marcha para que ninguna paloma muriese de hambre.
Llamé al teléfono que aparecía en el L.A.R.N., me dijeron que podía pasarme cualquier día a las 12:30. A la mañana siguiente fui al lugar conflictivo. Sobre las 13:00 estaba sentado leyendo un libro sobre acciones de anarquistas del siglo pasado cuando vi aparecer a unos 6 jubilados con bolsos, que parecían tener prisa. Hablaron un momento y, enseguida, se dividieron en parejas y empezaron a vaciar los bolsos esparciendo su contenido por el suelo. Al instante todas las palomas de la zona levantaron el vuelo en busca de comida formando auténticas nubes ruidosas que se dirigían hacia ell@s.
Me acerqué a uno de ellos para decirles que yo era el que había llamado para echarles una mano. No me escuchó, estaba absolutamente absorto en su tarea. Casi sin mirarme cogió un cazo, lo metió en el bolso, lo lleno de semillas, lo vació en mis manos y me dio una tarjeta en la que se explicaba que hacía el grupo y como ayudarles. A los cinco minutos volví a intentarlo y ocurrió exactamente lo mismo. Decidí esperar a que sus bolsos estuviesen vacíos y esta vez me acerqué a su compañera. Le expliqué quien era y me reprochó cariñosamente que no lo hubiera dicho antes. Me invitó al coche a llenar los bolsos con semillas y a hacer con ella una segunda ronda.

Al irnos, dos vigilantes, que ahora creo que no eran policías la llamaron. Pensé que lo que estaban haciendo era ilegal y fui con ella para ayudarla. No entendí mucho de lo que hablaban, solo se que los vigilantes querían que hiciesen caso a los muchos carteles que decían en varios idiomas “No dar de comer a las palomas”. Como he dicho fui con la intención de ayudar, creyendo que le pondrían una multa y que habría discusión. Pronto me di cuenta de que la situación estaba mas que controlada y que era mejor si no decía nada. Julie, como se llamaba aquella mujer, en ningún momento perdió la sonrisa, gastaba bromas a los vigilantes e incluso les daba bofetaditas en la cara.
Los vigilantes parecían sentir afecto por Julie, pero a la vez sentían desesperación por ver como todas las mañanas un grupo de jubilad@s pasaban de ellos y de sus carteles como de la mierda, sin sentir ni la mas mínima intimidación por sus uniformes. Me sorprendió la actitud de Julie hacia esas dos personas que, al parecer, no tenían ninguna autoridad y que, sin duda alguna (al menos para mí) eran parte del enemigo. En lugar de haberlos mirado con desprecio y haberse reído en su cara, habló con ellos como el que habla con un amigo. Creo que esa mujer sería incapaz de odiar a nadie.
Llegamos al coche y me explicó que aquel día habían tenido problemas para aparcar, habían llegado tarde y las palomas estaban muy hambrientas, por lo que teníamos que darnos prisa. Dejó en el coche un bolso con dos palomas heridas, que curarían en un santuario. Llenamos cuatro bolsos con semillas y volvimos al lugar. Fuimos echando las semillas por el suelo lejos de la carretera. Las palomas parecían ya mas tranquilas. Al rato me di cuenta de que Julie tenía una paloma en la mano, me pidió que abriese el bolso, que ya estaba vacío y la metió. No entendía como había hecho eso, un segundo antes la había visto y no tenía nada en la mano. Mas tarde vi que se fijaba en una paloma con la pata rota, cuando estaba comiendo se agachó y la cogió. Parecía la cosa mas sencilla del mundo. Una de las palomas que cogió tenía un hilo enredado a una pata, que le cortaba la circulación. Solo tenían que llevarla al coche, cortar el hilo con unas tijeras que tenían preparadas y dejarla volar.

