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Siempre adelante

El intento de un valiente joven por acabar con el matadero de focas de Newfoundland

Extraido de www.nocompromise.org
Por Frank Arnold

He aquí una narración un poco retrasada de las aventuras que tuve en Newfoundland, Canada en 1996, Por qué una persona de Victoria, British Columbia elegiría la otra punta de Canada para vivir aventuras, lo explicaré...

Matadero de focas

Hasta 1983 mas de 250.000 focas eran matadas a palos, clavadas en arpones, disparadas y despellejadas en Newfoundland todas y cada primavera. Casi todas estas focas eran crías de pelo blanco, de menos de tres semanas de vida. Debido a las duras y continuas matanzas la población de focas había descendido por debajo del millón de individuos, siendo su original población de mas de 10 millones. Finalmente, las matanzas masivas sufrieron un colapso debido a los esfuerzos hercúleos de los grupos por los derechos de los animales y ecologístas como la Sea Shephard Conservation Society, la Internacional Found for Animal Welfare, Internacional Wildlife Coalition y Greenpeace.

Los gobernadores de Newfoundland y de Canada silenciosamente comenzaron a reconstruir la industria. Establecieron la “Canadian Sealers Association (asociación canadiense de cazadores de focas) para promover y realzar la base de la industria de las focas. El mercado extensivo estaba emprendiendo en el lejano Este, especialmente con la fuerte publicidad de que los penes de las focas macho eran afrodisíacas. El gobierno comenzó un subsidio por la carne de foca, la mayoría de la cual terminaría siendo alimento de los animales encerrados en granjas de pieles. Las manadas de focas, que se habían recuperado del descenso de menos de un millón de individuos a los 4,5 millones habían sido acusadas de causar el colapso de los bancos de bacalao, y la única causa que impedía su recuperación. En realidad, si los gobiernos hubiesen querido saber cual era la causa del descenso de bacalao, solo hubiesen tenido que escuchar a sus propios científicos y no tenían la necesidad de mirar más allá de sus propias manos. En lugar de eso, el Ministerio Federal de Pesca aumentó la cuota de matanza de focas a 250.000 individuos en 1996. Una renovada masacre de focas se estaba preparando, con proporciones que competían con holocaustos del pasado.

Defendiendo a las focas

En esta coyuntura fue donde me metí dentro de la historia. Sabía que a no ser que actuase, la vieja máquina de guerra pulverizaría la vida. Preparé un plan. Sabía cuales eran los objetivos y donde se encontraban. Esperé hasta el final de febrero, solo unas pocas semanas antes de que comenzase la masacre. Conseguí una identificación falsa y todo el equipo necesario: guantes, artefactos para pinchar ruedas hechos con clavos soldados entre sí por si la policía me perseguía, una manta eléctrica por si surgía una emergencia (Newfouland suele ser un lugar muy frío) etc. Compré un billete de avión con mi pasaporte falso desde Victoria, British Columbia hasta St John´s, Newfounland. Cuando llegué, conseguí las herramientas que me faltaban (una palanca, cizallas y alicates) y construí 12 artefactos incendiarios (botellas de plástico de dos litros llenas de 2/3 de gasolina y 1/3 de jabón de fregar la vajilla – NAPALM, con varias mechas hechas de palitos de incienso y cerillas unidas a su parte inferior). Inicialmente había planeado usar un artefacto incendiario más complejo, pero al final lo descarté, porque cuanto más complejo es, más probable es que falle.

Alquilé un coche con mi identificación falsa y coloqué la matrícula de otro coche en él. Por la noche, me fui de St John con todas mis herramientas y viajé hasta la parte oeste de Dildo, donde está la planta de Carino. Esta planta ha sido la principal compradora de pieles de foca durante los últimos 30 años. Como tal, es el eje de toda la industria. Además, solo se emplea para este único propósito, por lo que cierra desde Julio hasta Marzo. Creía que si Carino era destruido, la caza se cancelaría antes de siquiera haber empezado, al menos durante esta temporada y puede que con suerte para siempre, ya que la industria estaba reconstruyéndose y era financieramente vulnerable. Mi intención era vigilar la planta y asegurarme de que no había nadie dentro o en los alrededores (eso es una OBLIGACIÓN), meterme en el perímetro, colocar los artefactos en cada edificio y encenderlos (había descubierto que había seis edificios principales) y huir hasta St. John para desde ahí coger el primer vuelo que saliese de la isla.

Descubierto

Ya se sabe que es raro que los planes salgan exactamente como se han planeado. Diez minutos antes de que llegase a la instalación de focas de Carino paré el coche para coger el equipo. Con un increíble golpe de mala suerte un coche de policía estaba aparcado en la misma calle en la que yo había apagado el motor. Encendió las sirenas y vino hacia mí. Con la cuneta enfrente de mí, el motor apagado y un coche estropeado y viejo, consideré que los artefactos para pinchar ruedas no me iban a servir de nada. Sin darme cuenta había terminado en una situación muy comprometedora. Bajé del coche y le pregunté al policía qué quería, a lo que me contestó “papeles del coche y carnet de conducir” –lógicamente no podía proporcionarle ninguna de las dos cosas. Después de un rato, me pidió que me subiese a la parte trasera del coche hasta que arreglase esto.

