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Traducido de www.arkangelweb.org
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interesantes puedes encontrar fotos y conexiones referentes
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La vida de Barry:
La noticia de la muerte de Barry como consecuencia de
una huelga de hambre fue para todos nosotros como recibir
un terrible estacazo. Como digo, el día de su
muerte a la mayoría de nosotros se nos veía
abatidos. “Barry Horne ha muerto”. Muchos
de sus amigos mas cercanos atribuyen hoy su muerte a
aquella huelga de hambre en la que permaneció
68 días sin comer. Una dura prueba que causó
unos devastadores daños en su cuerpo y en su
mente, de los que nunca pudo recuperarse totalmente.
Esa fue su tercera huelga de hambre. La primera empezó
en enero de 1997 y finalizó en los últimos
días del gobierno conservador, después
que los laboristas prometiesen en el folleto “Nuevos
laboristas, nueva vida” actuar en cuanto llegasen
al poder. La segunda huelga de hambre finalizó
35 días después de que los laboristas
llegasen al poder e incumpliesen sus promesas. Murió
el 5 de noviembre del 2001 (¡la noche de las hogueras!)
en el hospital worcester, después de llevar desde
el 21 de octubre sin comer.
Barry se embarcó en las huelgas de hambre después
de muchas deliberaciones. Durante sus tres primeras
huelgas de hambre tuvo campañas de apoyo de sus
amigos mas cercanos, que en todo momento respaldaron
sus ideas. Él sabía que estaba haciendo
daño a los políticos, vivisectores, la
avaricia, la corrupción, etc. Entró en
huelga de hambre para sacar a la luz las promesas rotas
de los laboristas y para poner fin a los apoyos que
las instituciones gubernamentales siempre han dado a
los vivisectores.
La tercera huelga de hambre:
Quiero regresar a su tercera huelga de hambre porque
nada volvió a ser igual desde entonces. Barry
pasó esta huelga de hambre con mas determinación
que nunca. Acababa de ser golpeado con una sentencia
de 18 años de cárcel. Recuerdo que estaba
sentado en el juzgado y dejé escapar un suspiro
de alivio cuando la acusación reconoció
que él nunca había pretendido poner en
peligro o dañar a nadie. Pero poco después
el juez salió con una sentencia exageradamente
larga.
Barry nunca se dio por vencido y siguió luchando
en la cárcel. Sabía que tenía la
fuerza y determinación para llevar una huelga
de hambre hasta el final si era necesario. No había
vuelta atrás hasta que el gobierno retomase las
promesas que habían hecho antes de ser elegidos.
La empezó para interrumpir el apoyo de las instituciones
a la vivisección e iba a usar su propia vida
para negociar. Tony Blair había hecho unas promesas
y Barry simplemente estaba intentando que las cumpliera.
Si ignoraban su demanda de hacer una revisión
total de la industria vivisectora moriría, y
su muerte se sumaría a la de millones de víctimas
animales.
En el vergonzoso folleto de las mentiras “Laboristas
nuevos, vida nueva” prometieron, entre otras cosas”
un organismo para inspeccionar la vivisección.
A muchos nos sorprendió ver a Barry relacionándose
con políticos pero pronto nos dimos cuenta de
que pretendía algo mas. Quería mandarnos
el mensaje a nosotros, sus amigos, de que si queríamos
luchar por la liberación animal había
que hacer sacrificios y aquí estaba demostrando
que estaba preparado para el mayor de todos.
Cuando la huelga de hambre había alcanzado el
día 60 la Home Office decidió, una vez
mas, reunirse con los representantes de Barry. Su salud
estaba empeorando rápidamente, pero al pensar
que no prometían nada nuevo, decidió alargar
la huelga una semana mas.
Finalmente se envió el día 66 de la huelga
un mensaje por fax del laborista Kerry Pollard prometiendo
un cuerpo consultivo parlamentario. En esos momentos
Barry estaba muy enfermo y confundido, y había
sido trasladado al hospital de York (donde estaba rodeado
de amigos y seres queridos) a la soledad de la prisión
con un sistema de visitas típico en estos centros.