Cuando volvimos había cinco palomas en mi bolso. Le comenté que me gustaría ir al santuario en el que las curaban a ayudar. Me dijo que si no me importaba limpiar animales no habría ningún problema, que era un sitio muy grande y que incluso podía quedarme ahí a dormir. Por supuesto le contesté que no tenía el mas mínimo problema en limpiar animales y que estaría encantado de dormir ahí. Llamó a su amiga y, como no, riendo, oí que le decía que había un “lovely young boy” interesado en ayudarla. Al parecer había algún problema y ya no vivían ahí voluntarios. Hizo muchas llamadas mas para conseguirme teléfonos de grupos de liberación animal y con todos los que hablaba se reía y bromeaba. Me informó de que había un santuario de cisnes en un pueblo llamado Egham.
Cuando ya estaba todo hecho, llenó una bolsa con comida y me la dio para la vuelta a casa. La vacié en Hyde Par.

El santuario de cisnes

Unos días mas tarde me fui a Egham, un pueblo situado a unos 50 kilómetros de Londres. Tras mucho andar y preguntar encontré el santuario. En la entrada había dos chavales de unos 14 años llevando un carretillo. Les dije que quería ver el santuario, me invitaron a pasar y se metieron en una casa. En la puerta había varios coches y una furgoneta con el nombre del lugar y un gran cisne dibujado. Mientras esperaba pude ver como tenían a algunos cisnes. Estaban en parejas con dos o tres crías en recintos de unos 30 metros cuadrados con charcas de 3 m de diámetro.
Salió de la casa una señora con uno de los dos muchachos. Éste se fue a trabajar, la mujer se me acercó y me dijo que el santuario no estaba abierto al público, es decir, que me fuese. Le contesté que también había ido a ayudar en lo que hiciese falta. Me dijo que los voluntarios tenían que presentarse ahí a las 9 en punto. Se subió al mejor coche de todos y se fue. Yo me fui andando por el camino que había venido.
Había muchas cosas que no entendía de ese lugar. Creo que de todos los santuarios de Inglaterra tuve que ir al peor. Salí con la impresión de que aquel lugar lo dirigía una ricachona políticamente nula a la que le gustaban los animales pero que no tenía ni idea de que era la liberación animal.
Lo normal es que a los santuarios se lleven animales abandonados, perdidos, rescatados o con algún otro problema y Sin duda alguna, todos aquellos cisnes no tenían esas características. Tampoco entiendo su interés en reproducirlos mientras haya mas animales de compañía que cuidadores responsables. Me daba la sensación de que esa mujer tenía a los cisnes como una afición, como al que le gusta hacer puzzles o barcos de madera, y quisiese tener el mayor número posible sin importarle su origen.
Quizás para los 5 minutos que estuve ahí había sacado demasiadas conclusiones y que estas fuesen fruto de mi enfado por haber sido echado por una rica de un lugar al que me había costado bastante llegar y encontrar, y al que había ido a ayudar.

Primer día de acción contra Huntingdom

También a través del periódico L.A.R.N. quedé a las 10 de la mañana con un grupo de gente que iban a hacer alguna acción legal contra Huntingdom Life Sciences. Yo no había visto a ninguno de ellos antes y no sabía como identificarlos. Empecé a dar vueltas por la calle en la que habíamos quedado hasta que vi a un hombre con zapatillas de lona leyendo en el suelo. Me fijé en lo que leía y la primera palabra que vi fue “animal”. Nos quedamos esperando hasta que llegó el hombre con el que había hablado por teléfono con una furgoneta y una chica joven con un niño de tres años y una perrilla diminuta.
Fui ahí con la idea de que íbamos a ir a Huntingdom. No fuimos porque en un principio iba a venir con nosotros una chica que si se acercaba al lugar le caerían cinco años de cárcel. Mientras la esperábamos les pregunté que íbamos a hacer. Me dijeron que alguno de ellos tenía el teléfono pinchado, así que elegían el punto de encuentro y lo decidían en el momento.

Alguien les había pasado las direcciones de los jefazos de Marsh, una compañía aseguradora que necesita Huntingdom Life Sciences para seguir torturando legalmente. Lo que íbamos a hacer era ir a visitarlos a sus casas para hacer presión e intentar así que Marsh deje de colaborar con H.L.S. Me contaron que unas semanas antes habían ido a las casas de 10 de los altos cargos de Marsh. Uno ya la había vendido y otros dos habían colocado el cartel de “Se vende”. El sistema funcionaba.

