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la historia del alf aleman
– por Mela -
[extraido de Sombras y Cizallas nº 7]

La cuestión no es si nosotros éramos violentos. La violencia estaba fuera. Los centros de cría eran la materialización de la violencia hacia los animales. Lo único importante era cómo atacar una violencia de la que todos formábamos parte. Ese fue el motivo por el que tuvimos que salir y actuar.

Esto es parte de lo que dijo Oliver Janssens durante una entrevista hecha en 1998, trece años después de que le cogiesen intentando quemar la estructura de un nuevo laboratorio de experimentación animal en el norte de Alemania en 1985. Con 17 años, él era el más joven de un grupo que se hacía llamar La Banda de la Hamburguesa, y cuyo miembro de mayor edad tenía 60 años.
Como muchos otros activistas de todo el mundo, comenzaron la acción directa tras darse cuenta de que las reuniones, las mesas informativas y las manifestaciones aisladas no iban a conseguir por sí mismas la liberación animal. Entre 1981 y 1985 liberaron a unos 500 animales de laboratorio e hicieron destrozos por toda Alemania, donde la violencia sistemática hacia los animales y otras formas de opresión continuaban aumentando, a pesar de que había bienestaristas (.defensores. de los animales que tienen por objetivo disminuir la crueldad de la explotación en lugar de erradicarla) desde 1939. La idea de la liberación animal comenzó en los años 80. y la acción directa era entonces un anatema para la burocrática cultura ale-mana de la protesta basada en la recogida de firmas.
Cuando a principios de los 80 los activistas alemanes empezaron a liberar animales y a realizar sabotajes, su mensaje y su objetivo estaba claro: destruir una cultura y una industria basada en la violencia hacia los anima-les. Transmitir este mensaje a través de la acción directa ha supuesto la liberación de miles de animales y millones de euros y marcos alemanes de pérdidas a la industria de la explotación animal. Pero Alemania no es un país en el que rescatar animales es tan sencillo como abrir sus jaulas, ya que la sociedad no proporciona a los activistas una red de apoyo segura. Como resultado, cuando se llevaban a cabo acciones directas no había ningún colectivo parecido al Grupo de Apoyo al Frente de Liberación Animal (GAFLA o ALFSG en inglés) que diese publicidad a sus acciones, por tanto recibían poca atención incluso dentro del movimiento. En cualquier caso, desde 1981 se llevó a cabo la primera liberación conocida en Alemania, cuando en Leuschner se rescataron 48 beagles y se hicieron daños estimados en 8.300 libras.
Las acciones de principios de los años 80 se centraron en la industria de la vivisección, y reflejaban que el movimiento por la liberación animal estaba empezando a consolidarse.
Sólo entre 1981 y 1986 se rescataron a 398 perros, 960 conejillos de indias, 91 gatos, 268 ratas, 17 monos, 267 conejos y 12 ovejas de laboratorios y centros de cría. Pero la liberación no era la única forma de acción directa que usaban los activistas. Durante lo que después se calificó como un gesto simbólico de protesta, los activistas lanzaron piedras y cócteles molotov contra un nuevo laboratorio de experimentación en ratones en julio de 1982 en Berlín. Un año más tarde se atacó con fuego los laboratorios Hazleton (ahora Covance) en Münster, donde además se saboteó el equipo.
Estos actos de sabotaje pretendían, en primer lugar, reducir los beneficios económicos generados por la explotación animal y, como consecuencia, evitar que los explotadores criasen, torturasen y matase n a animales. Hay que recordar que en aquellos tiempos, incluso más que ahora, estas acciones hacían reflexionar a la gente sobre cómo la sociedad trata a los animales.
En 1987, cuando diez activistas estaban siendo juzgados por varias liberaciones y sabotajes, se expusieron documentos que demostraban que habían sido sacados por ellos y por activistas ingleses de laboratorios de experimentación animal. Tras mostrar uno de los videos de los experimentos, la sala quedó en completo silencio. Después el juez hizo una interrupción del juicio para deliberar. A la vuelta informó de que ninguno de los acusa-dos debería entrar en prisión. Y todo esto, a pesar de que la Oficina de la Fiscalía alemana les acusaba de crear una organización terrorista.
Las leyes que trataban la .formación de organización terrorista. eran muy frecuentes y fueron una respuesta a las acciones de la RAF durante los años 70 en Alemania. El intento del estado de acusar de terroristas a los activistas por la liberación animal fue ridiculizado por los medios. Pero el estado lo intentaría varias veces más.
