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Una Liberación que Hizo
Historia
Extraído
de la revista Sombras y Cizallas nº 10, a su vez
extraído del libro de Keith Mann
-From Dusk Till Dawn-
En Reino Unido, en 1976, cuando los
primeros zorros fueron intencionadamente liberados de
una granja escocesa se vaticinó el principio
del fin de las granjas de pieles; Pero no se lograría
sin una polémica previa.
Esto se ha convertido en un ingrediente básico
en la lucha contra la explotación animal.
Donde a principios de los años 80 había
600 granjas de pieles en activo, sólo quedaban
68 granjas de visones y un puñado de granjas
de zorros, entre las que había una en Gales y
ocho en Escocia. La mayor parte de estas fueron cerradas
en la década de los 90. En 1989 había
52 y en 1999 sólo quedaban 13.
Aunque lo más honrado sería decir que
la mayor parte del movimiento no fue especialmente agresiva
con el negocio de las pieles, sí que hubo algunos
activistas que fijaron su vista en lo que ocurría
con la docena de granjas que persistían. También
dedicaron una tarde o dos para recordar al resto de
la sociedad que aun quedaban visones enjaulados. Había
habido gran revuelo ante las liberaciones de animales
enjaulados en la naturaleza de EE.UU. y Europa, pero
nunca había habido ninguna reacción tan
exagerada como la producida tras la liberación
de 6000 visones en la zona de New Forest en otoño
de 1998. Se produjo durante una temporada de escasez
de noticias, y a la vez que los visones, el ALF dejaba
escapar un océano de prejuicios humanos.
Con la convicción de que sentir enfado, quejarse
o votar no tenía sentido, un equipo de rescate
se dirigió a New Forest al principio de la noche
y se acercaron a la granja Crow Hill. Se bajaron del
coche a 700 metros y caminaron a través de la
intensa oscuridad hasta la parte trasera de la finca,
se cubrieron la cara y manipularon la vieja valla a
prueba de visones.
El valle proporcionaba un escondite ideal y el acceso
era bueno desde la parte de atrás a través
de los árboles. Los perros guardianes estaban
encadenados en la parte delantera del recinto. La noche
era joven. No fue difícil hacer que los visones
saliesen de las jaulas. La mayoría ni siquiera
tenían cajas-nido acopladas a la jaula para esconderse
(algo que incluso la industria peletera acepta hoy como
algo necesario).
A las pocas horas del amanecer de la mañana siguiente,
la MAFF tenía un equipo de personas vestidas
de camuflaje peinando los 93.000 acres de New Forest
para cazar a los huidos. A los granjeros y propietarios
se les dio vía libre para exterminar cualquier
visón. Las escopetas de los idiotas estaban listas.
Los perros de Hampshire entrenados para cazar visones,
fueron azuzados. Todo el mundo estaba fuera intentando
meter estas pobres criaturas de nuevo en sus miserables
jaulas. ¡Se querían vivas o muertas! ¡No
era culpa suya! Los liberadores que habían creado
este clima cercano a la histeria debían de estar
impresionados por esta reacción ante un simple
acto de sabotaje. De pronto, periodistas aburridos,
“ecologistas”, cazadores, editores y policías
estaban cualificados para opinar sobre las consecuencias.
Lo mires como lo mires parece un acto inconsiderado,
¿Quién se atrevería a decir lo
contrario? ¡Yo lo haré!
Los vecinos del lugar se habían armado y protegido
tras haber sido advertidos de que tuviesen cuidado.
Algunos se quedaron junto a sus hijos dentro de casa
ya que los visones “acechaban” por los campos
de Hampshire, como si fuese una nube de langostas devorando
todo lo que había en sus jardines. Una mujer
afirmó haber bloqueado las entradas de su casa
y sellado la chimenea para que no la atacasen. Sería
gracioso si no fuese tan serio para el odiado visón:
pequeños, encantadores carnívoros con
piel, que son mucho menos peligrosos y miedosos en este
mundo que los animales grandes y menos atractivos que
los mantienen en jaulas. Incluso la RSPCA los estaba
cazando. ¡Incluso! Dada su trayectoria no nos
debería sorprender este hecho.
Volvamos al punto apestoso, los inspectores de la RSPCA
se llevaron a los visones capturados de vuelta al lugar
en el que estaban muriendo de enfermedades, donde tenían
enormes heridas sin tratar, donde los animales vivos
eran mantenidos junto a otros muertos, desarrollaban
comportamientos estereotípicos, les faltaban
extremidades o las tenían rotas. La granja Crow
Hill era una granja factoría nauseabunda que
mantenía visones vivos, muertos y moribundos
enjaulados mientras se los comían los gusanos
y las moscas; había mierda por todas partes y
el más repugnante hedor en el aire.