Nos subimos a una furgoneta con capacidad para 14 personas que nos habían prestado los de London Animal Action. El compañero de las zapatillas de lona estaba leyendo “Blackstone´s police manual, General police duties, Human rights edition”, un manual que enseñaba a la policía como actuar. Evidentemente lo tenían para conocer al enemigo. Creo que fue en él donde aprendieron que pegar un cartel en la casa de un tirano es considero destrozo, pero vomitarle encima es considerado “acto involuntario”.
El primer sitio que visitamos fue uno de los edificios de Marsh. Aparcamos la furgoneta justo en frente de ese gran bloque situado en pleno centro de Londres, y sin salir de la furgoneta, uno de nosotros asomó un altavoz potentísimo por la ventanilla y explicó en que tipo de negocios estaba metido Marsh. En seguida empezaron a asomarse cabezas por las ventanas de todas las plantas del edificio que nos indicaban que el mensaje había llegado.
Salimos de Londres y nos fuimos a la casa del director de la compañía (ver foto). Bajamos los seis de la furgoneta con carteles contra Huntingdom y pegando gritos con el altavoz. A todo el que pasaba le decíamos como se ganaba la vida el individuo que vivía ahí y que los propios vecinos eran los que mas presión podían hacer.

Al rato volvimos a la furgoneta y nos dirigimos a la siguiente dirección. Para facilitar la búsqueda de los objetivos, la furgoneta iba equipada con un aparato G.P.S. (Global Positioning System). Este instrumento, según lo que entendí, tenía una pantalla en la que aparecía el mapa de carreteras de la zona en la que tu estabas y, vía satélite, señalaba en él tú posición exacta, y con una flecha, el sentido que debías seguir para llegar al sitio que antes habías marcado (el objetivo al que quieres atacar).
Durante los viajes que hicimos de casa en casa hablamos de muchas cosas. Les conté que estaba en un grupo que se dedica a traducir artículos de acción directa para publicarlos en la página web con otros que nos mandan otros activistas del estado. Les dije que tenía mucho interés en conseguir libros, especialmente de acción directa. La chica que estaba con nosotros me habló de un libro que, aunque no era de acción directa… “hay que leer porque es fabuloso. Te da argumentos científicos y absolutamente convincentes de porqué la experimentación animal no solo es cruel sino que además es peligrosa para el hombre. Con esto se pretende que incluso a la gente que no le importan los animales haga algo contra la vivisección, aunque sea por motivos egoístas”. Tuvimos un breve debate ella y yo sobre si la vivisección acabaría por ser un fraude científico o por ser un fraude moral. Al acabar cogió un papel y un bolígrafo y me escribió los datos del libro “Dr Ray Greek, Sacred cows and golden Geese. The human costs of experiments on animals”. En cuanto a acción directa me aconsejaron Road rageing, un libro escrito por varios autores en el que cada uno cuenta un método para hundir una empresa.

Paramos a comprar comida y comí por primera vez en mucho tiempo helado. Ahí hasta en los supermercados normales puedes encontrar helado vegano. Mientras comíamos me hizo gracia ver que una de las únicas palabras que sabía el niño (también vegano) era scam (un insulto). Me dijo su madre que la había aprendido en las concentraciones que se hacen en casa de los directores de huntingdom y otros centros de exterminio, en los que puede haber mas de 100 personas gritando esa palabra a la vez. También me contaron que a raíz de esas concentraciones tan humillantes para los mercenarios han tenido que cambiar las leyes haciéndolas ilegales. Mas tarde, cuando pasamos por delante de dos cazadores de zorros, que estaban protestando enfrente del Big-ben por la futura prohibición de su cruel afición, pude ver con mis propios ojos a su madre gritar scam delante de él.
Estuvimos dando vueltas con la furgoneta hasta las 19:00, a esa hora la teníamos que llevar a un pub, el Apple Tree. Había dos plantas y en la de arriba estaban reunidas unas 20 personas de London Animal Action. Se les veía muy atareados preparando las cartas de la gente que estaba suscrita al periódico gratuito L.A.R.N. Era una imagen preciosa, había gente de todo tipo gente joven y gente mayor, punks y amas de casa, tod@s junt@s trabajando por lo mismo, la liberación animal. Si digo la verdad yo no me quedé mucho tiempo ayudando a doblar papeles y pegar sellos. Me moría de ganas de conseguir los libros que me habían aconsejado.
Fui a la librería que me habían aconsejado pero ya era demasiado tarde, estaba cerrada.