Otros activistas que se enfrentaron a esta acusación fueron los de un grupo que actuaba en la zona sur y otro grupo al que estaba vinculado Andy Wolf. Estos eran parte de los primeros liberadores de Alemania y fueron capturados tras varios ataques. Andy estuvo en libertad vigilada durante cinco meses en 1983, principalmente por un ataque con fuego contra el laboratorio de un hospital de Berlín. Uno de los implicados en esta acción relataría más tarde en el juzgado lo que ocurrió aquella noche: .cuando abrí el congelador (del laboratorio), cayeron al suelo trozos de cuerpos de monos y conejos. No recuerdo qué es lo que ocurrió después.. Golpeado por el pánico, este activista se había prendido fuego a si mismo y huido del laboratorio envuelto en llamas.
Todos los activistas fueron puestos en libertad tras el juicio, y hasta el momento nunca se ha condenado a la cárcel a ningún activista en Alemania.
Los arrestados han recibido sentencias incluso más suaves que en los países escandinavos y suponen un fuerte contraste respecto a las condenas de Inglaterra y EEUU. De todas formas, el movimiento por la liberación animal lleva siendo investigado desde 1984 por la Staatsschutz (servicio de seguridad de la Alemania del Oeste).
Hasta 1986, los activistas se centraron en la industria de la vivisección. A pesar de que antes de ese año ya se habían liberado miles de gallinas, 1.435 visones, 200 chinchillas y 300 nutrias, los laboratorios eran el principal objetivo. Después de 1986, el punto de mira empezó a cambiar y los activistas comenzaron a atacar con la misma intensidad otros campos de la explotación animal, como la industria cárnica, la industria peletera, la industria de los huevos y la caza.
Las acciones contra los laboratorios de experimentación animal continuaron hasta 1994, pero los activistas que trabajaban de cara al público se centraban en otras formas de explotación animal, también lo hacían los activistas secretos. A diferencia de lo ocurrido en Inglaterra, durante la consolidación del movimiento en Alemania todas las acciones se hacían conservando el anonimato de los implica-dos. Los rescates abiertos (consiste en que quienes realizan la liberación hacen pública su participación para poder defender el rescate ante la sociedad) no comenzaron hasta mediados de los 90. Ahora son muy comunes y siempre se rescatan a animales de granja. Las acciones a la luz del día, todavía no se conocen en Alemania.
En la mayoría de los casos, los activistas no se hacían llamar ALF o TBF (siglas del ALF en alemán). Los comunicados se firmaban con nombres como ‘Las termitas hambrientas’ después de derrumbar torres de caza, ‘El visón ardiente’ después de quemar el almacén de una granja de visones, o ‘Acción No violenta Diciembre’ después de salvar a 22 pavos de la muerte en navidad. También se unieron bajo el nombre ‘Autonome Tierschützer’(autónomos por el bienestar animal), un término que parecía demostrar que todavía no se consideraban activistas por la Liberación Animal. En los 90, los comunicados llevaban frecuentemente una estrella negra de cinco puntas con un puño y una pata en su interior. Esto pronto se convirtió en un símbolo del movimiento por la liberación animal, entendiéndose como una lucha contra toda forma de dominación. Las reivindicaciones de acciones por parte del Tierbefreigungsfront o TBF, han sido más frecuentes durante los últimos años. Los comunicados a veces se firman con las siglas inglesas ALF.
La historia del sabotaje de la caza en Alemania es muy distinta a la de Inglaterra, especialmente porque no fue un precursor de la acción directa. La caza ha sido un importante objetivo desde mediados de los 90 y se ha saboteado de dos maneras claramente diferenciadas. Mientras unos activistas optaban por ponerse en la línea de tiro para impedir que disparase el cazador, otros andaban por el campo durante la noche armados con sierras. Hay más de 300.000 cazado-res y unas 100.000 torres de caza en Alemania, suficiente madera para calentar las casas de los activistas y sus amigos en invierno. Las torres varían desde sencillos puestos hasta enormes torres perfecta-mente construidas. Los activistas parecen sentir predilección en nochevieja para salir de fiesta a los bosques.
