otra pasarela hundida
Traducido
de la revista Bite Back nº 3
http://www.directaction.info
Estábamos en el año 2000,
la campaña antipeletera en Londres estaba en
un buen momento. Se realizaban concentraciones protesta
en la peletería Zwirns durante las 24 horas del
día; pocos meses después tuvo que cerrar.
Muchas otras tiendas eliminaron sus artículos
de piel y el comercio con pieles de perrxs y gatxs estaba
a punto de ser descubierto. El gran esfuerzo que realizaba
la industria peletera para volver a poner estas horribles
prendas en los escaparates era respondido con una resistencia
igual de agresiva.
Durante la Semana londinense de la
moda nos apareció una oportunidad, cuando una
simpática (y moderna) persona se entero de que
un grupo local que hacía diseños para
Alexander Mc Queen estaba preparando su nueva colección
en un antiguo almacén situado en una zona industrial
del este de Londres. La colección incluiría
varios repugnantes abrigos de piel.
Sólo dos días antes de
la exposición, un colectivo local empezó
a hacer planes para manifestarse y hacer protestas.
Mientras, un amigo y yo teníamos otras ideas.
El día previo al acto conseguimos enterarnos
del lugar en el que se iba a realizar. Era un edificio
que parecía abandonado. Estaba vigilado por dos
guardias de seguridad, y daba la impresión de
que ahí se estaba rodando una película.
Estudiar el lugar durante el día resultó
ser más difícil de lo que pensamos en
un primer momento, así que regresamos esa misma
noche preparados para cualquier oportunidad que se nos
pudiera presentar. Llevábamos una mochila con
una palanca, spray de pintura roja, pegamento extrafuerte,
cizallas, guantes gruesos negros y dos "ballies"
La entrada delantera era impenetrable.
Había una caseta de seguridad frente a lo que
parecía la entrada principal y única.
El sujeto que había dentro de esa caseta estaba
viendo la tele. Todavía creíamos que quedaba
una oportunidad, así que fuimos por un callejón
de la parte trasera al edificio contiguo.
Como si la suerte lo hubiese querido, tras tirar una
valla encontramos una vía de entrada al edificio
a través del sistema de ventilación. Tras
arrastrarnos por él, llegamos a una gran cortina,
y al otro lado de la cortina nos encontramos con una
sala con el aspecto de un teatro. Había unas
200 sillas puestas en forma de U alrededor de una pasarela
que acababa en una rampa que subía a un segundo
nivel (dedujimos que estaba diseñada para que
las modelos bajasen desfilando glamurosamente).
Después de estar aproximadamente
una hora explorando esta sala casi lista para el acto,
decidimos nuestra acción. Sería efectiva
pero silenciosa (la caseta de seguridad estaba a sólo
100m). Empezamos con los objetos más caros que
había, los altavoces, que sin exagerar medirían
1'80m de alto, y un sistema estéreo que había
detrás de la cortina. Uno tras otro íbamos
desgarrando sus partes delanteras, arrancamos los cables
que los conectaban al sistema central y destrozamos
el panel de control con la ayuda de un cubo de agua
cercano. Ya nunca más sería utilizado
esto para poner la música de discoteca más
moderna de Europa.
Luego fuimos a los camerinos de las
modelos y empezamos a romper todos los cristales que
encontramos. Hicimos varias pintadas con spray, como
por ejemplo "Brujas peleteras". Todas las
salas de maquillaje que encontramos fueron cubiertas
con una gruesa capa de spray color rojo-sangre. Se escribió
VERGÜENZA PELETERA en la puerta para que se viese
al entrar y salir; además arrancamos todos los
cables de las bombillas (las pieles son de los tiempos
prehistóricos, ¿no?). Dejamos gigantes
eslóganes anti-pieles en la zona del desfile
y detrás de del telón principal escribimos
con spray el mayor ALF que hayas visto jamás.
Estxs peleterxs pajerxs son un poco tontxs y queríamos
asegurarnos de que les habíamos dejado una tarjeta
de visita suficientemente clara.
Por toda la pasarela principal y la
rampa que iba al segundo nivel había grandes
fluorescentes para iluminarlo. Con cuidado, desenroscamos
unos pocos y arrancamos otros. Al lado dejamos trozos
de cable y alambre que habíamos sacado de los
altavoces. Con lo que nos quedaba de pintura dejamos
un mensaje de alarma en la pared de la sala advirtiendo
de que habíamos puesto una trampa en el sistema
eléctrico.
Cuando nos íbamos cogimos dos
extintores que encontramos y los vaciamos por encima
de todas las sillas que pudimos; esparcimos una gran
nube blanca por todas partes como si llevásemos
botellas de champán. La sala era una mezcla de
pintura, cristales rotos, altavoces inutilizados y una
nube blanca. Nuestro trabajo estaba hecho.
Al día siguiente el show se
retrasó más de tres horas porque lxs asquerosxs
llamaron a lxs artificierxs de la policía para
buscar nuestras "trampas". Mientras, todxs
los que había esperando para ver el desfile,
críticxs de moda y gente famosa (incluida la
sensación islandesa del pop, Björk y la
bruja empeletada Victoria Beckham) eran abucheadxs por
lxs activistas que se habían concentrado en la
entrada. Todos los periódicos recogieron la noticia,
en sus titulares decían que el ALF había
arruinado el desfile de pieles. El esfuerzo de los diseñadores
que exponían no fue reconocido, ya que las noticias
solo hablaban de la acción. Un diseñador
alterado se entero de lo que había pasado y contactó
con un grupo local por la liberación animal.
Les hizo saber que tenia una exposición prevista
para finales de esa semana en la que iba a incluir pieles,
pero ahora había cambiado de opinión y
no pensaba exponer esas prendas. No estaban mal los
resultados para una noche en la ciudad con tu mejor
amigo.
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