S.H.A.C., John y S.

Llamé por teléfono al kolectivo que mas esfuerzo está haciendo para cerrar Huntingdom, Stop Huntingdom Animal Cruelty y que han tenido un papel decisivo en cerrar algunas granjas de animales para laboratorio. Les dije que quería hacerles una entrevista a ell@s y a Greg Avery (un activista del F.L.A. que ha estado creo que siete veces en la cárcel por intentar cerrar H.L.S.) para la página y me contestaron que estarían encantad@s. También por teléfono me dieron el número de una chica interesada en la liberación animal que hablaba castellano bastante bien.
Unos días mas tarde quedé por la mañana en que me pasaría por un puesto de información que montaban los de S.H.A.C. y me darían las respuestas. La persona que las tenía no pudo venir, así que me quedé sin ellas.

Por la tarde había quedado en Candem Town con S, la chica que hablaba castellano. Cuando la llamé no tenía nada claro de para qué lo hacía, pero pronto me di cuenta de porqué me habían dado su teléfono. Estuvimos hablando de la Granja de monos de Camarles y, al explicarle como estaba orientada esta página web y verme interesado en la acción directa, me comentaró que John, el chico que venía con ella había pasado por la cárcel por pertenecer al F.L.A.
Como era de esperar quise entrevistarle. Así pasamos la tarde los tres, John contando historietas, ella, que ya las conocía ayudando a contarlas y traduciendo, y yo mientras, con el boli en la mano intentando no perderme ningún detalle.
Les comenté que al día siguiente quería ir con los sabs a joder la caza de l.@s asesin@s de zorr@s. Me dijeron que lo tenía difícil porque en esas fechas hay que madrugar mucho y a esas horas no tendría trenes para llegar al punto de encuentro. John solucionó pronto el problema, cogió el teléfono, llamó a un sab conocido suyo y me preguntó si no tenía problemas en ir a dormir a su casa. Aunque no llevaba ropa para cambiarme no me lo pensé dos veces y le dije que estaba encantado.
Se metieron en una tienda de comida ecológica y me sacaron pan de molde integral y queso de soja “que necesitaría al día siguiente”. Quedamos en vernos unos días mas tarde para acabar la entrevista y me fui con prisas para no perder el tren que me llevaría a Coulsdon.

Saboteando la caza

Bajé del tren y me encontré de frente con un grupo de macarrillas que me ayudaron a recordar lo ridículos que son los tíos que va de machitos. Salí de la estación y vi un hombre fuerte de unos 27 años vestido de negro, nos miramos y nos acercamos el uno al otro.
Su casa estaba llena de fotos, posters, figuras y muñecos de zorros y de gente haciendo artes marciales. Este tío debía de ser una máquina haciendo kung-fu y kick boxing. En un principio puede parecer que estas dos aficiones no tienen mucho en común pero pronto veremos que están bastante relacionadas, de hecho muchos sabs practican artes marciales por la cuenta que les trae.
Esa noche nos quedamos hablando y viendo videos hasta la una de la noche. Me estuvo explicando como trabajaban para que estuviese preparado al día siguiente. Para quien no sepa que es lo que hacen los hunt saboteurs es muy sencillo. Se trata de ir a las cacerías e intentar que los cazadores se vuelvan a casa sin haber matado nada. En un principio no se hace nada ilegal, simplemente hay que guiar a los perros por el camino equivocado mediante reclamos o echando olores fuertes por el campo para que no puedan rastrear el camino seguido por el zorro o cualquier otro animal en peligro. Muchas veces hay que meterse en propiedad privada saltando vallas, pero generalmente cuando los sabs hacen esto es porque los cazadores lo han hecho antes. Se producen momentos de gran tensión cuando esos campos son de l@s propios cazadores y no permiten la entrada a nuestros compañeros.