La respuesta de la Asociación de Caza Alemana a estos sabotajes ha sido acusar a los activistas de intento de asesinato, ya que varios cazadores han afirmado tener accidentes que podían ser peligrosos por-que las estructuras de apoyo habían sido serradas sólo parcialmente. Los activistas mantienen que destruyen las estructuras totalmente. En algunos casos no hay duda de que estos dicen la verdad, ya que queman las torres hasta convertirlas en cenizas.
Mientras que derrumbar torres de caza ha recibido un gran apoyo, tanto dentro como fuera del movimiento, y se ha convertido en una de las acciones más frecuentes hoy en día, la confrontación cara a cara con los cazadores se hace cada vez más infrecuente debido a varios ataques de cazadores a activistas. A esto se une la publicación de un artículo en la revista de caza más conocida, en el que se aconsejaba en caso de peligro disparar a los activistas, primero en las piernas y en los brazos, y si la situación lo requiere, en todo el cuerpo. Muchos cazadores usan cartucho, y el riesgo de alcanzar a los activistas con los perdigones es alto. Para los animales, el uso de escopetas supone que no hay escapatoria posible de los círculos que se realizan durante las cacerías. Salvo algunas excepciones cualquier animal puede ser disparado en Alemania, incluidos ciervos, jabalíes, y otros mamíferos y aves.
Cuando no están huyendo de los caza-dores, los animales están encerrados en granjas de pieles. Los ataques a la industria peletera se han realizado de diferente manera: se han liberado visones, nutrias y chinchillas. Los abrigos de piel se han pintado con spray y rociado con ácido butírico. Se han incendiado tiendas de piel, almacenes y naves de granjas vacías, y las jaulas han sido destruidas. Las medidas de seguridad, como los sistemas de alarma, no han sido un impedimento para los activistas. En octubre de 1997, dos activistas fueron arrestados cerca de una granja por actuar como vigilantes mientras otros liberaban visones y perros.
Desde 1987 el número de granjas de piel ha disminuido de 120 a las 21 que hay actualmente (dos son de zorros y las restantes de visones). El número de animales liberados de estas granjas en el pasado no era muy alto. Los activistas metían a menudo a los animales en sacos y jaulas para después liberarlos en otro lugar. Varios miles de jaulas se abrieron a finales de los 90, y las vallas se derribaban. En los inviernos de 1998, 1999 y 2000, al menos 8.700 visones fueron puestos en libertad. Después de 2000, las liberaciones de visones disminuyeron drásticamente, para ser sustituidas en el 2000 y 2001 por actos de sabotaje en granjas de visones y zorros en las que cientos de jaulas eran destruidas. Varias edificaciones de una granja de visones de la zona este fueron incendiadas.
Una granja de piel fue el primer objetivo atacado tras la reunificación alemana en 1990: 500 nutrias se liberaron en noviembre de 1991. No se tiene conocimiento de ninguna acción que haya tenido lugar en la antigua Alemania del este (DDR).
Las actividades bienestaristas de la antigua DDR eran incluso peores que las de la Alemania del oeste. Posteriormente empezó a surgir una concienciación y un movimiento por la liberación animal en la zona este, la acción directa no tardó en llegar. Los principales objetivos eran la industria cárnica y la industria de los huevos. En 1999 hubo un ataque incendiario contra un matadero de pavos. En el 2000, varios camiones cárnicos fueron pasto de las llamas. En el 2001, se atacaron carnicerías y se incendiaron los camiones de una compañía de huevos. En el 2002, hubo un aviso de bomba en el XIV Congreso Cárnico Mundial, en Berlín. Desde una perspectiva económica, la industria de los huevos y la cárnica han sido las más atacadas en Alemania. En 1998, ‘La gallina Pil’ y el ‘Gallinero Radical’ atacaron una granja de gallinas en bate-ría causando daños valorados en 3.300 libras. En 1994, una máquina clasificadora de huevos de 50.000 libras fue destruida. Un ataque incendiario realizado en 1995 en una granja de gallinas le supuso a la aseguradora 340.000 libras. Cuando ese mismo año los activistas calcinaron las naves vacías de la mayor compañía de huevos en Europa, causando daños de 6,6 millones de libras, las compañías aseguradoras aumentaron drásticamente sus precios a las granjas intensivas. En 1997, en otra granja de gallinas en batería se rompieron 400.000 huevos, se destruyó la máquina clasificadoras y empaquetadota y se roció ácido butírico, causando 67.000 libras en daños. Durante la prima-vera del 2000, dos granjas de gallinas en batería fueron atacadas: rompieron 260.000 huevos, quemaron dos furgonetas y la parte trasera de una tercera, y la máquina clasificadora fue destruida. Los daños se valoraron en 200.000 libras.