Inmediatamente George Howart, el entonces ministro de
Home Office y responsable de los experimentos en animales,
dio un paso y declaró a los media que la huelga
de hambre de Barry había sido una trampa y que
“nosotros no hemos negociado con Barry Horne.
No hemos ofrecido nada. El ministerio siempre dejó
claro que no cedería lo mas mínimo. No
ha habido ninguna negociación, ninguna concesión
ni ningún trato”.
Barry nunca se recuperó de las consecuencias
de esa huelga de hambre y murió por ella. Nunca
se volvió a oír hablar de ese proyecto
de control de las investigaciones con animales.
Barry como persona/ Barry como
activista por la liberación animal:
Para mí no había diferencia entre Barry
como persona y Barry como activista por la liberación
animal. Tenía un gran sentido del humor, una
sonrisa traviesa y una increíble energía,
dedicación y capacidad de autosacrificio.
Tenía un bondadoso y gran corazón pero
también un tremendo odio hacia los que discriminaban,
ya fuesen racistas, explotadores de animales, etc. Nunca
olvidaré su entrega en una liberación
que hicimos juntos en Interfauna, la noche de San Patricio
de 1990, en la que 82 Beagles y 26 conejos fueron liberados.
Como era típico en él, escuchó
el plan, hizo unas pocas observaciones con el mínimo
de palabras y siguió adelante. Una auténtica
fuente de inspiración en la noche para aquellos
que se encontraban cansados después de transportar
constantemente animales a través de campos fangosos.
Todos esos años como basurero, llevando bolsas,
vinieron muy bien.
En cualquier situación en la que pienso relacionada
con Barry, él estaba siempre en primera línea,
no era alguien que se situase en la retaguardia. Se
deprimía mucho cuando se daba cuenta de que alguien
no estaba realmente comprometido. No es que quisiese
que todo el mundo fuese por el mismo camino que iba
él, simplemente quería que aquellos que
se consideraban activistas por la liberación
animal estuviesen comprometidos realmente. Tenía
grandes expectativas. Tenía un sentimiento de
urgencia corriendo por sus venas. Se daba cuenta de
que los animales estaban muriendo ahora –si estabas
cerca de él siempre tenías esa sensación-
a menudo era desconcertante estar cerca de él.
Barry no era una persona especialmente sociable, pero
cuando alguien mencionaba las palabras liberación
animal, sus ojos se iluminaban. Una vez fue arrestado
por intentar rescatar al delfín Rocky de unas
miserables condiciones de vida en Morecambe Lancashire
y después hizo la acción mas importante
de todas, demostrar que estaba preparado para morir
por aquello en lo que creía.
Una vez, en una visita que Nancy Phipps le había
hecho durante la tercera huelga de hambre, cuando su
salud se estaba deteriorando, le dijo que tenía
miedo de morir. Para mi eso es un signo de que tenía
suficiente valor como para enfrentarse a un miedo tan
grande. Mike Hill, Jill Phipps y Tom Worby no pudieron
elegir sobre su muerte, pero Barry, voluntariamente
dio su vida por los animales, que tanto le preocupaban.
No quería morir pero ahora esta muerto.
“La lucha no es por nosotros, no es por nuestros
caprichos o necesidades personales.
Es por todo animal que alguna vez ha sufrido y muerto
en un
laboratorio de vivisección, y por todos aquellos
animales que sufrirán
y morirán en las mismas circunstancias a no ser
que
detengamos este cruel negocio ya. Las almas de los muertos
torturados lloran pidiendo
justicia, los que están vivos lloran pidiendo
libertad. Podemos hacer esa
justicia y proporcionarles esa libertad. Los animales
solo nos tienen a nosotros,
no les fallaremos”. Barry, septiembre de 1998.
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