Un inspector de la RSPCA había visitado la granja
anteriormente y no había hallado nada malo, mientras
tanto había activistas vigilando el lugar. Los
oficiales de MAFF habían hecho visitas rutinarias
y tampoco habían encontrado nada que les preocupase.
¡Tienes que estar dormido para que te pase esto!
Sólo se consiguió que reaccionasen cuando
una persona entregó grabaciones de video a las
oficinas centrales del RSPCA, pero la respuesta fue
muy pequeña y demasiado tardía. Los horrores
que han sufrido tantas criaturas de piel en este lugar
y en otros similares son demasiado espantosas para poder
describirlas con palabras. El partido Laborista conocía
la situación, dijeron que actuarían para
acabar con la industria y después, por supuesto,
no lo hicieron. Yo no les voté y aun así
lo que hicieron me hace sentir muy enfadado, ¿Cómo
se sentirán los que les votaron y les vieron
romper sus promesas? ¿A quién deberían
quejarse? Y… ¿qué hay de los visones?
Esto fue una preocupación muy importante para
unas pocas personas.
Obviamente esto no fue un “acto de terrorismo
inconsciente” como lo calificaron algunos. “Se
había planeado con mucha antelación. Queríamos
saber que es lo primero que haría el gobierno.
Si los políticos no hacen lo que se les ha dicho
que hagan, entonces ha llegado el momento de que la
gente deje de hablarles”, dijo uno de los activistas
sin arrepentirse. Su teoría era que a pesar de
que los visones atacarían a cualquier otra criatura
de menor tamaño, el nivel de sufrimiento y muerte
a largo plazo sería mucho mayor si las jaulas
no se vaciaban para siempre. Se trataba de tensar la
situación, era un acto consciente.
El ALF no era el causante del crecimiento de población
hasta unos 100.000 visones salvajes en Reino Unido.
Habla con los granjeros de pieles, los trajeron desde
Norte América a finales de la década de
1920. 20 años más tarde los visones estaban
distribuidos por los campos Británicos y habían
empezado a reproducirse en libertad. Algunos consiguieron
escapar de las granjas, mientras que otros muchos habían
sido deliberadamente liberados por sus captores cuando
los beneficios del negocio descendieron. Debido a que
las nutrias luchaban por sobrevivir a causa de los venenosos
productos químicos que vertían los agricultores
a los ríos y los gatos salvajes habían
sido perseguidos por cazadores del s XIX hasta casi
extinguirlos, quedaba un nicho ecológico libre
en el ecosistema. Así que no sólo se había
obligado a los visones a vivir en un lugar en el que
eran odiados a muerte, sino que además se les
mantenía en jaulas. Eso no podía estar
bien.
El gobierno estaba de acuerdo en que el negocio debía
prohibirse, pero no hicieron nada. Este comportamiento
incompetente o mentiroso no da ninguna confianza e incita
a la gente a tensar la situación, generalmente
mediante métodos polémicos.
Y, ¿que hay del “desastre ecológico”
que comentó el periódico Sunday Times
o el “desastre medioambiental” del que habló
la RSPCA? El Periódico The Guardian dijo que
los visones estaban amenazando 120 kilómetros
cuadrados de naturaleza y el Mirror puso en su titular
“los visones corren libres en los campos de la
muerte” que da una absurda imagen de “visones
en una fiesta de sangre”, dejando un rastro de
destrucción en un radio de 5 millas de la granja.
La policía advirtió: “chicos jóvenes,
especialmente bebés no deben dejarse solos, y
mucho menos en el exterior. Los visones atacarán
bebés, niños, gatos, perros, gallinas
e irán al cuello.”
Aún hay más! El Independent
dijo que los visones liberados eran: “La palabra
que introducía el miedo en el corazón
de Hampshire… que acechaban la vida salvaje en
New Forest y llegaban hasta Dorset. Los visones no tienen
escrúpulos ni piedad.” Entremezclado con
esta historia se asomaba una muestra de “preocupación”
porque no todas las criaturas podrían sobrevivir
la vida salvaje. ¿Era entonces una pérdida
para los visones deshacerse de un confinamiento cuyo
único propósito era garantizar su muerte
prematura? Antes de la acción se grabó
a uno de los trabajadores de Crow Hill agarrando visones
por la cola y estampando sus cabezas contra el suelo
para matarlos.
Uno de los periódicos comentaba la historia de
Ian Sturrock, quien presuntamente había contemplado
con horror cómo uno de los visones trepó
hasta alcanzar a su hijo de 18 meses. A pesar de que
Sturrock temía por la vida de su hijo, el artículo
iba acompañado del momento en el que el visón
(si realmente era un visón) estaba al lado del
niño. Sin duda incluso el padre más inepto
hubiese ido en primer lugar a rescatar a su hijo ante
un animal supuestamente tan peligroso. ¿La foto
merecía ser comprada por un periódico
y publicada?, ¿Estaba haciendo el animal algún
daño al niño? Obviamente no, a pesar de
todo esto el mensaje que se transmitía era que
nuestros hijos estaban en peligro. ¿Por qué?