El primer video que vimos era una especie de manual de cómo trabajaban los sabs, enseñaban trucos, herramientas empleadas, etc. Los siguientes eran mas espectaculares, en uno había imágenes de cientos de sabs, tod@s junt@s vestid@s de negro, con pasamontañas, echando citrinela y llamando a los perros con las trompetas que utilizan los cazadores para que acudan. El contacto entre los sabs y los cazadores es directo, con lo que la tensión es constante y las peleas muy frecuentes. En los primeros videos salían cazadores pegando a sabs, a veces iban con palos y encapuchados o utilizaban las fustas para golpear a los caballos. Desde luego quedaba bien reflejado que la violencia es una característica ligada a tod@s l@s cazadore/ass y que esta no solo va orientada a los animales no humanos indefensos, sino que también se dirige con la misma brutalidad hacia sus salvadores. Aprovecho esta oportunidad para recordar al saboteador Mike Hill que fue asesinado por el cazador Alan Summersgill el 9 de febrero de 1991 y a Tom Worby, otro compañero, asesinado cuando solo tenía 15 años por un mercenario de 53 (Tony Ball) que le atropelló con el caballo al que tenía esclavizado. Este último crimen ocurrió el 3 de abril de 1993. Para el/la que esté interesad@ en conocer hasta donde llega el sadismo de estos humanos aconsejo que visite la página www.violenceinanimalrights.co.uk

A mí estas imágenes me habían dejado muy mal sabor de boca, así que para compensar un poco esto me enseño un video que no ponían en público y que solo tenían para echarse risas con l@s amig@s. Este lo proyectaban l@s cazadores/as para intentar cambiar su imagen de violent@s y pasársela a l@s sabs. En él la escena que mas gracia me hizo fue una en la que una saboteadora tira al suelo a una cazadora gordísima que venía a pegarle, se le sube encima y cuando la tiene inmovilizada le mete una serie de puñetazos en la cara con una fuerza y una elegancia que asustaba al miedo.

Como era la primera acción directa en la que iba a participar, la alegría no me dejó dormir hasta las tres. Dos horas y media después me despertó el compañero, me regaló un taco de la revista que hacen ell@s, la Hunt Saboteus Association, y fuimos a recoger a parte del grupo de Coulsdon. En el punto de encuentro había tres personas, una pareja de novios y un tío inmenso vestido totalmente con ropa militar. Su nariz de boxeador y la pala que le faltaba le daban todavía mas aspecto de bruto. Me comentó que daba clases de defensa personal en la escena antifascista y también tenía un buen nivel de kick boxing. Me tranquilizó mucho el que estuviese en nuestro grupo y no en el del enemigo.

Generalmente l@s saboteadores que viven en una zona se dedican a estropear las batidas de los cazadores de los pueblos de su misma zona, por lo que entre ell@s se conocen las caras, y muchas veces también los nombres y direcciones. Aquel día l@s sicari@s de Coulsdon no iban a salir a matar, así que nosotr@s fuimos a ayudar a otro grupo cercano.
Antes de llegar, l@s del otro grupo nos llamaron al móvil para decirnos que ya habían localizado a l@s cazadores/as. Les habían estado esperando en una carretera por la que sabían que tenían que pasar y les siguieron hasta que se detuvieron.

Yo llevaba pantalones negros pero me tuvieron que dejar una sudadera de ese color. Se intentaba que tod@s fuésemos igual vestid@s y tapad@s para que si había pelea, había heridos en el otro bando y nos gravaban, no pudiesen saber quien había sido el/la afortunad@. En realidad, el otro grupo de sabs no se tomaba eso tan enserio, había gente muy mayor y al parecer evitaban constantemente las peleas, por eso much@s iban sin tapar y sin uniformar.

