Barry Horne no ha muerto
Sigue en
cada uno de nosotros
Ya han pasado siete años desde que Barry murió,
es un momento idóneo para recordar lo que nos
quiso transmitir.
Entrando
en el movimiento
Barry era un barrendero en paro que ya en su edad adulta
descubrió lo que era la Liberación Animal.
Adoptando una postura radicalmente antiespecista enseguida
se involucró en el movimiento. Desde el comienzo
mostró una iniciativa tan inusual para un “principiante”
que levantó las sospechas en muchos. Participó
en concentraciones y piquetes frente a peleterías,
difundía el mensaje liberacionista, acudía
a manifestaciones y, en muy poco tiempo, pasó
a verse implicado en la cara más combativa de
la Liberación Animal.
Barry empezó a acudir a sabotear
la caza todas las semanas. El sabotaje de la caza, para
quien no esté enterado, es una práctica
legal. Consiste en obstaculizar una cacería haciendo
uso de métodos legales (distrayendo a los perros
de los cazadores, espantando los animales, etc.). El
problema del sabotaje de la caza es que su gran efectividad
es una espada de doble filo. Por un lado los saboteadores
sienten una gran alegría al ver con sus propios
ojos cómo salvan animales de los disparos de
los cazadores. Por otro lado este éxito se vuelve
contra ellos, ya que los cazadores también ven
cómo su deseado “trofeo” escapa.
Frecuentemente los cazadores (que en Inglaterra se reúnen
en grandes cacerías para matar zorros) reaccionan
de un modo agresivo, y esto da lugar a muy violentas
peleas. Los saboteadores de la caza compañeros
de Barry le describen como alguien a quien les tranquilizaba
tener cerca. No dejaba la pelea hasta que todos sus
compañeros estaban seguros.
Descubriendo
el A.L.F.
Quizás esta fue la primera forma en la que Barry
salvó animales de una muerte segura. Lo que sí
sabemos con firmeza es que cuando probó la eficacia
de los métodos ilegales del A.L.F. fue consciente
de que esa era una herramienta que no podía desestimar
si quería conseguir la liberación animal.
Fue tan fuerte el impacto que creó
en Barry el entrar a laboratorios y rescatar cientos
de animales, o el sabotear las propiedades de sus explotadores
que, sin olvidar las otras estrategias, se aferró
a los métodos del A.L.F. considerándolos
como los más poderosos.
Barry era una de esas personas que
realmente sentía eso de “Liberación
Animal ahora”. No lo usaba como un eslogan o como
una frase con la que decorar camisetas, probablemente
esas palabras jamás salieron de su boca, pero
las expresó como mejor sabía hacer; mediante
la acción. Cuando se reunía con su grupo
de personas afines Barry destacaba por centrarse en
la acción. En el momento en el que una reunión
se prolongaba más de la cuenta él era
quien centraba de nuevo la conversación para
enfocarla en qué iban a hacer, cómo y
cuándo.
Al oír hablar de Barry, de su
conducta, podemos pensar en una persona de edad adulta,
que quería aprovechar al máximo los años
en los que podría seguir realizando lo que consideraba
más efectivo. Nos encontramos ante una persona
que continuamente tenía decenas de acciones programadas,
cuando se reunía con sus compañeros y
amigos en algún lado, en el trayecto de vuelta
a casa dejaba a su paso unos cuantos cristales rotos.
Evidentemente para él el tiempo apremiaba, y
lo quería aprovechar al máximo.
Actuando
sólo
Aun ya muerto, y obviamente sin peligro de ser juzgado
por ello, no sabemos en cuántas acciones del
A.L.F. participó Barry. Esto se debe a que era
una persona que solía actuar aisladamente. Se
daba cuenta de que sólo unas pocas acciones requerían
la participación de más de una persona.
Si Barry quería hacer una concentración
frente a una peletería y no podía contar
con nadie no tenía problemas en acudir sólo
a repartir folletos a los viandantes. Saboteaba la pesca
frecuentemente sin necesidad de que nadie le acompañase,
para ello se limitaba a arrojar al pescador al río
dándole un empujón.
Tras su muerte algunos compañeros
de Barry han sacado a la luz algunas de las acciones
en las que participó junto a ellos (Interfauna,
Boots, etc.). Además, fue encarcelado en distintas
ocasiones por acciones en grupo. Como el intento de
liberación de Rocky el delfín o cuando
fue sorprendido junto con otros 7 encapuchados mientras
intentaban incendiar una flota de autobuses empleados
para transportar a los trabajadores de H.L.S. al laboratorio.
Sin embargo, todo apunta a que también
en la estrategia que consideraba más efectiva
para lograr la Liberación Animal, el trabajar
de forma individual fue su manera favorita. Evidentemente
es algo que no compartía con nadie. Lo que hacía
se lo guardaba para él, no necesitaba que nadie
le diese una palmadita en la espalda. Pero como se ha
señalado, el frenético ritmo con el que
llevaba a cabo su serie de acciones del A.L.F. desencadenó
en un muy reducido número de detenciones, no
obstante fueron suficientes como para que la policía
descubriese en qué tipo de cosas se veía
envuelto. Con su última detención se confirmaron
las sospechas de sus compañeros de que él
actuaba en la mayoría de las ocasiones solo.
En
busca y captura
Lo que ocurrió fue lo siguiente. Barry había
pasado, al menos tres años en prisión.
Recordemos que era una persona a la que le ardía
el deseo por hacer cosas, no era de las que se planteaban
el atacar un establecimiento o liberar unos animales
y dejaba que pasasen las semanas hasta que finalmente
lo hacía. Muy al contrario enseguida se ponía
a preparar la acción en sí, y entre medias
realizaba el mayor número de “acciones
menores” posible. Una persona así, con
esas ganas y esa iniciativa tuvo que sentirse muy frustrada
en prisión. Veía pasar los días
y que no podía continuar su lucha.
