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Luchar por la Liberación Animal
– por un activista sueco -

Este artículo nos lo ha enviado anónimamente un activista desde Suecia con el propósito de animar a quienes están haciendo acciones aquí y a quienes todavía no se han decidido a ello. Se trata de un conmovedor relato de algunas de las acciones en las que este compañero ha participado.

La puerta se abrió de un golpe y las luces de las linternas entra-ron en los oscuros pasillos. Y ahí estábamos nosotrxs, siete activistas por la liberación animal que acababan de romper las puertas de un hospital al sur de Estocolmo. Habíamos ignorado el cartel de ‘No entrar’. Teníamos las llaves para las puertas (palancas y cizallas). En la calle, a unos pocos metros de ahí, había dos taxis esperando clientes en una noche fría y con nieve. Ahora ya no había nada que pudiese detenernos de hacer lo que habíamos ido a hacer: ¡Salvar a los animales!
Esto fue en 1994, y fue una de mis primeras acciones. Pocas semanas antes habíamos recibido información sobre el laboratorio del hospital, gracias a un contacto que trabajaba allí. Pronto sabríamos todo lo necesario para llevar a cabo la acción. Buscamos hogares para los animales rescatados y reunimos a unas pocas personas.

Una vez dentro del laboratorio, la primera puerta que abrimos fue la del cuarto de las cobayas. Estaban haciendo esas voces tan graciosas. Sólo quedaban 18. Había habido 50, pero las restantes habían sido torturadas hasta la muerte unos días antes durante un cruel experimento en el que se les había sometido a altos niveles de sonido hasta romperles los tímpanos. La siguiente habitación estaba cerrada con llave, pero la abrí de una patada. Lleno de energía por el deseo de liberar a los animales. Ahí dentro encontré conejos, muchos conejos. Desgraciadamente, sólo teníamos hogares para cinco conejos, así que los cogimos y corrimos hasta nuestro coche. Recuerdo correr con esa preciosa coneja blanca en mis manos y la forma en que me miraba. Pude sentir su pequeño corazón latir junto al mío, y comprendí que ella sabía que estaba siendo rescatada. Cuando regresamos dentro, entramos a una habitación llena de hámster. Rescatamos a nueve hámsteres y los metimos dentro del coche.
Había muchos más hámster, y también había ratas y ratones, pero al no tener casas para ellxs, hubo que dejarlos atrás. Antes de irnos destrozamos todo el equipo de laboratorio que encontramos e hicimos pintadas por todas partes. Así fue como empezó mi vida de activistas. Aquella noche liberamos 32 animales de unos experimentos crueles y destrozamos un laboratorio de vivisección. No éramos ninjas ni gente especialmente entrenada, sólo gente normal, harta de que la gente maltrate a los animales. Decidí que tenía que hacer algo contra eso. No iba a meterme en ninguna organización por los animales, ni pensaba escribir cartas a lxs políticxs. Iba a entrar en acción, acción directa, y desde ese día eso es lo que he hecho y lo que haré siempre, ya que es una de las formas más efectivas de detener la explotación animal.

Suecia tiene una larga historia de actos por la liberación ani-mal y liberaciones. Durante los años 70 y 80 se liberaron perros y gatos de laboratorios. Pero la primera vez que se usó el término Djurens Befrielsefront (FLA) fue en 1985, con una mujer de 35 años que trabajaba como señora de la limpieza. Su nombre era Emilie. Atacaron la escuela de odontología de Malmo el 15 de junio de 1985, y rescataron a dos beagles de la vivisección. Desde aquel día todo el mundo ha oído hablar del FLA en Suecia. Después de la liberación en el hospital fui a ver un centro de cría perteneciente a la Asociación de Cazadores Sueca. Criaban aves para venderlas a los cazadores, y en cuanto me enteré de esto supe que esto debía ser detenido. El lugar fue fácil de encontrar, y el único problema era que había perros de caza cerca, los cuales se podían despertar si liberábamos a las aves. Pero decidimos arriesgarnos. Cortamos la valla en una fría noche de primavera y entramos dentro. Lo primero que hicimos fue abrir las jaulas de todas las codornices (varios cientos), y después liberamos varias palomas blancas. Después empezamos a liberar a todos los faisanes, y como había varios centenares fue un trabajo duro de hacer. Una vez hecho esto, liberamos a los patos y a los gansos y se fueron volando al momento. Cuando ya habíamos liberado a más de quinientas aves nos pusimos a des-trozar todo lo que encontramos. Después de un buen rato, los perros empezaron a ladrar y tuvimos que huir, pero había sido una gran acción.