Nada mas bajar del coche nos reunimos con el resto (en total éramos 16) y fuimos a buscar a l@s asesin@s. Mientras íbamos nos adelantaron un par de cazadores subidos a caballo con sus ridículas ropas, que nos indicaban que íbamos por el buen camino. Llegamos a los campos abiertos y tras saltar un par de vallas de alambre de espino y cruzar unos campos ya estábamos con l@s cazadores/as.
Como había estado lloviendo toda la noche, la hierba, que nos llegaba por las rodillas, estaba húmeda y pronto tod@s teníamos los pantalones chipiados. Eso era bueno, según me dijeron, la humedad de la hierba dificultaba a los perros seguir el rastro del zorro. Como no teníamos la misma movilidad que l@s sádic@s, nos dividimos para abarcar la mayor zona posible. Algun@s de l@s nuestr@s empezaron a echar citrinela (un ambientador muy fuerte que se diluye en agua y se lanza con espray para tapar el olor de l@s zorr@s que hayan podido parar por ahí), a tocar la trompeta y a poner cintas con cantos de pájaros para desorientar a l@s perr@s. Otra herramienta empleada era el pienso para perr@s. Como l@s cazadores/as no les dan casi de comer, siempre teníamos algun@ detrás intentando meterse algo al estómago. De hecho, una de las razones por la que l@s perr@s tienen tanto interés en cazar es para comerse a la presa. Si alguien cree que l@s cazadores/as quieren para algo al zorro está equivocado, a est@s solo les mueve el vicio de matar porque cuando la jauría alcanza algún animal lo destrozan en pedazos y se comen todo lo que pueden dejando solo tendones y huesos. Para ahorrar dinero en comida, es muy frecuente que l@s cazadores/as maten a l@s perr@s que no les sirven y se lo echen al resto.

Al final yo estaba en un campo con el que me había invitado a su casa y el de la ropa de camuflaje. No se de donde salió un cervatillo y yo, sin parar a pensar lo que hacía lo señalé. Me dijeron constructivamente que no volviese a hacer eso porque podría haberse fijado un cazador en lo que señalaba y haber dirigido a la jauría hacia él. También me advirtieron de que tuviese mucho cuidado de por donde íbamos y cuando gritábamos porque podría haber algún animal escondido cerca y lo podíamos asustar dirigiéndolo hacia la manada.
Sobre las 10:00 vinieron unos siete cazadores con los caballos a los que utilizaban como vehículos hacia nosotros tres, nos pasaron y les seguimos corriendo. Se pararon en unos matorrales y mandaron a los perros a meterse dentro. Uno de los cazadores intentó entrar también con el caballo pero el que me había invitado a su casa se puso delante y no le dejaba pasar. El cazador seguía intentándolo pero nuestro compañero cogía las riendas al caballo y sin hacerle daño le torcía la cabeza para que no pudiese ir hacia delante. El resto de los cazadores empezaron a rodearnos, a juntar los caballos entre si intentando escacharnos y poniéndonos el culo de los caballos en frente para que nos diesen una coz. Fue un momento de mucha tensión y creo que no pasó nada mas porque el que les cortaba el paso llevaba una cámara de video y estaba grabando todo para un posible juicio. Como vieron que no había nada se fueron hacia los camiones.

El resto de los asesinos llegaron poco después y detrás sus aprendices, a los que todavía no les dejaban matar (ni siquiera servían para eso). Metieron los caballos en unos camiones y todos los perros en un remolque pequeño y viejo. Los hombres, unos veinte, apoyados en una valla se pusieron a mirarnos a los tres con desprecio y chulería mientras fumaban. El de ropa de camuflaje quiso responder a esa provocación. Dijo que le apetecía hacer unas fotos y él solo se fue con ellos. Se puso delante del mas importante (cuyo nombre conocían) y no exagero cuando digo que a dos palmos de su cara le hizo unas cinco fotos. Cuando acabó con éste pasó al siguiente, y así hasta que se le acabó el carrete. Yo me moría de risa al ver como habían cambiado las cosas y como sus posturas chulescas se habían transformado en gestos de humillación y nerviosismo.