¿Había habido algún ataque de visones
con anterioridad?
Otra historia fantástica, y hay muchas donde
elegir, viene de un pescador que dijo haber sido atacado
por una manada de visones cuando estaba pacíficamente
sentado intentando que los peces mordiesen su anzuelo.
“Visones asaltan a un pescador” rezaba el
titular del Telegraph. “De repente estas figuras
oscuras salieron de los arbustos y saltaron sobre mi.
Estaban todos encima mio. Había cuatro o más.
Corrían sobre mis piernas, mis pies y trataban
de escalar sobre mí. Yo chillaba. Cogí
mi red de mano para golpearles. Golpee a un par, pero
no parecía afectarles. No tenían miedo.
Pelee con ellos durante un minuto más o menos”.
Estas eran las declaraciones del pescador John Stone
aproximadamente una hora después de haber comido
setas alucinógenas. La maligna reputación
de los visones estaba confirmada y repetida una y otra
vez.
Algunos visones fueron disparados o
cazados con cepos y devueltos a la granja. Sólo
una minoría lograron escapar, puede que sólo
unos pocos centenares sobreviviesen la escapada y no
todos ellos pasasen el invierno. Posiblemente algunos
aún sigan libres y garantizo que se les da mejor
vivir en armonía con la naturaleza que a la mayoría
de los humanos.
Estas noticias mostraban una preocupación increíblemente
falsa por los animales que cazasen los visones liberados,
y se trataba de olvidar el mensaje de todo esto. La
doble regla de medir no tenía límite.
No hizo falta un matemático para hacer cálculos:
los visones liberados habían sido engordados
en sus jaulas con cuerpos de otros animales que habían
sido asesinados por gente mucho más malévola
que los cuatro que habían abierto las jaulas,
sin nombrar el hecho de que los visones también
iban a ser asesinados si seguían allí.
¡Todos ellos! En una sola granja de pieles de
Devon 26.000 visones enjaulados estaban siendo alimentados
diariamente con ocho toneladas de gallinas, pescado,
cereales cocidos, vitaminas, hígados y germen
de trigo. Esto implica un gran sufrimiento y un importante
derroche que merece ser comentado. ¿Y qué
hay de la carnicería que llevan a cabo los cazadores
en las 300 áreas de disparo en las que millones
de animales son masacrados con balas, cepos y venenos?
¡Esto si que son muertes crueles!
Muy pocas personas de las que habían protestado
por la liberación habían hecho algo para
detener el cruel sufrimiento de estas granjas, y sus
críticas consistían en grandes exageraciones
sobre el impacto que los visones tendrían en
el medio natural. Afortunadamente, hubo una o dos declaraciones
razonables en medio de las histéricas historias
de miedo. Puede que no quedase muy claro el trasfondo
de las declaraciones de Ben Sarta, de la revista Motor
Caravan (enero, 1999): “Tenía la impresión
de que los visones eran carnívoros pequeños
pero muy agresivos con predilección por los pájaros
jóvenes, antes de que leyese en el periódico
y viese en la tele que en realidad eran unos asesinos,
unas maquinas de asesinar perros, con ojos crueles,
un corazón frío y tendencias implacables
desalmadas”.
John Vidal, del departamento de medio ambiente declaró
que “los visones tienen una gran percepción
de sus presas. Son animales solitarios, sus territorios
están a 1’5Km del territorio del visón
más cercano y pueden recorrer kilómetros
en un día para encontrar comida, de forma que
se garantiza una población muy diseminada.”
¡No son estúpidos! Una noticia de un periódico
local de New Forest que apareció dos meses después
de la acción, comentaba que sólo quedaban
unos 1000 visones desaparecidos y que no se habían
producido daños importantes. ¿Nadie se
ha parado a pensar en esto?.
Los visones son víctimas de la moda, presión
económica, oportunismo político, teorías
científicas, política conservacionista,
principios morales, ignorancia y prejuicios que no tienen
problemas con las escopetas. Como dijo Paul Evans (de
la Asociación Británica de Conservación
de la Naturalez en 1998). Se han llevado a cabo muchos
estudios de los efectos de los visones sobre la naturaleza.
Dichos estudios han mostrado repetidas veces que los
visones no han causado daños demostrables sobre
otras especies. Ni siquiera contra el ecosistema acuático,
cuyo mayor problema (como siempre) es el ser humano,
quienes continúan su tendencia destructiva arrasando
los bosques de rivera, creando barreras de protección
ante inundaciones, desecando acuíferos, construyendo
casas y carreteras, y pescando los bancos de peces para
alimentar a los visones.