Los camiones de una compañía cárnica fueron quemados en 1987, causando unas pérdidas de 27.700 libras. En el 88 se quemaron 18 furgonetas de transporte animal, lo que le supuso a la empresa 33.300 libras. En 1993, un matadero perdió 116.600 libras cuando les quemaron cuatro camiones frigoríficos, y al año siguiente, varios camiones de una empresa cárnica fueron calcinados, causando pérdidas de 83.300 libras. En 1995la maquinaria de un matadero fue saboteada y se derramó ácido butírico sobre los animales muertos. El matadero en el juicio valoró los daños en 26.000 libras (los activistas, dos alemanes y tres suizos, fueron cogidos en el lugar). En el 2000 se colocaron artefactos incendiarios en 12 camiones pertenecientes a una compañía cárnica. Aunque resulte extraño, la acción más conocida no fue la que más daños causó, sino una en la que se rompieron los cristales de una carnicería ‘ecológica’ en Bremen en 1995. Los medios de comunicación durante dos años (en este momento el término ‘militante vegano’ se hizo sinónimo al de ‘activista por la liberación animal’ para el público). Los alemanes se mostraron indignados por la acción.

Habían aprendido que la energía nuclear no les beneficiaba, pero la sociedad alemana que puso en el gobierno al Partido Verde en 1998 (sin apenas beneficio para los animales), se negó a comprender que un animal asesinado ‘ecológicamente’ no dejaba de ser un animal asesinado. Esta acción ofreció muchas oportunidades a los activistas públicos para debatir la liberación animal en los medios de comunicación; y duran-te bastante tiempo, los derechos de los animales, la liberación animal y el veganismo fueron un asunto público. En el año 2002, se produjo un descenso en el número de acciones directas. Se sellaron algunas cerraduras, algunas pintadas con spray, torres de caza destruidas, carteles de circo arrancados y unas pocas gallinas rescatadas. Esas fueron prácticamente todas las acciones publicadas en la página Web ‘Die tierbefreier’, que publica comunicados desde 1983. La misma apatía se mostró en el año 2003. Los activistas alemanes no viven en un clima que incite a la acción directa. ¿Podría ser ésta una de las causas del descenso durante los últimos años? No se está haciendo pública la información, ni en panfletos, revistas o páginas Web, a diferencia de lo que se hace en los países que cuentan con un Grupo de Apoyo al Frente de Liberación Animal. Hubo un intento de comenzar un Grupo de Apoyo al TBF en el año 2000, y se publicaba información en su página Web www.envi-roweb.org/ALFIS/germany; pero la cerraron a principios de 2002 sin dar ninguna explicación. Las dos revistas sobre liberación animal (Tierbefreiung y Voice) hablan también sobre acción directa, pero en la mayoría de los casos la información es muy superficial. Parece que dan más importancia a las nuevas recetas de cocina o a los anuncios de conciertos. ¿Se debe el descenso a que pocos activistas han sido arrestados y que, por lo tanto, son pocos los que pueden hablar pública-mente de su experiencia? ¿O es un des-ánimo causado por la enorme explotación a la que se enfrentan los activistas?
Cualquiera que sea el motivo, la nueva estrategia de los activistas que trabajan públicamente, de concentrarse en unas pocas empresas, puede hacer resurgir las actividades de los activistas anónimo. Durante los dos últimos años, el movimiento por la liberación animal en Alemania ha comenzado dos importantes campañas contra la industria peletera y la vivisección. En cooperación con el movimiento a nivel global y los activistas anónimos, éstas son batallas en las que tenemos muchas posibilidades de ganar.

En agosto de 2002, 150 ratas ‘de laboratorio’, ratones, un cerdo enano y otros animales, fueron liberados de la casa del director de .Kirchheimer Mühle. (el centro de cría de la universidad de Heidelberg), después de una larga campaña contra este criadero. En marzo del año pasado se rescataron a 25 perros del criadero Harlan, en Corchen. Esta empresa vende animales a laboratorios como Covance y HLS. Éstas han sido las primeras liberaciones en laboratorios desde 1994, pero a diferencia de las anteriores, formaban parte indirectamente de unas campañas. Usando sus métodos, las células anónimas están conectando con los nuevos desafíos de la lucha actual. Esto sólo puede traer beneficios para el futuro.

 

 
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