Llegó el resto de los sabs y esperamos a que el enemigo se retirara. Nos quedamos un rato mas por si volvían. No lo hicieron. Aquel clima no les favorecía, hacía calor y humedad. El calor evaporaba los olores y agotaba a los caballos antes de lo normal. Es por eso que las cacerías duran de septiembre hasta mayo y en estos meses como la temperatura es relativamente alta, tienen que madrugar mucho para aprovechar el fresco de la noche y el amanecer. En cambio, en noviembre, por ejemplo, la cacería puede prolongarse toda la mañana.
Aquel día fue un éxito para nosotr@s y un fracaso para ell@s. Es@s desgraciad@s llegaron a sus casas con la decepción de no haber acabado con ninguna vida.
*Para aprender tácticas y otras cosas del sabotaje de la caza aconsejamos la página: huntsabs.org.uk

Segundo día de acción contra H.L.S.

El siguiente día de acción contra Huntingdom lo organizaba la gente de S.H.A.C. Por teléfono había quedado en una cafetería con Lynn Sawyer una activista de este grupo para que me diese las entrevistas y para ir junt@s al punto de encuentro, un edificio de Marsh. Nos metimos en una cafetería porque estaba lloviendo. No se muy bien porqué no me pudo traer las entrevistas pero me trajo todos los videos que había hecho su colectivo sobre las atrocidades que se hacen dentro de Huntingdom y muchísimos panfletos.
En el lugar de encuentro solo encontramos a dos personas mas. Una mujer de 80 años y Bob, un hombrecillo de entre 50 y 60 años, con una enorme barriga y que no paraba de reirse. Como siempre estaba soltando carcajadas y su risa se me contagiaba no pude entender prácticamente nada de lo que me decía. Una de las cosas que logré descifrar fue que tenía un santuario de simios en Gales, le traían gorilas y chimpancés de gente que se había dado cuenta de que su “juguete” necesitaba muchos cuidados y de zoos a los que ya no les resultaban rentables.

Ahí estábamos l@s cuatro, enfrente del edificio. Decidimos entrar a la parte de abajo, donde estaban las tiendas y empezamos a repartir en el pasillo panfletos que explicaban la relación de Marsh con H.L.S. A los diez minutos vinieron unos 5 guardias jurado y poco después se les unieron unos 15 policías acompañados del jefe de seguridad de Marsh. La escena era ridícula y graciosa a la vez, todo ese dispositivo de seguridad para echar a cuatro personas.
Nos sacaron a la calle y el jefe de seguridad dijo a los policías que nos echasen del porche que nos resguardaba de la lluvia porque según él también era propiedad privada. No tenía mucho sentido quedarnos ahí, así que con otros dos activistas que se unieron, nos fuimos a otro edificio de la compañía. Los policías no se despegaron de nosotros hasta que conseguimos esquivarlos metiéndonos en un vagón de metro justo antes de que se cerrase la puerta.

El siguiente edificio tenía unas ocho plantas pero no era tan grande como el resto. Tres de nosotros, Lynn, Bob y yo nos intentamos colar en las plantas de arriba para repartir panfletos a los trabajadores mientras el resto nos esperaba en la puerta. Ni siquiera conseguimos llegar a la primera planta, los guardias jurado nos cortaron el paso. Como no podíamos pasar nos sentamos en la recepción gritando y repartiendo panfletos a l@s trabajadores/as que entraban o salían. Bajó el jefe de seguridad y ordenó que nos echaran. Los guardias empezaron a estirar de la compañera. Como se la estaban llevando la abracé y aunque les costó mas nos consiguieron arrastrar a l@s dos a la puerta. Mientras tanto el compañero del santuario hizo alguna foto, pero el jefe de seguridad le quitó la cámara. Por supuesto también lo echaron a él.
Nos quedamos en la puerta siguiendo con nuestra campaña informativa y exigiendo la cámara de fotos. Llegaron 4 furgones policiales. Les dijimos que nos habían robado una cámara de fotos, le señalamos quien había sido, le preguntaron y él contestó que no había visto ninguna cámara. Se quedó un buen rato hablando y riendo con los policías. Cuando ya habían jodido el carrete la devolvieron delante de la policía con una sonrisa en la cara de los policías y los guardias.