Después de esa acción nos enteramos de que había un criadero de ratas para la vivisección en Estocolmo. Atacamos ese lugar dos veces. Fue muy sencillo porque era una casa vieja sin sistema de ventilación, así que el dueño se tenía que dejar las ventanas abiertas por la noche y nosotrxs podíamos entrar a través de ellas. La primera vez rescatamos a 48 ratas y a 9 ratones, y la siguiente vez, durante el día mundial de los animales de laboratorio de 1998, rescatamos a más de 120 ratas y, como muchas de ellas estaban preñadas, en total fueron, posiblemente, más de 200. Como fue muy duro encontrar hogares para todas ellas viví con 50 ratas durante bastante tiempo. Mucha gente piensa que son animales sucios y malos, pero en realidad son pequeñas criaturas muy inteligentes con mucho que aportar. Estuvo bien vivir con las ratas, pero al cabo del tiempo empezó a oler mal. Costó un tiempo, pero al final encontramos un hogar a todas las ratas en el que pudieron disfrutar de sus vidas. Aquel criadero acabó cerrando a causa de las liberaciones, y eso nos muestra que la acción directa funciona. No sé por qué, pero uno de los animales con los que más disfruto rescatando son los perros. Puede que sea porque los tenemos alrededor mientras crecemos. He participado en dos liberaciones de perros, ¡las dos veces las hicimos a la luz del día! La primera vez fue en la escuela veterinaria de Uppsala. Durante el día tenían a los perrxs en el exterior en pequeños recintos, pero por la noche los tenían en un edificio con alarmas, así que teníamos que ir durante el día. Cambiamos la matrícula del coche y rápidamente condujimos hasta el lugar donde estaban los perrxs, salimos de los coches, saltamos la valla y cogimos a los perros. Fue difícil cogerlos porque nos tenían miedo, ¿y quien no lo estaría si le persiguen varias personas con la cara tapada? Al final conseguimos rescatar una perra, y recuerdo cómo me chupaba y me daba besos en la cara cuando la llevaba hasta el coche. Esa pequeña señorita sabía a dónde iba y que nunca vol-vería a los laboratorios de tortura.
Tuvimos que conducir muy deprisa porque nos habían visto, pero nos fuimos antes de que llegase la policía y llevamos a la perra hasta su nuevo hogar. La gente de la casa la llamó Angel. Ella sigue viva todavía, y tiene una vida perruna muy feliz.

Otra acción que recuerdo muy bien fue aquella en que mi célula del ALF liberó a gallinas de una granja en batería. Por desgracia, dos personas de las que iban a participar se pusieron enfermas y sólo quedábamos tres activistas. El lugar que íbamos atacar era el centro de investigación Smedsmora, un lugar en el experimentaban alimentos en gallinas enjauladas. Encontramos el lugar sin dificultad, y tuvimos que aparcar lejos y llegar a tra-vés de un bosque. Estuvo bien porque aunque había luces encendidas durante mucho tiempo, era una cálida noche de verano. Cuando pudimos entrar dentro comprobé una puerta trasera y vi que estaba abierta. Entramos al interior de la nave, estaba muy oscuro y daba bastante respeto. Pronto escuchamos las gallinas y encendimos las linternas. Allí estaban ellas, varios miles en jaulas minúsculas. Llenamos todas las cajas con un total de 29 gallinas. Nos dimos cuenta de que no podíamos llevarlas a todas. Tuvimos que elegir, podíamos ir dos veces todxs al coche pero entonces no sabríamos si mientras estábamos en el coche podía llegar alguien y llamar a la policía. O podíamos ir dos veces pero que una persona se quedase en el lugar para vigilarlo. No había voluntarixs para la segunda opción, así que yo accedí a quedarme mientras ellxs llevaban la primera tanda de gallinas liberadas.

