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Cómo se hizo la acción
La historia de cómo aparecieron 38 artefactos incendiarios en un matadero

[extraido de la revista Sombras y Cizallas nº 7]

El siguiente “cómo se hizo” fue escrito por Melanie Arnold. Ella fue condenada a 3 años de cárcel por un incendio en el matadero Ensors, en Gloucestershire. Michael Green, un amigo de Mel que también fue condenado por la acción recibió una condena de 5 años.

“Hace unos años, la formativa de los mataderos británicos estaba determinada por la estricta formativa de higiene de la Unión Europea. A los propietarios se les dio 3 años de plazo para adaptarse a la formativa. Los mataderos grandes encontraron los fondos necesarios, los medianos se tambalearon en la balanza y los pequeños quebraron o se vieron obligados a fusionarse entre si. Esto generó una gran tensión en la industria cárnica. A la vez la preocupación del público llegó a un máximo, no sólo se cuestionaban las técnicas de la ganadería, sino todo lo referente a la carne debido a la Encefalopatía Esponjiforme Bovina. Anticipándose a las inspecciones de los mataderos, las manifestaciones y los programas de televisión, se planeó un ataque contra el matadero Ensor. Fue un acontecimiento orientado a la difusión, que no sólo pretenda eliminar un establecimiento de muerte más, sino mantener viva la lucha contra la carne y mostrar que en el sitio que estés, hagas lo que hagas, si explotas animales o el medio ambiente, no pasarás indadvertidx para lxs activistas de la Tierra.

Nunca hubieses adivinado a que se dedicaba Ensor si hubieses cruzado conduciendo por delante y hubieses visto las oficinas de la parte delantera. Pero el olor..., el olor te hubiese alertado. Fue escogido por su localización. Situado en una zona escondida de Gloucestershire, estaba suficientemente aislado para quemarlo sin poner en peligro ninguna vida, pero no tan aislado como para que nuestra presencia en la zona no pudiese ser explicada. Michael y yo nos escondimos una noche en el complejo y cuando todo el lugar estaba vacío, hicimos un primer reconocimiento. Inspeccionamos el vallado, las rutas de escape, los terrenos cercanos, recorrimos el aparcamiento de camiones, las jaulas de animales y diferentes edificios y vehículos. Estudiamos, observamos y memorizamos todo. Después hicimos un estudio más exhaustivo del matadero. Escalamos al tejado en busca de posibles puntos de entrada ya que la parte delantera tenía alarmas. Después la inspección nos llevó hasta una de las muchas puertas de una nave, en la parte trasera del edificio. Tenía un gran contenedor obstaculizando. Lo apartamos y entramos dentro. Nos encontramos en el extremo de un laberinto oscuro, pasillos con habitaciones laterales. Había un silencio absoluto, pero dominaba una atmósfera inconfundible, era tan fuerte que casi se podía sentir. El hedor a sangre y miedo era evidente. Ecos. Ecos por todas partes. Entré en una habitación en la que había dos vacas muertas colgadas de sus patas traseras, sus gargantas abiertas se balanceaban sobre una rejilla del suelo. Cerca había contenedores de metal que contenían sangre, órganos y tejidos de nuestros amigos, estaban ahí como abrigos arrugados en sus propios jugos.

Pasamos dos horas ahí aquella noche. Descubrimos por donde venían los animales desde las jaulas y caminamos sobre sus huellas hasta la rampa en la que los animales eran empujados y aturdidos (o no) para después llevarlos hasta el lugar en el que se les colgaba, se les degollaba y se les desangraba. Subimos al primer lugar en el que habíamos estado, la cocina, baños y oficinas, y después volvimos a la parte principal del matadero, un recorrido muy desagradable. Nos fuimos sin dejar rastro.

Quince días más tarde yo había comprado ya todo lo necesario y el 10 de junio de 1995 desembarcamos en el lugar nuestras herramientas, gasolina, y artefactos. Luego llevamos la furgoneta a un lugar en el que no resultaba sospechosa. Caminamos de vuelta al sitio como si fuésemos una pareja de enamorados y nos metimos al aparcamiento de camiones. Los camiones, el edificio y los terrenos cercanos fueron revisados para ver si había signos de vida. Tras comprobar que no había, continuamos. Abrimos un agujero en la valla, por el extremo opuesto al que hubiese utilizado la policía o seguridad para entrar. Así nos asegurábamos de que nuestra vía de huida no sería bloqueada. Después rompimos las ventanas laterales de cada vehículo, algo sencillo y poco ruidoso con un golpe certero. Nos retiramos y esperamos a ver si se producía una respuesta. No la hubo. Dejamos un artefacto sin encender debajo de cada vehículo preparado para ser activado y nos dirigimos al edificio. Echamos una gran cantidad de gasolina por todo el primer piso mojando todo lo que había ahí. Cogimos las toallas de papel del vestuario y las esparcimos desde el primer piso bajando las escaleras, formando una mecha serpenteante.(...). No tuvimos suerte en esto, así que nos concentramos en lo que podíamos conseguir. Escalé a un techo ondulado y dejé artefactos incendiarios junto a un rastro de gasolina que llevaba a la rampa en la que se aturdía a los animales, encendí los artefactos. Reunimos la maquinaria, la rociamos con gasolina y colocamos ahí otro artefacto encendido. Los artefactos estaban hecho se una mezcla de nitrato de potasio y azúcar a partes iguales, esto lo metimos en bolsas de cierre hermético usadas para conservar alimento. Atamos las bolsas a botellas que contenían detergente y una mezcla (de gasolina) aceleradora.

Teníamos 26 de estos artefactos y otros 12 paquetes con la mezcla de nitrato/azúcar sueltas, además de toda la gasolina. ¡Hay que trabajar duro! Después encendimos los dispositivos de los vehículos y a través de las ventanas rotas, los colocamos en las tapicerías. Volvimos al edificio y empezamos un incendio de forma manual y comenzamos a lanzar dispositivos sobre él para avivar el fuego. La mezcla explosiva junto con la gasolina produjo llamas eléctricas de 2’5 metros que empezaron a avanzar peligrosamente hacia nosotrxs a través del suelo empapado.

Nos fuimos corriendo justo cuando dos camiones se envolvían en llamas. Desaparecimos en la noche.


 
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