Después de un par de horas molestando en la puerta fuimos a otro edificio completamente rodeados de policías. La gente se puso en la puerta de Marsh, yo me fui solo a repartir propaganda a la puerta del metro.
Cuando regresé con el resto vi que l@s dos con l@s que me había intentado colar unas horas antes ya no estaban. Se habían conseguido escaquear de la basura policial que llevábamos todo el día pegada. Mas tarde me enteré de que habían ido a otro bloque junto con una mujer del S.H.A.C. de Irlanda (en Irlanda no hay Huntingdom, el único objetivo de este grupo es presionar a Marsh y a otras compañías asociadas al centro de experimentación que si están en Irlanda).
Todos los edificios de la compañía estaban avisados de aquel día, como todas las semanas. Era el Día de acción contra Huntingdom. Antes que ellos tres había ido otro grupo de los nuestros, así que estaban mas que preparados. Como la Irlandesa parecía menos sospechosa y no quería ser detenida entró al objetivo para “encontrar trabajo”. Cuando salió l@s otros dos se metieron, Lynn consiguió colarse hasta las plantas de arriba y ahí repartió panfletos y transmitió el mensaje a gritos. Bob no pudo entrar, como iba con bastón fue mas fácil cortarle el paso. Él se quedó esperando en la puerta.
Veinte minutos mas tarde, justo cuando los guardias jurados sacaban a la activista llegaban dos furgones policiales. Les pidieron los datos, los registraron y les intentaron meter un poco de miedo. No lo consiguieron porque ya habían pasado por situaciones parecidas cientos de veces y conocían la ley al respecto.
Este texto lo estoy escribiendo unos meses después (diciembre de 2002). Hace unas semanas escribí a Bob para ver que tal le iba. Antes de ayer me llegó su carta diciéndome que acababa de salir de la cárcel por una detención que le hicieron en una manifestación contra Marsh en Kent.

En esos momentos yo había ido a Housmans Bookshop, una librería situada en el Nº 5 de Caledonian road. Todo cristo me había dicho que si había libros de acción directa en una librería ese era el lugar. La verdad es que casi todo lo que había ahí parecía interesante, todos los libros eran de temas político-sociales y, aunque el lugar merece una visita, manuales de acción directa ni uno.
Lo mas parecido que pude comprar fue un libro tremendo sobre como empezó el F.L.A. en Estados Unidos (“Free the animals, de Ingrid Newkirk”). Aconsejo a tod@ lector/a que sepa inglés que se lo pille en www.lanternbooks.com, si quiere también puede traducirlo y mandárnoslo para que lo publiquemos. En la sección de “animal rights” encontré otro libro del que me habían hablado, “Sacred cows and golden Geese”. Aunque lo compré todavía no puedo decir nada de él.

* Para saber mas del pedazo de trabajo que está haciendo SHAC contra la vivisección: www.shac.net.

Es impresionante la campaña que están haciendo est@s compañer@s por todo el mundo. Desde aquí hay conexiones a SHAC Portugal, Alemania, EE.UU., etc., puedes encontrar textos de acciones contra HLS, fotos muy buenas (sale la casa del director de Marsh, en la que estuvimos el primer día, e imágenes de los disturbios de una manifestación histórica contra la granja Hillgrove, que se dedicaba a criar gatos para Huntingdon hasta que l@s de SHAC y otra gente les jodió el negocio), textos escritos por algun@s de los activistas que mas están haciendo para cerrar Huntingdon y muchas otras cosas.

“Tú sabes muy bien que sólo la muerte podrá hacerme cambiar. Mientras me encuentre en vida yo debo luchar, porque nací para pelear y la batalla, para mí es un juego y lucharé contra la tiranía y las injusticias”.

Farancisco Sabaté. Extraido del libro de Antonio Téllez Sola: Sabaté Guerrilla Urbana en España (1945-1960)

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