Lo mismo se puede decir de los cazadores de aves, entre
los que se encuentran muchos de los que dicen protegerlas
de los visones. La mayor amenaza de estas aves son los
humanos, los mismos que han decidido que los conejos
son también una plaga y que por tanto deben ser
exterminados! De alguna manera sus conclusiones se olvidan
algo que se cae por su propio peso, los conejos son
presas de los visones y de los zorros, y quizás,
sólo quizás si dejamos a los depredadores
tranquilos, ellos controlarán las poblaciones
de sus presas. Es muy difícil caer en esto, lo
se.
Finalmente la RSPCA se decidió a actuar y un
equipo suyo junto con la policía visitó
la granja Crow Hill en noviembre de 1997. Estaban equipados
por 9 horas de video grabadas clandestinamente por el
colectivo Respect for Animals durante 19 meses. Se les
proporcionó todo lo que necesitaban saber para
facilitarles su reconocimiento de las 4.000 jaulas que
había en las naves. Sabían donde se encontraban
las jaulas con visones muertos, lesionados y mutilados,
dónde estaban las jaulas en las que había
hasta 7 visones adultos acinados en jaulas diseñadas
para dos o tres animales. Estudios de animales muertos
que se habían llevado a cabo durante la investigación
encubierta revelaron la envergadura del sufrimiento
al que habían sido sometidos. Un visón
tenía un hueso de su pata trasera al aire como
resultado de una pelea. En otro análisis forense
se descubrió que un animal sólo tenía
serrín en su estómago. Otros habían
muerto por graves heridas que no habían sido
tratadas. La RSPCA también cogió cuerpos
para análisis postmortem y mataron a los individuos
que más graves estaban. Curiosamente alguien
entró en navidad en la clínica veterinaria
donde los cuerpos estaban siendo analizados, los robaron
y por tanto las pruebas desaparecieron. ¿Quién
podría estar detrás de esto?.
Tenían todo lo que necesitaban para hacer sus
investigaciones. Por supuesto todos habían estado
antes en la granja Crow Hill antes de inspeccionar las
condiciones, pero de alguna manera ninguna de las veces
que habían estado allí se habían
dado cuenta del infinito rastro de horrores que estaban
buscando. ¿Cómo puede ser posible? Incluso
un simple vistazo a las imágenes tomadas de la
granja hubiese sido suficiente para que un idiota se
diese cuenta de que la situación estaba muy lejos
de ser aceptable o incluso legal, pero fue necesario
que los liberadores sacasen a la luz lo que el gobierno
y la RSPCA no conseguían ver. O posiblemente
habría que decir “lo que se negaban a ver”.
Esto no podría calificarse de incompetencia o
de error.
No querían que nadie supiese que en el juicio
utilizarían pruebas obtenidas ilegalmente por
activistas, así que decidieron negociar con el
granjero, el cual tenía 29 citas judiciales.
La conclusión final fue que Terence Smith, de
73 años, quien había criado visones durante
50 y que en una entrevista tras la liberación
del ALF se definió como “amante de los
animales”, se fue tranquilamente con la reputación
un poco dañada, y los 29 cargos fueron olvidados.
Se declaró culpable de 15 cargos de crueldad
animal y se le multó con 20.000 libras. Su empleado
Ian Stround, de 43 años y encargado del sacrificio,
se declaró culpable de 6 cargos de crueldad hacia
los visones tras ser grabado golpeando sus cabezas contra
las jaulas cuando se resistían a ser gaseados.
Se le condenó a 150 horas de servicios comunitarios
y 100 libras de multa. Los magistrados que le sentenciaron
escribieron en la sentencia sin ninguna ironía:
“La sociedad de este país siempre tratará
de forma muy seria la crueldad hacia los seres vivos”.
El procesado recibió la noticia con una sonrisa,
después de haber inflingido ese terrible sufrimiento.
Dos semanas después de la sentencia al granjero,
cuando la atención se había diluido, una
de las granjas de pieles más seguras fue atacada
por el ALF. Aquí se abrieron 3500 jaulas, quedando
libres 8000 visones, de los cuales 3000 pudieron salir
del recinto. Cuatro días más tarde el
granjero seguía buscando unos 400 animales. Estimó
unos daños de unas 50.000 libras. Pocos días
antes un grupo de activistas se había puesto
a arrancar las tarjetas de cría de las jaulas
pero fueron interrumpidos antes de acabar el trabajo.
La noche siguiente a la acción el Audi de la
mujer del granjero y su furgoneta fueron rociados con
líquido quita pintura.
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