Cuando cerraron la puerta yo me quedé ahí mirando atentamente a mis hermanas y hermanos animales. Después empecé a trabajar. Encontré una oficina con resultados de experimentos y documentación importante. La cogí toda, la llevé a la zona de gallinas, la rompí en pedazos y la lancé a los excrementos del suelo. Luego cogí los huevos y los rompí enci-ma. ¡La venganza de las gallinas! Me reí en mis adentros y empecé a romper todos los huevos que pude encontrar. Después la vi a ella. Tenía la cabeza entre los barrotes de la jaula y un ala estaba asomándose fuera. Era una preciosa gallina blanca y cuando llegué hasta ella todavía estaba viva. La ayudé a entrar otra vez a la jaula y le di agua. Ella intentó beber pero no tenía suficiente energía. Me miró con sus bonitos ojos. Había llegado demasiado tarde. Cerró los ojos y, seguro que cuando saliese el sol ya no seguiría viva. Le hice una promesa cuando las lágrimas salieron de mis ojos. Le dije que durante el resto de mi vida sería veganx, y que durante el resto de mi vida lucharía por los animales. No pude salvarla, pero puedo salvar a otros.
Se abrieron las puertas rápidamente. Pensé que era un guardia, pero eran mis dos amigxs. Cogimos las gallinas y salimos rápidamente del edificio. ¿Piensas que la historia acaba aquí? No. Cuando llegamos a Estocolmo el coche se paró en el centro de la ciudad. Así que, imagínate, tres personas vestidas de negro, dentro de un coche con 29 gallinas.

Tuvimos suerte y pudimos alquilar otro coche cerca, pero hubo que esperar mucho tiempo, así que, mientras tanto, necesitábamos enco-trar un lugar en el que relajarnos. Teníamos un amigo llamado Ake. Tenía más de 70 años, apoyaba al ALF y había luchado por los animales durante mucho tiempo. Desgraciadamente, ya ha muerto. Ake fue una de las personas que liberó a gatos de un laboratorio de vivisección durante los años ochenta. Fuimos a su casa, le despertamos y nos dejó meter las gallinas en su jardín durante la noche. Él se pasó todo el rato haciendo tartas para nosotrxs y para las gallinas mientras dormíamos. Por la mañana pudimos irnos y llevar las gallinas a sus nuevas casas. Antes de salir, Ake puso todo su dinero en mis manos y dijo, para la próxima vez, ¡sacadlas fuera!..

Liberar animales y realizar sabotajes contra explotadores de animales no tiene por qué ser difícil. Suele ser muy sencillo, aunque tienes que tener cuidado de no decir nunca a otras personas lo que haces. Así es como he sido un activista del ALF durante trece años sin haber entrado nunca en la cárcel ni haber sido arrestadx. Durante estos años he rescatado a miles de animales y he cerrado muchos centros de explotación. Eso es una buena prueba de que la acción directa funciona. La gente que está en el poder dice que no hemos conseguido nada. Bueno, las cosas sí que han cambiado para la beagle Angel, para las ratas Juliette, Julian, Soty, Nicke, Simone, y para todxs los demás a los que hemos rescatado. Todo esto lo han hecho unas pocas personas, imagínate si fuésemos muchxs más.
Si no estás activx, empieza a estarlo. Elige unxs pocxs buenxs amigxs con los que trabajar. Mucha gente me ha preguntado, ¿ha merecido la pena? Bueno, para mi es suficiente con ver cómo un conejo puede saltar por primera vez, después de pasar toda su vida en una jaula. O con dar un abrazo a un beagle liberado, que te devuelva un lametón y ver cómo por primera vez en su vida puede confiar en un humano. No podremos salvar el mundo, pero podemos salvar el mundo de unos individuos. Para los animales liberados, la Liberación Animal llega por la noche.
Todas las acciones que se están haciendo en España son una inspiración para el resto de nosotrxs. Me permiten recordar cuando el movimiento era nuevo en Suecia. Tendréis muchos años de acciones exitosas, y muchos animales os agradecerán lo que hacéis por ellxs. Este es un movimiento de solidaridad. Somos gente fuerte y eso es lo que se necesita para conseguir la Liberación Animal, y eso es lo que vamos a hacer. Nunca te rindas aunque a veces pueda hacerse duro y puedas sentirte solo. ¡Alégrate por cada pequeña victoria y piensa en tus amigos por todo el mundo!

 

 
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