Tras un juicio a Barry se le anunció
que debía ingresar en prisión de nuevo.
No tardó en encontrar una solución para
no entrar en un nuevo estado de frustración;
Barry nunca se presentó.
Barry desapareció de la faz
de la tierra, pero la policía le conocía
y era consciente de que no era de esas personas que
utilizaría el argumento de la represión
como excusa para traicionar sus ideas y a los animales.
Sus sospechas quedaron confirmadas, un reguero de incendios
en establecimientos de Boots (compañía
que experimentaba con animales, al menos hasta que Barry
y otros entraron en acción) salpicaba una zona
de islas en Inglaterra. Finalmente dieron con él,
pero no podían limitarse a detenerle, entonces
tan sólo cumpliría la condena que previamente
tenía más la resultante de no haberse
presentado el día indicado. La policía
necesitaba pruebas de que él solo había
iniciado una campaña de incendios en la que hacía
uso de artefactos incendiarios del tamaño de
un paquete de tabaco. Los programaba para que se activasen
de noche, cuando la compañía estaba vacía,
para que ningún animal humano sufriese daños,
y los escondía en el establecimiento escogido.
Fue necesario que la policía
desplegase un inmenso dispositivo de seguimiento y emplease
una gran cantidad de recursos para que Barry no sospechase.
Más de 60 personas participaron en la operación.
Finalmente lograron su objetivo, y Barry fue atrapado
literalmente con las manos en la masa. En las imágenes
aparecidas en las noticias al día siguiente se
podía ver a un hombre de alrededor de 50 años,
ataviado con una gorra de larga visera, manos esposadas
a la espalda, y cuyas yemas de los dedos estaban envueltas
en cinta aislante. Su cara reflejaba la derrota, no
obstante su figura se mantenía firme, sabía
que ese día iba a llegar tarde o temprano.
Por supuesto aunque no son pocas las
ocasiones en las que Barry fue detenido por llevar a
cabo acciones del A.L.F. en grupo (como cuando fue sorprendido
con un pasamontañas ).
Por ello, se cree que la gran mayoría de las
acciones del A.L.F. que llevó a cabo jamás
se las contó a nadie. Sin embargo, en lo referente
a las acciones que llevó conjuntamente con otras
personas, se sabe que no fueron pocos los laboratorios
a los que entró.
La
huelga de hambre
Una vez descrita la forma en que Barry concebía
el tiempo, como si la vida fuese una cuenta atrás
en la que puede perder un instante en hacer lo que le
pide el cuerpo y el corazón, podemos entender
cómo le sentó la condena de 18 años.
Recordemos que ya había estado
una buena temporada en la cárcel, cuando decidió
continuar en el A.L.F. sabía a lo que se atenía
y lo asumía gustosamente. Con un fuerte carácter
y sin miedo a las peleas difícilmente temía
la prisión, sin embargo la cuenta atrás
seguía en marcha, no se detenía cada vez
que era encarcelado. Quería hacer algo por la
Lieberación Animal, nada podía impedírselo,
la estrategia del gobierno de encarcelarlo no iba a
ser suficiente para frenar sus deseos.
Recurrió para seguir luchando
a lo único que le quedaba, su propia vida. Aparentemente
se trataba de pedir al partido político en el
poder que cumpliese sus promesas electorales. Ellos
habían afirmado que prohibirían la vivisección
si salían elegidos. Barry, como explica John
Curtin (un excompañero de Barry a todos sus efectos),
no era ningún demócrata y jamás
había creído esas promesas. Por supuesto
no acudió a votar aquellas elecciones y probablemente
jamás pensó que los laboristas fuesen
a cambiar su política con los animales gracias
a su huelga de hambre.
En lo que sí que creía
Barry era en la capacidad del movimiento por la Liberación
Animal, y desde dentro de una jaula él quería
encender la mecha para que la gente se sintiese furiosa,
y tradujese su rabia en acción. Ya que él
desde dentro no podía actuar usaría alguna
estrategia para que los demás lo hiciesen por
él.
Su huelga de hambre hizo que el tema
de la experimentación animal saliese a la luz
de nuevo, y muchas personas que eran meras espectadoras
de lo que realizaba el movimiento pasaron a unirse al
mismo. Por su parte, los que ya estaban activos multiplicaron
sus acciones.
Visto esto nos podemos reír
de los periodistas que calificaban a Barry Horne como
un “mártir”, algo que él mismo
detestaba. También podemos preguntarnos ¿sirvió
de algo la huelga de hambre?, sin duda Barry contestaría
que sí, él murió satisfecho. Decidió
jugar su última baza y la ganó.
Conclusión
Son muchos los que cada 5 de noviembre rememoran a Barry,
pero es seguro que eso no es lo que él querría.
Barry deseaba un movimiento compuesto por gente que
actuase día a día y noche tras noche,
tal y como lo hacía él. No se trata de
que soltemos una lágrima viendo sus fotos, lo
que él deseaba era difundir su ilusión
por lograr (ahora) la Liberación Animal. En última
instancia somos todos los que hoy en día estamos
en la lucha los que tenemos que mostrar si el logro
de Barry se prolonga en el tiempo. Depende de ti, tú
decides si su muerte desencadenó en una gran
cantidad de acciones durante un corto espacio de tiempo,
o fue además un influjo de inspiración
que impregnaría a generaciones futuras. Sal a
la calle y demuéstrate a ti mismo que hay una
parte de Barry en ti.
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