La persecución empieza

En este momento, pensé que lo mejor que podía hacer era fugarme, así que corrí hasta los arbustos más cercanos. Instintivamente el oficial de policía gritó “fuguista” incluso aunque estaba solo (cuando más tarde pensé sobre esto me eché unas risas, pero tampoco me reí mucho). Me di cuenta de que los arbustos en realidad eran una ciénaga recientemente derretida. Permanecí agachado, con el agua hasta la cintura durante unos diez minutos mientras el oficial de policía gritaba por todo el lugar desde su coche. Salí del pantano, mis piernas estaban entumecidas y casi insensibles. Afortunadamente era un invierno más caluroso de lo normal. En los momentos siguientes empezaron a converger coches de policía al lugar desde todas las direcciones.

Escapé y decidí seguir camino hacia el sur hasta Whitbourne ya que la policía esperaría que volviese por el este a St John o quizás al norte para completar mi plan en Dildo con mi mechero empapado. Decidí hacer un rodeo para volver a St John. Tuve cuidado de dejar las mínimas huellas posibles en el suelo húmedo. Irónicamente, la niebla que había hecho que me descubriesen me daba seguridad en el camino. No solo cuando estaba escondido, sino que me permitía ver los coches mucho antes de que ellos me viesen a mí (cuando esto sucedía saltaba a la cuneta o al bosque y me quedaba tumbado boca abajo). Atravesé Whitbourne esa noche, pasé por enfrente de la estación de policía y seguí andando 10 millas más hasta Markland, entonces amanceió.

Encontré una caseta de enfermería que estaba cerrada en invierno, y en ella hice lo que pude por dormir durante el día. Había mucha nieve que pude derretir y beberme el agua. Cuando llegó la noche, emprendí el camino de nuevo y seguí rumbo al sur. Muchas horas después, en una autopista vacía. Estaba debilitado debido a la falta de alimento. No había comido mucho los últimos días desde que había llegado a Newfoundland. Además me había olvidado de coger la mezcla de sobras que había preparado y meterla en mi mochila, lo había preparado especialmente por si surgía una situación como esta. Sin darme cuenta de que la ciudad siguiente estaba a tan solo 15 millas al sur de Markland – al ver dos coches llegaban por detrás intenté que me cogiesen en autostop. Estos dos coches eran los primeros que había visto en horas. El segundo coche me llevó un trozo muy corto ya que estaba muy cerca de Colinet.

Arrestado

Entré en la pequeña tienda de ultramarinos en Colinet y compré comida. Yo no sabía que el conductor del primer vehículo había sido detenido la noche anterior en un control de carretera y los policías le habían dado una descripción de mí. Más tarde llamó a la policía que llegó precipitadamente a la zona. Mientras tanto yo había llegado hasta Salmonier Line, un pueblo diez millas al este de Colinet. La policía había llegado en manada al área y por consiguiente me encontraron. Fui arrestado y acusado de conspiración para cometer un incendio.

La policía sabía qué era lo que pretendía hacer. Cuando el oficial encontró las botellas y las mechas, recordó qué había ocurrido el año anterior en la misma planta de Carino. Dijeron que un individuo parecido a mí había destrozado las instalaciones de esta misma planta de focas en 1995. Ese año, “casualmente” se había considerado un año de retroceso, con una cuota de 186.000. Nunca oí nada acerca de ningún sabotaje en Carino en las noticias. Los bajos resultados de 1995 habían sido atribuidos a las “malas condiciones del hielo”.

La policía quería saber para quien trabajaba “¿Eres un miembro del Animal Liberation Front o del Earth Liberation Front?” Podía ver claramente como los interrogadores hacían preguntas desde distintos ángulos para conseguir información. Nunca hicieron el truco de ofrecerme un “trato” pero en lugar de esto me decían “quiero ser tu amigo”; “vas a cargar con las culpas de aquellos que te han metido en esto”; de vez en cuando decían tacos y juraban para ver si me asustaba y me ponía nervioso; “¿hay algo que quieres que les diga a tus padres de tu parte?” Mi respuesta de “No” a esta ultima pregunta fue un poco chocante para el interrogador. Replicó que sonaba muy frío por mi parte, a lo que respondí que “lo que mis padres más desean es que no entre a la cárcel, eso significa que no puedo tomar ningún riesgo hablando contigo.” Esto acabó con la conversación.

Juzgados y cárcel

Permanecí en la cárcel hasta el juicio en Junio con los cargos de “posesión de materiales incendiarios” “posesión de instrumentos para cometer allanamiento de morada” y “posesión de propiedad robada” (la matrícula). El RCMP (Real Canadian Mounted Police/Policía Real Montada de Canadá) era exageradamente minuciosa en sus investigaciones y las oportunidades de vencer los cargos eran nulas. Treinta testigos y oficiales testificarían contra mí. El juez estaba absolutamente confuso. La situación ante él era la siguiente: un joven de 22 años, en el cuarto año de carrera universitaria del otro lado del país con un expediente académico lleno de matrículas de honor y sobresalientes había sido encontrado en posesión de artefactos incendiarios, instrumentos para entrar en una propiedad privada, instrumentos para pinchar ruedas, identificación falsa, etc. La cara que tenía me hubiese parecido graciosa sino fuese porque me encontraba hasta el cuello de mierda. Fui sentenciado a un año de cárcel y tres años de condicional. El fiscal ofreció de 6 a 12 meses si me reconocía culpable así que lo hice, el trato incluía el no tener que dar ninguna explicación sobre mis actividades. Debido a los malos momentos que mi familia y mi novia habían tenido que pasar decidí que las cosas terminasen. Desde que fui capturado hasta antes de que pudiese hacer la escritura, la cuota total de 250.000 focas había sido sobrepasada en 1996. Había sido la mayor masacre en bastante más de diez años.
Tras el juicio, la RCMP (policía montada) y el CSIS (Canadian Security Intelligence Service – los canadienses que imitan al FBI) se mantuvieron interesados en mí. Confirmé lo que ya sabían sobre el plan que tenía en Carino (esto no se lo recomiendo a nadie). Seguían queriendo saber “quien más estaba metido en esto”. Parecía que no se daban cuenta de que en el caso de que formase parte de algún grupo ni siquiera iba a querer verlos en una temporada para que no corriesen peligro. También querían que admitiese haber causado los daños de Carino del 1995. Esto nunca ocurrió.

El negocio de las focas hoy

Ha habido una serie de proyectos para aplastar cualquier propuesta de terminar las matanzas en Newfoundland. La cuota ha seguido aumentando hasta las 283.000 de las cuales la mayoría ya han sido asesinadas. Carino sigue recibiendo un gran numero de pieles que luego exportan a Noruega. La Northeast Coast Sealers Cooperative (Cooperativa de cazadores de la costa Noreste) de Fleur de Lys en la península de Baie Verte están matando todas las focas que pueden. La Coles Fisheries de Savage Cove, en la Península del Norte ha estado comprando decenas de miles de carcasas los últimos dos años. Las compañías de pesca de Terra Nova en Clarenville y San John´s, que comenzaron el lucrativo negocio de los penes de foca, sigue en pie. La compañía canadiense Natsiq Inc., socia de la empresa italiana Teleos Trading ha comenzado a construir una inmensa curtidora en Baie Verte 2000 Industrial Park en Fleur de Lys. Pretender preparar 150.000 carcasas de focas al año, además de pieles de arces, caribúes y otras pieles valiosas. Además de todo esto, la CSA en San John´s han continuado su campaña por exaltar las virtudes de la carne de foca.

Últimas reflexiones y consejos

Muchas veces la gente me pregunta si mereció la pena; ¿lo volvería a hacer de nuevo? Obviamente, ocho meses en la cárcel por intentar hacer algo que no ocurrió no es ninguna maravilla, pero hacemos lo que podemos. Mi corazón sigue latiendo. Uno tiene que considerar si puede vivir con el pensamiento de matar a alguien –yo no se si podría. Sabía que si era atrapado me esperaría una fuerte sentencia. No era completamente consciente de la angustia que tendrían que vivir mi familia y mi novia. En Febrero de 1996 me encontraba en un estado de indefensión y desesperación. Tenía claro que tenía que detener los ríos de sangre. Sabía que eran necesarias acciones directas radicales. Sabía que podía realizarlas y por tanto tenía la obligación de llevarlas a cabo. Ahora podría decirse que la situación de Newfoundland solo ha empeorado.

Tengo claro que no puedo sugerir participar en este tipo de acciones a nadie – es una decisión absolutamente personal. Pero daré unos cuantos consejos de todos modos: mira el cuadro al completo; asegurate de que tienes un plan dinámico y que pueda funcionar; no cometas los mismos errores que yo cometí; los incendios son potencialmente peligrosos y las sentencias duras – también es difícil conseguir que te dejen en libertad bajo palabra cuando tienes cargos por cometer incendios; asegurate siempre de que nadie saldrá herido –antes, durante y después de la acción; lleva siempre guantes para evitar dejar cualquier huella (la policía montada revisó mis huellas dactilares y las comparó con las que consiguieron en otras acciones incluido un incendio en el aserradero de una empresa maderera de British Columbia en 1995).

Si te atrapan, no contestes a ninguna pregunta de la policía, incluso si sabes que están acusando a alguien que es inocente –así perderán un valioso tiempo para investigar; no hables nunca a nadie de tus cargos –conozco a varias personas que están ahora en la cárcel porque hablaron más de la cuenta con sus seres más íntimos y que más tarde se convirtieron en chivatos.


 
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